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Educación

  • Escrito por Yadianny Rojas
  • Categoría: Educación
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Escuelas de Arte en Holguín: impulsando sueños

Muchos son los retos que enfrentan en el presente curso escolar 2018-2019 quienes laboran en la enseñanza artística en la provincia de Holguín. Pero de igual tamaño de las vicisitudes es su empeño para superar cualquier escollo y lograr que el periodo lectivo transcurra  sin grandes contratiempos.

La formación artística comienza desde edades tempranas y este año la Escuela Elemental de Arte Raúl Gómez García cuenta  con una matrícula de 357 niños y niñas de quinto a noveno grado en las especialidades de Ballet, Danza y Música. Con la plantilla de docentes cubierta casi en su totalidad, los mayores retos para este centro con 40 años de fundado se encuentran en el deterioro de su infraestructura.

Ilio Vera Martínez, al frente de la institución afirma que se está trabajando en algunas situaciones desde el punto de vista  constructivo “hemos logrado ir sustituyendo algunos peligros potenciales en el área de secundaria básica y en el área de música”.

En este sentido, agrega que las mayores preocupaciones rondan sobre “la terminación de la red hidrosanitaria, las filtraciones entre pisos, las condiciones de los salones y la parte de los dormitorios que no están en muy buenas condiciones”. La Unidad Provincial de Apoyo a la Actividad Cultural (UPAC) con el apoyo de la escuela se encuentra trabajando “aunque hacerlo todo sería imposible porque la escuela se lleva por lo menos tres millones de pesos”.

La nueva etapa docente abre el camino para la realización de los sueños y aspiraciones de los estudiantes, tanto de aquellos que terminan el nivel elemental como para otros que comienzan.

Leannis Rebeca Romero Puig, estudiante de 9no grado de danza, se propone en este curso aprobar el pase de nivel y para ello “tengo que pasar por muchas pruebas, quisiera sacar más de 90 en todas para alcanzar un buen acumulado.”

Pero los sueños de esta adolescente van más allá: “dicen que Carlos Acosta hace unas pruebas para entrar a su escuela y yo quisiera estar ahí, así que desde ahora me estoy preparando en las clases de ballet, las de técnicas, preparación física, composición y principalmente folclore”.

El apoyo de la familia es un factor clave para el desarrollo de los estudiantes, que deben trabajar duro para llevar simultáneamente la docencia y la especialidad. Carlos Ernesto Ortiz Cedeño cursa el 7mo grado y nos cuenta “tengo que dividir el tiempo para repasar y no perder la elasticidad y el conocimiento del ballet. Mi familia me apoya, me cuidan, me exigen… como la profesora aquí en la escuela, siempre están al lado mío”. Al igual que Leannis Carlos también sueña con entrar a la compañía de Carlos Acosta y en un futuro ser coreógrafo y crear su propia agrupación.

Por otra parte en su curso número 57 la Academia Profesional de artes Plásticas el Alba, recibe a 52 estudiantes de las provincias de Guantánamo, Granma, Las Tunas y Holguín.

“Tenemos las especializaciones de grabado pintura y escultura, que son los talleres fundamentales que reciben nuestros estudiantes aun cuando reciben talleres complementarios que los ponen en condiciones de tener una formación más general, como arte digital, de nuevos medios, de animación, retrato pictórico… que van más allá de las horas que tienen establecidas en el plan de estudio”, asegura Roberto Báez Almaguer, director del Alba.

La participación de los estudiantes en los principales espacios y eventos culturales como Romerías de Mayo y Fiesta de la Cultura Iberoamericana contribuye de manera significativa a la preparación técnica y profesional de los jóvenes artistas en formación.

“Nadie te va a enseñar a crear, la creación es algo muy íntimo y muy personal de cada artista, pero sí la academia te da las herramientas y la manera de hacer (…) Es muy importante la cercanía con los profes, aquí no se les dice profes se les llama por su nombre y eso es muy importante”, opina Camila Romay Cruz, estudiante de cuarto año. Al indagar sobre que pudiera mejorrse en la escuela Camila vacila: “Siempre se puede mejorar siempre hay cosas para cambiar, más información, más orientación, quizás más expresión individual, hace falta más expresión individual”, acentúa.

En cuanto a los docentes Almaguer comenta “hemos tenido un claustro muy estable, con egresados de la academia y como columna vertebral de la escuela un grupo de pedagogos del arte, que tienen una vasta experiencia, y que forman parte del consejo de asesores y sobre sus espalda recae la formación y el trabajo pedagógico”.

También con carácter regional la Escuela Profesional de Música José María Ochoa acoge 112 alumnos en 14 líneas de instrumentistas y una unidad docente del Teatro Lírico Rodrigo Prats. Como en años anteriores el claustro de profesores continúa siendo una de las mayores fortalezas del conservatorio con 41 años de tradición en la labor educativa de las nuevas generaciones de músicos.

“La mayoría de nuestros profesores tienen alrededor de 20 a 25 años de experiencia, lo que no quiere decir que no tengamos jóvenes porque también nos nutrimos de nuestros estudiantes cuando terminan” afirma Ana Margarita Cordiet Deruvilli, directora del centro.

Inmersa desde hace varios años en un largo y retardado proceso constructivo, la institución vislumbra la inauguración próximamente de una de sus instalaciones: “En estos momentos la escuela está inmersa en la construcción, mantenimiento y reparación del local que tenemos para la residencia estudiantil, se está trabajando con una brigada del Fondo de Bienes Culturales, hay esperanza de culminar el espacio en los últimos meses del año”, amplía la directora del centro.

Gracias a la consagración de sus profesionales y el prestigio de la institución jóvenes, como Ana Isabel Rodríguez Solar que comienza este año, anhelan entrar al conservatorio “y aprender mucho sobre la música para en un futuro hacer las pruebas para el ISA y así poder tener una gran carrera como violinista”.