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Cultura

  • Escrito por Bernardo Cabrera
  • Categoría: Cultura
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El Septeto Nacional. 90 años echándole salsita

El Septeto Nacional Ignacio Piñeiro se presentó este fin de semana en el municipio holguinero de Mayarí, como parte de su Gira por 10 ciudades cubanas, que celebra los 90 años de su fundación. Para conocer más detalles sobre los proyectos presentes y futuros, así como los festejos por el nonagésimo aniversario, conversamos con Ricardo Oropesa Fernández, productor artístico del conjunto y además investigador, escritor y fundador de la Nueva Trova.

Ricardo, ¿cuántos años hacía que no visitaban Holguín?

-La última vez que nos presentamos en Holguín fue en el 2007, precisamente en el municipio de Mayarí, como parte del Festival del Son que se desarrolla en esa localidad. Fue una excelente experiencia y nos fuimos muy contentos con la acogida del público de aquí, por eso estábamos ansiosos por regresar.

Coméntenos un poco sobre la Gira nacional que realizan.

-La gira del Septeto Nacional se nombra “Celebrando los 90” en homenaje al cumpleaños homónimo del conjunto e incluye un periplo por diez ciudades cubanas que inició en Santiago, le siguió Bayamo, Manzanillo, Mayarí y continúa en Camagüey, Sancti Spíritus y Cienfuegos, para finalizar en un gran concierto en el teatro Mella de La Habana.

En las presentaciones interpretamos composiciones antológicas y conocidas del conjunto, así como del más reciente disco que se titula “El son de Piñeiro al bate”. Precisamente en honor a Piñeiro abrimos todos nuestros conciertos con Esas no son cubanas.

Esta es la quinta generación que integra el conjunto en sus nueve décadas, ¿podría decirse que mantienen el estilo y la impronta de sus fundadores?

-Sí, por supuesto. Cuando ven al Septeto en vivo en Cuba y fuera de ella, la gente se asombra de que mantiene el estilo, la calidad interpretativa y las obras que nos legó Piñeiro. Esta generación aporta sus obras musicales, pero siempre con el sello distintivo de sus fundadores.

Si tomamos en cuenta la música que más se escucha actualmente, podría decirse que está de moda el reggaetón, la salsa, la electroacústica. ¿Cómo sobrevivir entonces a este cambio de gustos cuando se es una agrupación sonera que “no está de moda”?

-En lo que va del siglo XXI hemos ofrecido más de 600 conciertos en 43 naciones, desde Rusia hasta Colombia; hemos estado en 192 festivales de los más importantes del mundo y hemos compartido con connotados artistas como Steve Wonder, Ry Cooder, Gilberto Santa Rosa, Los amigos del gran combo, entre muchos otros. Entonces es una verdad entre comillas que no estamos de moda, pero se sigue queriendo y apreciando esta música. Además, cuando se pregunta internacionalmente sobre la música cubana, de quienes te hablan es de Compay Segundo, de la Aragón, de Chapotín, de Benny Moré, de Ignacio Piñeiro, de Van Van, pero no te hablan de los que dicen aquí que están pegaos.

Debe constituir un gran reto para sus integrantes el que la agrupación lleve el nombre de uno de los más importantes exponentes del son cubano.

-Claro que sí, pero al mismo tiempo también representa un incentivo para cada día ser mejores. En la historia del son hay un antes y un después de Piñeiro, por la relevancia y la impronta que marcó este músico al cual la prensa cubana nombraba como el Poeta del Son. Échale salsita, Dónde estaba anoche, Esas no son cubanas y Suavecito son algunos de los emblemáticos temas que trascendieron su tiempo y que aún corea la gente en nuestros conciertos.

Ricardo, usted además de productor artístico es escritor y entre sus libros publicados se encuentra precisamente uno sobre el Septeto Nacional.

-Sí, el libro lleva por título “La Habana tiene su son” y en él se recoge la historia del Septeto desde su fundación hasta nuestros días. Asimismo, hace alusión a los incontables discos de la orquesta, que tiene más de 200 compilaciones y fonografías. Solamente en los últimos 17 años posee más de 15 producciones discográficas, incluyendo audiovisuales. Además, se acerca a la música imperecedera de este conjunto que ostenta la condecoración de Patrimonio Nacional de la Cultura Cubana.

Retos inmediatos…

-Seguir defendiendo el patrimonio cultural y la identidad musical de nuestro país, porque se habla del Ballet Nacional, del Coro Nacional, de la Sinfónica Nacional y, por supuesto, se seguirá hablando del Septeto Nacional, una de las agrupaciones soneras de mayor veteranía en el orbe. El Septeto no es habanero ni santiaguero, es el nacional y defender la música y la obra de Ignacio Piñeiro es defender la obra de Cuba.

En algún momento por cuestiones de los años, que no pasan en vano, les tocará entregar el conjunto a una sexta generación. ¿Está el futuro del Septeto garantizado?

Trabajamos para que cuando nos toque salir podamos dejar este tesoro musical en manos de un relevo que lo defienda con el amor, la pasión y el compromiso con que lo han hecho sus integrantes desde el 13 de diciembre de 1927. Para que el Septeto Nacional Ignacio Piñeiro sea reconocido en nuestro país y el mundo por defender con calidad y preservar para el futuro las esencias sonoras de esta Isla.