- Escrito por Marel González Escobar
- Categoría: Holguín
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Centro Oftalmológico de Holguín: amor, ciencia y voluntad
El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba, provoca daños al sector de la salud, y los centros oftalmológicos del país sienten los impactos.
Médicos y enfermeras de Holguín no renuncian a dar un servicio de calidad a sus pacientes. Más de 300 personas llegan cada día a la institución, ubicada en el hospital Lucía Iñiguez Landín, donde la moderna tecnología unida a el conocimiento científico, permiten realizar procederes de alta complejidad.
Holguín realiza el mayor número de cirugías oftalmológicas en el oriente del país, junto Santiago de Cuba. Sin embargo, equipos, insumos y material gastable, resultan más costosos para el país al tener que ser adquiridos en los mercados asiatico y europeo, lo cual repercute en la actividad quirúrgica.
En medio de esas circunstancias, el Centro Oftalmológico de Holguín protege las intervenciones de tumores, los trasplantes de córnea, la cirugía de retina, entre otras prioridades, al tiempo que presta atención a enfermedades crónicas oftalmológicas, en aras de mantener la visión útil del paciente. El Programa de Retinopatía de la Prematuridad, permite la reducción de la ceguera en los neonatos.
Renovar la tecnología es, en ocasiones, difícil. El talento y la voluntad de los especialistas en Electromedicina sortean escollos.
Los daños al sector de la salud en el país, superaron los 104 millones de dólares, desde abril del pasado año hasta marzo de 2019.

Los efectos nocivos del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba por los Estados Unidos se aprecian también en el nivel de educación superior, por ejemplo, en el caso de la ejecución de los proyectos de investigaciones diseñados por la Universidad de Holguín que resultan afectados por la carencia de los recursos y bienes necesarios.
A dos años de su entrada en funcionamiento el molino de áridos Bariay en el municipio holguinero de Fafael Freyre, cumple sin tropiezos con su principal objetivo: abastecer al programa de desarrollo del polo turístico del Ramón de Antilla, al cual dedica cerca del 40 por ciento de sus producciones.
El molino tributa también a otros sectores como la reparación y construcción de viales y los programas de la vivienda y la producción local de materiales. “La planta tiene un consumo de energía de 2.5 kilowatts y 0.95 litros de combustibles por cada metro cúbico de árido procesado lo que confirme los indicadores elevados eficiencia energéticas. Además, su ubicación cercana a los destinos de las producciones reduce considerablemente el consumo de combustibles”, afirmó Eduardo Rojas Gámez, Jefe del Molino.
operaciones en enero del 2020.