- Categoría: Salud
- Escrito por Lourdes Pichs Rodríguez
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Hospital donde los niños son lo más preciado
El 10 de octubre de 1971 marcó el inicio de una nueva y fructífera época en la atención médica pediátrica en Holguín con la inauguración del hospital pediátrico Octavio de la Concepción de a Pedraja, hoy uno de los más grande de su tipo en Cuba por su área física, número de camas y cantidad de servicios.
Su “nacimiento” fue motivo de festejos entre los holguineros. Con él alejaban aún más malos recuerdos y sembraban nuevas esperanzas en la atención médica para sus hijos. Tendrían en lo adelante por primera vez en la historia de la provincia un centro asistencial infantil al alcance de todos, con 175 camas y los servicios de Gastroenterología, Respiratorio y de Clínicas Pediátricas.
Luego de múltiples modificaciones en su estructura, el sólido edificio de la Audiencia, cedió su espacio el 10 de octubre de 1971 al hospital pediátrico Octavio de la Concepción de la Pedraja, donde laborarían 178 trabajadores, entre ellos sólo tres especialistas, seis médicos residentes, 24 enfermeras y 23 técnicos.
A ese pequeño colectivo dirigido por el doctor Ángel San Juan, en esos momentos residente de Pediatría, le tocó trazar el camino hacia el mejoramiento de la situación de salud de la población pediátrica, ampliar los servicios y resolutividad de los tratamientos, pero sobre todo, llenar las expectativas de la población y satisfacer las necesidades asistenciales de ese universo.
Y entre las atenciones a pacientes y la preparación del recurso humano en el Pediátrico se fue gestando un progresivo programa inversionista para ampliar y modernizar la edificación, ubicada en la otrora Carretera a Mayarí, hoy Avenida de los Libertadores, hasta llevarla a una de las más grandes de Cuba por su área física, dotación de camas y cantidad de servicios ofertados.
En un momento llegó disponer de 540 camas hospitalarias (ahora suman 460); más de mil 550 trabajadores y para garantizar la prestación de servicios en 35 especialidades médicas, cerca de 10 laboratorios y varios medios diagnósticos.
El tiempo han transcurrido y ya son 48 largos años los que suma esta institución, donde miles de niños de Holguín y otras provincias del oriente cubano han salvado la vida, mejorado su calidad de vida o recibido distintas atenciones médicas por parte de un equipo de alta calificación, profesionalidad y sensibilidad humana demostradas en el quehacer diario.
Así lo ha reconocido el pueblo durante los últimos 20 años con el otorgamiento de la Condición de Colectivo Moral, sin dejar de señalar determinados problemas estructurales, fundamentalmente en la red hidrosanitaria del área de hospitalización.
Pero, a partir de un amplio programa inversionista previsto hasta el 2020 se ha logrado realizar reparación capital en varias áreas, como cocina comedor, impermeabilización del techo, las de 5to Q y P, Oncohematología y los cinco quirófanos de la Unidad Quirúrgica electiva, que ha permitido aumentar la actividad quirúrgica con más del 90 por ciento de cumplimiento.
En medio de esas acciones este colectivo ha seguido apostando por la salud de los niños con resultados muy satisfactorios en diversas especialidades y líneas de trabajo, como los es la consolidación alcanzada en la Red Cardiopediátrica, con el diagnóstico precoz de malformaciones congénitas y su tratamiento oportuno; así como en la actividad quirúrgica y muy específicamente en la Cirugía Neonatal, considerada como una de las más efectivas del país, al alcanzar supervivencia por sobre el 90 por ciento.
También, el desempeño exitoso de las especialidades asegura que hoy exista un adecuado manejo y diagnóstico oportuno de pacientes portadores de enfermedades crónicas, como el hipotiroidismo, la Celíaca, la Fibroquística, Fenilcetonuria y Oncohematología.
Distinción merece el Servicio de Rehabilitación, totalmente reparado y con nuevos equipos, que hoy dispone de la modalidad de atención multidisciplinaria, con misión territorial para otras provincias, mientras que resulta novedosa y altamente útil la introducción de los servicios de Informática a la asistencia del paciente con la Red Pediátrica, que favorece la comunicación entre los distintos departamentos del hospital, con otras unidades de la provincia y el país. 
De este recuento no pueden obviarse los logros y desarrollo de la docencia, las investigaciones, actividad científica, la confiabilidad de los servicios diagnósticos y la disponibilidad de equipamiento de alta tecnología, con fortalecimiento de la atención al paciente grave.
Si con el Triunfo de la Revolución en 1959, la pediatría en Holguín dio un giro total, el cambio fue más radical a partir de 1971, fecha que ha servido de referencia para hablar de un antes y después de los servicios hospitalarios y médicos dispuestos al alcance no solo de los más pequeños de esta provincia, sino también de los de territorios aledaños y un poco más allá.
