A+ A A-

Tradiciones

  • Escrito por Aileen Infante Vigil
  • Categoría: Tradiciones
  • Visto: 429

Colores de cabello junto a cortes de ayer y hoy

Fue en una revista extranjera donde el hermano de Yosbel Hernández del Barrio, de 19 años, vio el corte de cabello que ambos lucen desde hace ya varias semanas. Quería «estar a la moda» y «cambiar su look».

Solicitaron entonces una tonsura que dejara bien corto el cabello por los lados de la cabeza y más largo en el centro, para poder peinarlo hacia arriba y adentro. Esto, unido al color amarillo que les aplicaron para resaltarlo, les permitió, como ellos deseaban, actualizar su aspecto.

Camila Rodríguez López, estudiante de preuniversitario, de 16 años, hizo una búsqueda en la red de redes antes de decidirse a modificar su imagen. Siempre le gustó experimentar siguiendo las tendencias en materia de peinado. Por eso, durante su última visita a la peluquería solicitó que le hicieran un corte recto por encima de los hombros, onda bob (con las puntas hacia adentro) y un tratamiento para alisarlo. Estos muchachos comentan a JR que han abrazado tendencias de la moda que por estos días se mueven entre los jóvenes.

 Muy poco sabe Miguel González González de estos temas, pero no le gusta «quedarse atrás». Cuando en diciembre pasado visitó a su estilista le pidió que «actualizara su imagen» y lo dejó hacer. El resultado es un llamativo peinado elevado arriba, rebajado en los costados y con una marcada raya que delimita ambas áreas. Además, el especialista le agregó a la parte más alta un tono azul que le ha servido al joven de 31 años para sobresalir entre los promotores de restaurantes del callejón del Chorro, en la capitalina Plaza de la Catedral.

 Sin importar el lugar de origen, que los especialistas ubican en Europa, la modernidad retoma estilos y peinados muy similares a piezas clásicas de la barbería, explicó Aleida Benítez Fuentes, peluquera en el salón Reflejos, de la habanera barriada del Vedado, quien refirió además, que existen otros tantos estilos de cortes de cabello mundialmente famosos que los cubanos han adaptado a su gusto, posibilidades, características físicas y climáticas.

Entre los mencionados por la también profesora de Barbería de estilo y Peluquería destacan: el sicópata (completamente rapado a ambos lados, con el pelo más largo, peinado hacia arriba y en ascenso de atrás hacia adelante), la mofeta (peinado hacia un lado con el cabello del centro más ondulado) y el copete (bien corto a ambos lados, más largo en el centro y peinado hacia arriba y adentro).

Diana Mascarell Marcos, de 28 años, una de las estudiantes de peluquería en la escuela de barbería, peluquería y cantina del proyecto comunitario Arte Corte, del capitalino barrio del Santo Ángel, en La Habana Vieja, agregó que en el caso de las mujeres sobresalen los cortes rectos, tanto en cabellos largos como medianos, aunque también se aprecia un retorno a los cortes más bajos y con flequillo, que mucho ayudan a sobrellevar el calor del trópico. E incluso, dice, la combinación de varios tipos de cortes, como los rasurados solo a un costado o en una pequeña sección de la cabeza combinados con otros cortes.

En torno a la tipología más demandada, sobre todo por la juventud, su compañera Nayli Guilarte García, de 18 años, apuntó que la tendencia en nuestro país es a llevar el cabello muy lacio o muy rizado, tanto en hombres como en mujeres, aun cuando algunas revistas internacionales siguen destacando algunas tipologías de ondas, principalmente las más grandes que dan un estilo más natural.

«Si bien las modas varían de acuerdo con la región, el país, la edad y hasta la genética, existe una tendencia a la búsqueda de lo natural, tanto en el corte, en el peinado, como en los productos que se utilizan para alcanzar determinados efectos, y en la colorimetría», apuntó Benítez Fuentes.

De ahí la necesidad de velar por la composición química de todos los productos que utilicemos, como el caso de la tan popular queratina, erróneamente utilizada para alisar el cabello cuando en realidad es un reconstituyente capilar. Yadira Méndez Montoya, de 35 años, y técnico medio en Química Industrial, subrayó la necesidad de que las personas concienticen la importancia de utilizar marcas libres de formaldehídos, los que en altas dosis y frecuencias de uso pueden ocasionar, incluso, envenenamiento por vía sanguínea.

«Existen otros productos que ya se comercializan en el país que no contienen este ingrediente, demuestran resultados similares y no son dañinos para la salud del cliente ni del especialista que los aplica», agregó.

Sobre cómo los llamados colores fantasía también se han apropiado de nuestras calles sin distinción de edad ni sexo —aunque la mayoría de los entrevistados advierten una tendencia cada vez más creciente entre el sexo masculino—, conversamos con Gilberto Valladares Reina, «Papito», director del Proyecto comunitario Arte Corte.

Según explicó, estos tonos tienen su origen en la región europea, y actualmente se comercializan tanto en formato de tintes como en espray, con la diferencia de que el primero tiene una permanencia de aproximadamente un mes y el segundo se cae apenas nos lavamos el cabello. Además, hay que tener muy presente que muchos de ellos están enfocados en clientes de un clima y una composición genética muy diferente a la nuestra, lo que puede atentar contra la permanencia y calidad del producto a la hora de utilizarlo en Cuba.

Entre los colores que con más frecuencia le piden al joven Rigoberto Lamyser Ferrera, en su Barbería Rigo, en La Habana Vieja, resaltan el amarillo, el azul y el rosado, aunque por la calle abundan tonalidades de violeta, naranja y verde fosforescente o neón. Igualmente, Rigoberto señala que cada vez son más los hombres que solicitan este tipo de trabajos de color para matizar, incluso, barbas, cejas y bigotes, con lo que se deben extremar las medidas de seguridad porque no es lo mismo aplicar este tipo de sustancias en el cuero cabelludo que en la piel de la cara.

En todos los casos, este joven de apenas 28 años les explica a sus clientes la composición del producto y las maneras más adecuadas de proteger el cabello tras la aplicación de estos colores que en su mayoría requieren una decoloración previa. «Es bueno estar a la moda, pero más importante aún es velar por nuestra salud y la de nuestros clientes».

  • Escrito por Beatríz Galbán Álvarez
  • Categoría: Tradiciones
  • Visto: 829

De orilla a orilla en cayuca por el Sagua

En el periodismo la vida es de tanta riqueza espiritual que cuando miramos hacia los años de profesión dejados atrás sabemos de la dulzura de un oficio ganado como el más puro y definitivo amor.

Así lo he pensado muchas veces en estos 30 años de ajetreo en la televisora a la que llegué con 22 años en la década de los 80.

En la tarde del lunes 17 de julio otra vez hilvané ideas de porqué caminábamos por la ribera del río Sagua, en el municipio holguinero que da nombre al cauce temido por sus crecidas.

Mayelín, instructora de arte, nos acompañó en su travesía durante casi una hora para de repente encontrarnos ante Héctor Miguel, Céspedes por más señas, un joven  decidido desde hace cinco años a trasladar personas a bordo de su cayuca por  diferentes puntos de la geografía sagüera en el corazón de las montañas del Plan Turquino holguinero, en el oriente de la isla de Cuba.

Héctor es un guajiro determinado a remar hasta el cansancio, presto a cruzar una y otra vez el río Sagua para en la noche contar a los suyos las historias del día.

La cayuca es un bote gastado por el tiempo, premiado como él dice por la sabiduría de la abuela la que siempre vaticinó sería un chofer, pero, mire periodista nunca dijo qué tipo de transporte me tocaría conducir.

Ahora Héctor Miguel recuerda a la abuela. Una voz pausada escuchamos. Los ojos se humedecen y sus palabras quedan en medio de cada remada y por la entrevista que le arrebátamos.

Claro que detrás de la cayuca partimos, sin miramientos, sin temor a un percance. Y ese es el periodismo. Nada nos detuvo.

Sentir las emociones junto a Héctor Miguel y los cientos de sagüeros que viajan a bordo de su bote todos los días nos devuelve mejores seres humanos, determinados a protagonizar una nueva historia en la vida y ni el Sol, ni los kilómetros recorridos para encontrar La Margarita, el lugar del abordaje, impidió que escribiéramos y realizáramos el reportaje y lo compartiéramos con televidentes e internautas.

Cuando la lluvia cae por la zona de Guantánamo, las aguas del Sagua son turbias y Héctor se debe a mayor cautela porque el río es peligroso, nadie lo duda y él ha servido hasta de psicólogos cuando traslada a pasajeros nerviosos o aquejados de alguna dolencia.

El entorno armoniza para bien de todo el equipo. El sonido de las aves, una rana a lo lejos, el río majestuoso y sereno es pintura de la realidad y la naturaleza y el hombre como protagonistas.

Alguien solicita del otro lado del río la cayuca y Héctor nos deja para que sigamos tras nuevas historias y el desanda el cauce animado por los vaticinios de  la abuela que desde algún sitio le alienta y lo observa en su embarcación por el  río Sagua.

  • Escrito por Hirán Ricardo
  • Categoría: Tradiciones
  • Visto: 142

El Hato de San Isidoro de Holguín

Casi todos los habitantes del mundo, sienten algún cariño especial por el lugar en que viven cada día o por el que nacieron, crecieron. No importa si las calles y aceras son estrechas, que no existan vistosos y altos edificios, de todas formas existirá algún encanto.

Tal vez eso que no tenga, que no aparezca al compararla con otras, sea el principal ingrediente del hechizo. Cada 4 de abril la ciudad celebra un aniversario más de su fundación como Hato de San Isidoro de Holguín.

La ciudad que queremos, con sus defectos o encantos, aquí está. La pequeña urbe del norte oriental de Cuba, siempre refleja el apego al espacio que nos acompaña cada mañana, tarde, noche y es testigo de todos nuestros secretos.

En ocasiones, por la rutina diaria nunca nos detenemos a observar todo lo que nos rodea. Pero al hacerlo, convergen imágenes del pasado y el presente.

La ciudad de Holguín, conocida en la isla como ¨La ciudad de los Parques¨, al poseer una gran cantidad de plazas para poder sentarnos en bancos, descansar, tomar aire fresco, disfrutar de algún libro o simplemente ver la gente pasar, caminar. La ciudad posee en la actualidad una población cercana a los 400 mil habitantes.

Dentro de Cuba, Holguín es reconocido como uno de los territorios más activos en la cultura, de esta manera sobresalen importantes eventos como las Romerías de Mayo, Festival del Humor Satiricón, la Fiesta de la Cultura Iberoamericana, Festival Arañando la Nostalgia, entre otros. Además exhibe pintorescos lugares como el Mirador de Mayabe, la Loma de Cruz y la Taberna Pancho, que aun los que nunca lo hayan visitado, han oído mencionar esos sitios. Además del punto de vista deportivo posee uno de los estadios de béisbol más bonitos y mejor cuidados del país, el Mayor General Calixto García Iñiguez.

Del punto de vista arquitectónico, la ciudad se caracteriza por el trazado recto de sus calles, sobresalen los terrenos llanos, edificaciones de poca altura, mezcla de casas coloniales de alto puntal con recientes más pequeñas. Por la parte étnica, predomina la raza blanca, debido a que en el pasado no existieron grandes concentraciones de esclavos. Y si pudiera existir algún otro atributo para desafiar al orgullo, podría decirse que sus bellas mujeres, admiradas por los visitantes.

Cada 4 de abril la ciudad de Holguín festeja su cumpleaños. Tal vez sin altos fuegos artificiales, pomposas decoraciones, pero si con lo mejor, el aprecio sincero de sus habitantes y de aquellos que se encuentran en la distancia. Todo se fusiona para evocar el cariño eterno al lugar que comparte cada día nuestras nostalgias y alegrías.

  • Escrito por Hirán Ricardo
  • Categoría: Tradiciones
  • Visto: 175

El amolador de tijeras

No necesita pregonar su servicio, un sonido anuncia su trabajo. El amolador de tijeras viaja caminando, bajo el Sol, empujando, detrás de la rueda que hace girar la piedra esmeril que saca filo a las  partes de las tijeras. Por todas las calles va despacio, para los que deseen afilar su corte. Pero por estos días, al menos en las calles de la ciudad cubana de Holguín, casi no se le ve. Un antiguo oficio que en la actualidad los jóvenes no se interesan por realizar.

Caminando por la ciudad encontré a uno de los pocos que se dedica a esta labor en la actualidad. Fernando Fernández tiene 60 años y de sus seis décadas de vida ha dedicado más de la mitad al oficio de amolar tijeras. Me cuenta que por su edad solo trabaja por las mañanas, pues recorrer las calles bajo el Sol no es tarea fácil, además que ya se siente en su cuerpo el paso del tiempo. A parte de amolar tijeras también las ajusta para que estén bien firmes y el corte sea más preciso y mejor.

Bajo su sombrero Fernández se detiene donde lo llamen. Me dice que no pocas veces lo llaman para sacarle filo a tijeras, algunos clientes le llevan cuchillos y hasta machetes, lo que estos últimos necesitan más tiempo y destreza por la longitud que tienen. Pero quien sepa sacarle filo a unas pequeñas tijeras bien, puede hacerlo con cualquier otro objeto, claro los años van dando picardía y habilidad.

Al preguntarle por qué cree que los jóvenes no se dedican a este oficio, me narra que porque al haber pocos que se dedican a esto no existe el entusiasmo o embullo por realizarlo. A parte de que algunos cerrajeros ofrecen ese servicio a barberos y demás personas. También los tiempos han cambiado y ahora son otros los intereses.

Fernández se seca el sudor con un viejo pañuelo. Tiene que seguir caminando sin darme tiempo de ir a mi casa y recoger mi camarita fotográfica. Me dice no te preocupes que pasaré por aquí otra vez. Me consuelo con al menos haber escuchado sus palabras y observar como realiza su trabajo.

Los amoladores de tijeras aunque son personas humildes, su trabajo es importante. En casi todas las casas existes tijeras, una herramienta que sirve para cortar, lo mismo telas, hilos, papel, según el tipo de tijeras. Existen varios, cuyo diseño depende de la aplicación específica para la que se destinan, por ejemplo en oficinas, cocina, costura, peluquería, enfermería, cirugía o jardinería, incluso con varios modelos para cada oficio.

El amolador de tijeras puede sacar filo sin importar la herramienta que le traigan. Para hacer su función hace girar una rueda mediante el empuje con uno de sus pies a una parte que desde abajo hace mover una rueda cuya polea hace girar una piedra de esmeril. El ritmo con el pie debe ser constante para que la piedra que gira mantenga un movimiento estable y rápido.

Los amoladores tienen gran destreza en lo que hacen, pues ninguno usa algo para proteger sus ojos mientras saca filo. En las industrias cuando se trabaja con máquinas de sacar brillo o filo, hay que adoptar diversas medidas de seguridad, especialmente proteger los ojos con gafas adecuadas para evitar que se incrusten partículas metálicas en los ojos, pero los amoladores no usan nada en sus ojos.

Esperemos que los amoladores de tijeras sigan andando por las calles. Que nunca pierdan esa especie de armónica de metal, pero nada parecida a la utilizada en la emblemática cinta Érase una vez en el Oeste, película ítalo-estadounidense de 1968, protagonizada por Charles Bronson, que donde quiera que llegaba hacia sonar la armónica.

Los amoladores de tijeras forman parte del folklor urbano de Cuba. Ellos junto a los demás pregoneros dan vida durante el día a una ciudad despierta, que ojalá siga mirando con sus ojos el andar por las calles de los amoladores de tijeras.

  • Escrito por Hirán Ricardo
  • Categoría: Tradiciones
  • Visto: 258

El consumo de la Chaya en Holguín

Aunque en la actualidad la industria farmacéutica cubana destaca por sus numerosos adelantos y potencialidades, siempre hay quienes optan por las propiedades curativas de las plantas.

Algunos prefieren la medicina verde porque sencillamente no les gusta tomar pastillas o tienen miedo a inyectarse. Aquí en la provincia cubana de Holguín, no son pocos los que acuden a los poderes curativos existentes en la naturaleza. Una de las plantas consumida es la Chaya.

Desde hace algunos años sobre todo los hombres, han acudido a sus bondades medicinales para aliviar la evacuación del orine, sobre todo cuando la próstata tiene algún problema. Es por eso que popularmente es conocida como salva hombres, por lo menos aquí muchos holguineros la conocen con ese calificativo.

Se trata de un arbusto que puede cultivarse en pueblos o ciudades. Se desarrolla en suelos bien drenados, con humedad, luminosidad y alcanza una altura cercana a los tres metros,

Es fácil de identificar pues sus hojas son largas, en forma de cinco picos. Algunas de sus variedades presentan en las hojas pelos urticantes. Las flores son blancas y pequeñas.

Pero aparte de favorecer el mecanismo de micción sobre todo en los hombres, también posee otros beneficios, pues ayuda a la estabilización de la presión arterial, mejora la circulación sanguínea, la desinflamación de las venas y alivia hasta las hemorroides. También reduce el nivel del colesterol, del ácido úrico, ayuda a reducir el peso corporal y aumenta la retención de calcio en el organismo, con lo que se fomenta el crecimiento de la masa ósea.

Según me cuentan personas que la consumen en el reparto Pueblo Nuevo, de la ciudad de Holguín, la dosis recomendada es de dos a seis hojas por día, licuadas en sopas o ensaladas después de haber sido cocida. Y es que cuando uno pregunta siempre hay individuos que son verdaderos maestros de la medicina verde. Aparte que algunos se creen casi farmacéuticos con la sana intensión de ayudar, una especie de solidaridad, tradición de los cubanos.

Pero esta planta posee más beneficios que los antes expuestos, pues como infusión actúa favorablemente sobre numerosas dolencias del organismo humano, sin producir efectos adversos. Facilita la digestión y combate el estreñimiento, ayuda a la expulsión de orina y la producció de leche materna. Normaliza además numerosas funciones del organismo, previene la anemia, mejora la memoria y las funciones del cerebro y combate la artritis y la diabetes. Igualmente previene la tos, descongestiona y desinfecta los pulmones.

Y ya usted ve, no hace falta vivir en el campo para acudir a alguna planta medicinal. En plena ciudad, en un pedacito de tierra, se puede cultivar cualquier mata como la Chaya. Al igual que es falso la apreciación de que solo los campesinos apelan a la medicina verde. Aquí también existen muchas personas que acuden a los encantos de un pequeño arbusto.