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Una Constitución inclusiva en un momento de apertura

Llegaron un poco silenciosos, como suele pasar, pero después de romper el hielo fue una avalancha de criterios la que suscitó.

Eran los trabajadores de la Cadena Cubana del Pan y los de Servicios Técnicos y Personales, a los que correspondía el debate del anteproyecto de Constitución, en el municipio de Calixto García.

El dúo que los acompañó en el análisis demostró conocimiento, preparación y de a poco entre explicaciones, despejando dudas, con un buen carácter logró que los temores iniciales desaparecieran.

Como muy acertado valoraron los artículos que recogen la obligatoriedad del cuidado y protección de los padres para con los hijos y de estos para con sus progenitores. Los criterios estuvieron basados en que en ocasiones las personas de la tercera edad no reciben todo el cuidado que merecen por parte de su familia, lo que hace que queden al cuidado del estado y otras instituciones.

También debatido fue la correspondencia entre el trabajo realizado con el salario devengado, pues consideran que los ingresos de las personas vinculadas directamente a la producción deben percibir más ganancias que los que se desempeñan en otros puestos, así como que se tenga en cuenta en el pago la capacidad de cada cual.

No quedó fuera la necesidad de que al obrero de la empresa estatal socialista se le facilite las condiciones para la construcción de lo que se denomina en el anteproyecto “vivienda digna”. En este sentido se refirieron a la venta de materiales a través de los centros de trabajo o la construcción de viviendas con facilidad de pago.

Pero más allá de los aspectos a mejorar en nuestra sociedad y que consideran que deben quedar recogidos en la Carta Magna estos trabajadores calificaron de oportuno este proceso, dado que se realiza en el momento en que el país se actualiza y avanza. Es un momento de apertura, dijeron, y esta nueva constitución se une a ella, es inclusiva.

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