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Polvo del Sahara llega hasta el Caribe

Desde el punto de vista meteorológico, la presencia de continuas oleadas de nubes de polvo del Sahara sobre el océano Atlántico y el mar Caribe, clasifica entre los sucesos más llamativos del verano en esta parte del mundo.

Cargadas de material particulado PM 10 y PM 2,5, altamente nocivos para la salud humana, minerales como hierro, calcio, fósforo, silicio y mercurio, además de virus, bacterias, hongos, ácaros patógenos, estafilococos y contaminantes orgánicos persistentes, estas nubes son generadas por las tormentas de arena y polvo del desierto del Sahara y el Sahel.

Dichas nubes suelen alcanzar alturas de tres a siete kilómetros y una vez emergidas del continente africano, buena parte de ellas avanzan en dirección oeste, bajo el flujo de los vientos alisios, propagándose hasta Cuba, el sudeste de Estados Unidos, México y Centroamérica.

El Doctor en Ciencias Físicas Eugenio Mojena López, reconocido especialista en el tema del Instituto de Meteorología, precisó a Granma que en el caso particular de nuestro país, los meses de junio, julio y la primera quincena de agosto se caracterizaron por una notable presencia de ellas en todo el archipiélago, y se observaron en varias ocasiones concentraciones de polvo muy por encima de los valores normales, como sucedió el pasado 15 de junio.

Indicó que si bien de forma general las nubes de polvo comienzan a llegar a Cuba en marzo y abril (este año la primera lo hizo el 19 de marzo), los máximos de días bajo tal condición atmosférica ocurren en el sexto y séptimo mes del calendario. El principal rasgo que distingue su acentuada presencia es el predominio de una densa bruma que limita la visibilidad a larga distancia, mientras el cielo se muestra con una tonalidad opaca.

Estudios desarrollados en el otrora Departamento de Satélite del Instituto de Meteorología, demostraron el efecto inhibidor del polvo del Sahara sobre la ciclogénesis en la cuenca del Atlántico tropical, en particular en la zona comprendida entre los 10 y 20 grados de latitud norte y los 20 y 60 grados de longitud oeste.

Según explicó el profesor Mojena, como las nubes de polvo originan una masa de aire muy caliente con valores bajos de humedad, entorpecen de forma apreciable el surgimiento y desarrollo de los ciclones tropicales (CT), pues les crea un ambiente hostil al aportarles aire seco. Igualmente, incrementan la cizalladura vertical del viento en la altura, impidiendo que el sistema pueda concentrar la energía para su formación y fortalecimiento.

De ahí que hoy se les empiece a reconocer cada vez más como un fuerte factor modulador de la actividad ciclónica en nuestra área geográfica.

Asimismo, debilitan y pueden llegar a disipar la estructura nubosa asociada a las llamadas Ondas del Este que, procedentes de África, constituyen uno de los organismos meteorológicos más conducentes a la aparición de CT en su tránsito por aguas del Atlántico hacia el mar Caribe, junto con favorecer el aumento notable de la actividad eléctrica durante las habituales tormentas de verano.

Refirió que investigaciones llevadas a cabo por la Administración de la Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (NASA), revelaron que disminuyen también la probabilidad de precipitaciones en los territorios bajo su
influencia, favoreciendo de manera directa la sequía.

Expertos internacionales son del criterio de que la alta concentración en la atmósfera de las partículas contenidas en ellas atenúan la intensidad de la radiación solar recibida en la superficie terrestre, lo cual trae consigo una disminución de la temperatura del mar.

Más allá de condicionar en buena medida el comportamiento del estado del tiempo, las nubes de polvo del Sahara provocan impactos negativos en la salud del hombre y en la de diferentes ecosistemas marinos y terrestres.

De acuerdo con lo expresado por el doctor Eugenio Mojena, su presencia ha convertido al Caribe en un verdadero corredor del asma y otras enfermedades respiratorias, sobre todo en las personas mayores de 65 años y niños con edades hasta cuatro, además de favorecer la aparición de alergias y problemas de la piel.

Aseveró que, de igual modo, repercuten en el declive de las poblaciones de arrecifes coralinos, pues propician que puedan ser atacados por un hongo endémico de África transportado por ellas.

No menos importante es su contribución a la proliferación de los denominados eventos de marea roja, asociados a grandes floraciones de algas, muchas de ellas tóxicas, y en la aparición de plagas en el arroz, frijoles, frutales, caña de azúcar y otros cultivos.

Se trata, sin duda, de un serio problema ambiental, cuyo comportamiento anual demanda una atención permanente por los riesgos que implica y la conveniencia de profundizar en el estudio de cómo podría ser influido por el cambio climático.

PRECISIONES

- Alrededor de 90 millones de toneladas de polvo proveniente del desierto del Sahara llegan cada año a la región del Caribe durante la primavera y el verano.

- En las últimas cinco décadas la cantidad de polvo diseminada en la atmósfera creció en más de diez veces.

- La presencia de las nubes de polvo en el Atlántico y el Caribe está condicionada por las particularidades del proceso de ocurrencia de las tormentas de polvo y arena sobre el Sahara y el Sahel, y el comportamiento de los vientos alisios, su principal mecanismo de transportación.

- Un estudio realizado por científicos norteamericanos de la Universidad de Maryland arrojó que el desierto del Sahara es hoy un 10 % más grande que en 1920. El factor causante de tal expansión sería el cambio climático.

- Como promedio, las nubes de polvo arriban a la zona del Caribe aproximadamente seis días después de acaecida la tormenta.

Comentarios   

#1 Felix 16-09-2018 23:31
que bueno abunden en temas tan importantes e inquietantes como este, les felicito

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