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Cultura

  • Escrito por Liudmila Peña Herrera
  • Categoría: Cultura
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Un libro para aprender a comer y comer bien

En los stands de Ediciones Holguín, un libro pequeño, y con un precio bastante asequible: siete pesos moneda nacional, llama la atención de los lectores. “¿Son recetas de cocina?”, preguntan no pocos, atraídos por la ilustración de la cubierta.

Al descubrir que no, la mayoría desvía la mirada y fija la atención en cualquier otro texto de su interés. Y ¨Alimentación y salud.

Cien interrogantes básicas¨ sigue ahí, en el mismo sitio, hasta que otra persona más avezada o inquieta con respecto al tema de la ingestión de alimentos pide al librero un ejemplar, lo hojea y, después de consultar el índice, decide que vale la pena apostar, digo, comprar el libro.

Bajo el amparo de la Colección Papeles, ¨Alimentación y salud. 100 interrogantes básicas¨, de la profesora Tamahara Fernández Iglesias,  Licenciada en Alimentos y Máster en Didáctica de la Química, constituye una certera y necesaria guía para todos los seres humanos que den a su salud prioridad con respecto a otros aspectos de la vida. La alimentación, como bien se sabe, es uno de los pilares en ese camino.

En este texto, escrito de una forma amena y sencilla, lo cual posibilita la comprensión del lector medio, Fernández Iglesias advierte sobre los peligros de una alimentación desordenada y define con rigor científico cuáles son los hábitos alimentarios que contribuyen a elevar la calidad de vida.

Un centenar de interrogantes que la autora ha ido recopilando –tanto propias como ajenas– en el devenir de su existencia, están respondidas en este cuaderno. ¿El agua engorda? ¿El caldo de gallina alimenta? ¿La remolacha es buena para aumentar la hemoglobina? ¿Los productos congelados alimentan menos que los frescos?

Estas y otras preguntan quedan explicadas, de forma científica, en este texto que tiene como principal mérito el de conjugar sencillez y rigor investigativo, propiciándole al lector conocimientos no solo sobre alimentación sana, sino también sobre las reacciones que se producen en el organismo y los principales “ingredientes” de los que están compuestos los alimentos, así como el tiempo que demora el organismo humano en procesarlos.  

Temas como la obesidad, la malnutrición, las dietas y su funcionalidad, la digestión, la influencia del patrón alimentario de  las personas y los factores de riesgo para las enfermedades crónicas no trasmisibles, por qué tenemos que cuidar el consumo diario de la sal o a qué se debe la importancia nutricional del agua, son algunas de las rutas que traza la autora para que cada lector conforme un mapa de su propia alimentación, de acuerdo con sus posibilidades económicas y las necesidades de cada organismo.

Y aunque este no es un libro de recetas de cocina, sino de orientaciones para “diseñar” mejor nuestra alimentación, bien vale la pena que si usted se detiene en el stand de Ediciones Holguín, eche una ojeada y se detenga en este volumen escrito por una profesora universitaria que, sin que usted lo sepa, se preocupa por su salud.