- Categoría: Educación
- Escrito por María Esther Pupo Hechavarría
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Día feliz, también para los estudiantes de la Enseñanza Especial
Los niños y adolescentes de la Enseñanza Especial estuvieron felices y activos en Cuba este cuatro de abril, al celebrar el aniversario 58 de su Organización de Pioneros José Martí (Opjm). Así ocurrió en los 27centrosque, en los 14 municipios de la oriental provincia de Holguín, atienden a más de 3300 alumnos con discapacidades físicas y mentales.
Las actividades para quienes tienen necesidades educativas especiales, preparadas con el concurso de diversas instituciones, fueron muchas y variadas, desde el festejo de “unos 15 colectivos” en la ciudad cubana de los parques, hasta la visita a lugares recreativos; por ejemplo, la villa El Tamarindo, tal y como hicieron los pequeños autistas del seminternado Abel Santamaría, informó la metodóloga Margarita Betancourt.
Hasta en las zonas rurales hubo celebraciones. Una vez más, en las afueras del poblado de San Andrés, los 30 educadores de la escuela especial Orlando Ochoa Pedrayes-con 20 años de labor-prepararon una piñata con regalos y sorpresas.
Se sumaron madres colaboradoras como Lourdes Rafaela Corona. “Me sumo porque soy enfermera pediatra y porque he visto los avances de mi hijo.
Él fue operado de hidrocefalia en el hospital Hermanos Ameijeiras, de La Habana, tiene retraso mental leve y es hiperactivo con tratamiento médico, pero aquí aprendió a leer y escribir, por lo que reconozco la labor de los maestros.”
Mientras, su pequeño de cuarto grado José Rafael Paz Corona, luciendo la pañoleta de pionero, se animaba a empinar un papalotejunto a otros niños.
En total, son 63 en el centro, pues al mismo se anexan aulas con este fin en las escuelas primarias delas comunidades del campo: Yuraguana, Sabanilla, Purnio, Las Cruces y El Garaje, explicó Martín Saldívar Ávila, docente con 42 años de experiencia.
“Tenemos estudiantes con retardo mental moderado, ocho con limitaciones físico-motoras, que son atendidos en sus casas por tres maestros ambulantes. Ellos los visitan dos o más veces por semana, y al final de cada jornada les dejan actividades
independientes. Les enseñamos lo que sean capaces de aprender para que no queden marginados.
El seguimiento es hasta que se incorporan a un centro de producción o servicios del entorno, con el objetivo de prepararlos para la vida adulta independiente”, destacó.
En el cumpleaños de la organización que agrupa a los estudiantes cubanos más jóvenes, las tareas habituales de los maestros - licenciados en Enseñanza Especial, auxiliares pedagógicas, profesores de Educación Físicay otros-,quienes garantizan el aprendizajede primero a noveno grados, fueron desplazadas por atractivas opciones, y no faltaron los juegos de participación.
Aunque alumnos como Yanisey Pérez Rodríguez, confesaron que les gustan mucho las clases, en la escuela especial de San Andrés,este día hubocake y refrescos, y luego, excursión campestre hacia la sombra de unos mangos, la práctica preferida.
Así lo hizo saber poco antes de la caminata, mientras regaba el huerto, el pionero Kevin Alejandro Martínez Pedrayes, de segundo grado.
“Me gusta porque hacemos bastante ejercicio, vemos las señales de aviso, de peligro, jugamos con suiza, y a las carreras en saco, por eso, yo estaba entrenando dentro de los sacos, para que nadie me gane”.
