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Calixto García Íñiguez, el patriota holguinero

Calixto García Íñiguez, insigne patriota holguinero, dejó de existir físicamente el 11 de diciembre de 1898, mientras cumplía una misión patriótica en los Estados Unidos de América.

Han transcurrido desde entonces 121 años y a pesar del tiempo, sigue recibiendo merecido homenaje por el patriota ejemplar y genio guerrero que fue, quien peleó en las tres gestas independentistas del siglo XIX contra el colonialismo español.

Su nacimiento se produjo en la ciudad de Holguín el 4 de agosto de 1839, en una casa convertida en monumento nacional y museo que atesora una síntesis de la vida y obra de ese prócer independentista.

Este muchacho será militar porque ha nacido oyendo tambores y cornetas, expresó su madre Doña Lucía Íñiguez Landín a las personas que le rodeaban cuando se produjo el alumbramiento, pues pasaba frente a la vivienda una tropa española acompañada de una banda militar.

Esa premonición se hizo realidad porque Calixto fue un extraordinario estratega militar y patriota que prestó una brillante hoja de servicios al Ejército Libertador cubano, del cual llegó a ostentar el grado de Mayor General y Lugarteniente General a la muerte de Antonio Maceo.

Durante la Guerra de los 10 Años protagonizó combates de gran relevancia, entre los que sobresalieron el ataque a Jiguaní el 18 de octubre de 1871, el de Holguín el 19 de diciembre de 1872 y el de Manzanillo el 10 de noviembre de 1873.

El 6 de septiembre de 1874, en San Antonio de Baja, apenas a dos leguas de Veguitas, el jefe insurrecto fue sorprendido por una columna española y luego de heroica resistencia intentó suicidarse y cayó herido en manos del enemigo.

Como trofeo de guerra, el Mayor General estuvo marcado a partir de entonces por una cicatriz en la frente, ocasionada por el disparo de revólver, que a decir de un poeta holguinero significaba lucir bien alta su herida estrella que exalta el coraje de esta tierra.

Después sería el máximo organizador de la llamada Guerra Chiquita, en la que, en contra de su voluntad, se vio obligado a capitular tras sufrir numerosas penalidades, privaciones y desengaños.

Cuando Martí se dirigió a Calixto durante los trajines para desencadenar la guerra de 1895, encontró en él al patriota a toda prueba. En esa contienda alcanzó grandes glorias y méritos militares, que consolidaron su ejemplo imperecedero de autoridad y prestigio.

De él diría el Héroe Nacional de Cuba José Martí Calixto García no necesita encomio: lleva su historia en su frente herida. El que sabe desdeñar la vida, sabrá siempre honrarla.

La muerte sorprendió a Calixto García Íñiguez fuera de su patria y aunque se trataba de un hombre de tan excepcionales méritos, no tuvo como póstumo homenaje la posibilidad de ser enterrado según la voluntad y el deseo de su pueblo, porque a ello se opusieron las fuerzas de ocupación militar estadounidense y las autoridades cubanas.

Pasaron muchos años hasta que el 11 de diciembre de 1980, se realizó el entierro cubano de Calixto deseado por Doña Lucía Íñiguez. Ese día, en acto presidido por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, la ciudad que lo vio nacer, acogió sus restos mortales, que descansan por siempre en la Plaza de la Revolución que lleva el nombre del ilustre holguinero en su natal Holguín.

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