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- Escrito por Ivan Romero
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Tres dosis de ABDALA y muchas más de responsabilidad
Una muy buena noticia trascendió la semana pasada cuando inició en Holguín la intervención sanitaria con el candidato vacunal cubano Abdala en grupos de riesgo. La inmunización comenzó, por supuesto, con el personal de la salud, los soldados que en primera línea enfrentan al Nuevo Coronavirus en esta batalla mundial, le seguirán nuestros mayores y personas vulnerables.
En esta primera etapa la inmunización alcanzará a más de 45 mil holguineros. Hasta que, como anunció el Ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, se logre inmunizar a cerca del 70 por ciento de la población cubana para el mes de agosto.
Abdala recién termina la tercera fase de ensayos clínicos, y aunque resta información por reunir antes de su certificación definitiva como vacuna, ya exhibe excelentes resultados en indicadores clave como seguridad y eficacia. De manera que este adelanto trae muchos beneficios, más cuando la provincia ha incrementado la incidencia de COVID-19, hasta posicionarse entre las primeras a nivel nacional.
Sin embargo, en medio de este contexto más que alentador se pide calma y cuidado. Es un punto de avance que implica andar con cautela. El proceso de inmunización contempla tres dosis, en intervalos de 14 días. En esa trayectoria cualquier persona puede enfermar y aún después de administrada la última dosis puede tardar varios días en desarrollar la respuesta inmunitaria que necesita para evitar el virus.
Digo esto porque imagino que ya hay quienes pretenden andar a nasobuco quitado, y ofrecer todos los abrazos postergados en dos años de pandemia. Algo que no será posible aún.
Por otra parte, las vacunas pueden prevenir la infección por el nuevo coronavirus y atenuar la transmisión, pero no con la misma magnitud en que van a proteger de la enfermedad.
Así lo aseguraba en una entrevista el doctor Vicente Vérez, Director General del Instituto Finlay de Vacunas, al referirse a las etapas de la infección con COVID-19. Dijo que disminuyen los riesgos de desarrollar el padecimiento y transitar hacia estadios graves, pero aun así una persona vacunada puede ser capaz de transmitir el virus. Por tanto, deben seguir cuidándose, hasta que se alcance el mayor porcentaje posible de personas vacunadas en la isla.
Tenemos motivos para alardear de este logro de la ciencia cubana, y que la nación exhiba la viabilidad de sus potenciales vacunas, pero estas no serán una solución mágica y mucho menos instantánea. Necesitan tiempo y un último acopio de disciplina, responsabilidad y conciencia. Aunque ya falta menos, una mayor rapidez de ese desenlace feliz, todavía depende de la mayoría de nosotros.
