- Categoría: Deportes
- Escrito por Ernesto A. Vera González
- Visto: 704
Camilo Cienfuegos entre el deporte y la fidelidad

..." Contra Fidel yo no voy ni en la pelota..". Esa es una de las frases más conocidas del inolvidable Comandante Camilo Cienfuegos que demuestra la irrenunciable lealtad al líder histórico de la Revolución Cubana.
Usted que ha comenzado a leer este trabajo mire con detenimiento la foto que lo acompaña. Vea que en el uniforme de Camilo el nombre del equipo Barbudos está divido con las tres primeras letras a la izquierda y las restantes a la derecha. En el caso de Fidel aparecen primero barb-u-dos , una letra en la franja de la botonera- y las restantes a la derecha.
Esto tiene su explicación. El 24 de junio de 1959, se programa en el estadio Latinoamericano de La Habana un juego entre el equipo de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y los Barbudos que estaba integrado por combatientes del Ejército Rebelde.
Según lo planificado Fidel debía ser el lanzador por los Barbudos y Camilo por la novena de la PNR. Pero cuál no sería la sorpresa para los presentes en el coloso del Cerro cuando salen a la grama los dos Comandantes con el mismo uniforme de los "Barbudos" . Camilo con una mascota de receptor y Fidel como lanzador.
Resulta que cuando el hombre del sombrero alón y la eterna sonrisa se enteró que iban a jugar de contrarios "armó la gorda" y hubo que mandar a confeccionar de manera urgente un nuevo uniforme. Por la premura existe una diferencia entre los letras identificativas.
Reportes de la prensa de la época describen que Camilo en conteo de dos strikes sin bolas trató de sorprender al tercera base con un toque , pero la pelota salió de faul . El árbitro principal era Amado Maestri y lo declaró out por regla (ponche).
Fidel, en su única vez al bate, fue dominado en roletazo al cuadro. El pitcheo de relevo de los Barbudos no se comportó a la misma altura de su abridor y el juego terminó 3-0 a favor de los policías.
La siguiente anécdota, contada por Pablo Cabrera Piloto, integrante de la Columna 2 Antonio Maceo, reafirma su amor por la pelota: “se encontraban Che, Camilo y otros compañeros; Camilo se había agenciado unos guantes y una pelota de béisbol y organizaron en el área del secadero de café un juego de pelota con dos bases.
“Los equipos eran de seis jugadores: receptor, pitcher, primera, segunda y dos jardineros, capitaneados por Che y Camilo, los dos lanzadores”.
De la forma en que se relata hay que imaginarse los deseos que tendrían de jugar, pues lo hacían en un terreno irregular, y a cada rato la pelota rodaba cuesta abajo, por lo que tenían que interrumpir el partido hasta encontrarla.
Al final ganó el equipo de Camilo, no sin antes tener lugar buenas discusiones por los intentos de picardía de ambos bandos.
Apenas tenía 27 años cuando perdía e la vida en un accidente de aviación . Hubiera sido, sin dudas uno de los impulsores del deporte cubano como lo fue Fidel .
No pudo participar en el gran proyecto llevado a cabo por la Revolución para el desarrollo del deporte a todos sus niveles ni disfrutar los triunfos de nuestros atletas en Juegos Olímpicos, Panamericanos y Centroamericanos. En la interminable cosecha de trofeos mundiales en múltiples disciplinas.
Camilo vino en el Granma, dirigió junto al Che la invasión a Occidente y entró triunfante a La Habana el primero de enero de 1959.
En Cuba se recuerda con mucha solemnidad y respeto cada 28 de Octubre . A 59 años de su desaparición física su imagen permanece presente como ejemplo de cubano puro y fiel.



