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Terapia musical

Durante la celebración de la primera Conferencia Habanera de Arte, Música y Terapia, la doctora Isis Betancourt Torres, presidenta del Grupo de Investigación Histartmed, y la Máster en Ciencias Idida Rigual, indicaron que en el caso particular de Cuba, la denominada musicoterapia.

Se viene aplicando principalmente en el tratamiento de la depresión geriátrica, y en niños y adolescentes con trastorno del espectro autista (de manera general logran una respuesta más favorable en la comunicación), síndrome de Down, parálisis cerebral, síndrome de Rett, necesidades educativas especiales, y ansiedad e hiperactividad, en combinación con la equinoterapia y otros métodos.

Ambas especialistas manifestaron que la música puede  incentivar patrones de movimiento, incluso de forma inconsciente, de ahí la conveniencia de utilizarla en la rehabilitación de pacientes con daño cerebral y en aquellos con trastornos de la marcha y la coordinación.

Según lo planteado en la propia cita por el Doctor en Ciencias Nibaldo Hernández, reconocido investigador del Centro de Neurociencias de Cuba, escuchar música repercute de manera favorable en la neuroplasticidad, condición que expresa la probada capacidad del cerebro de generar el crecimiento de nuevas conexiones y la creación de nuevas neuronas, aun en personas de la tercera edad que hayan sufrido alguna enfermedad cerebral.

Lo anterior, resaltó, hecha por tierra el mito de que el daño ocasionado por ese tipo de lesión es permanente e irreversible, y abre esperanzadoras perspectivas de lograr una recuperación apreciable de tales individuos.

Hizo referencia a investigaciones realizadas en distintas instituciones científicas del orbe, cuyas conclusiones aún no definitivas sugieren que oír la música de su preferencia, en particular la escuchada cuando se era niño y adolescente, en sesiones terapéuticas de 30 a 45 minutos de duración, puede contribuir a la mejora conductual de pacientes con Alzheimer, sobre todo en lo referido a mostrarse más tranquilos y manejables.

Tal comportamiento parece responder a la estimulación de capacidades perceptivo-cognitivas, de comunicación y socioemocionales, que son incentivadas por el efecto de la música, precisó el doctor Nibaldo.

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