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Constitución y participación en Cuba

Luego de la prueba dinámica el pasado domingo, con resultados satisfactorios, los cubanos se aprestan para participar en el referendo constitucional del próximo 24 de febrero.

El ejercicio democrático al que estamos convocados es la conclusión de un proceso de construcción del consenso nacional que comenzó hace más de ocho meses y que implicó la participación de alrededor de siete millones de personas dentro y fuera de la Isla.

 El ejercicio democrático al que estamos convocados es la conclusión de un proceso de construcción del consenso nacional, que comenzó hace más de ocho meses e implicó la participación de alrededor de siete millones de personas dentro y fuera de la Isla.

Una vez que la Asamblea Nacional del Poder Popular convocó a la elaboración, consulta y aprobación el texto jurídico, cada cubano tuvo la oportunidad de acceder a él, expresar sus criterios y ahora de ratificarlo o no con su voto, luego de aprobado por el Parlamento que le representa.

Se trata de un hecho inédito en el país y el mundo, toda vez que la mayoría de las constituciones son elaboradas y aprobadas por un limitado número de personas.


Por ejemplo, a varios países que dejaron de ser colonias se les impuso un texto jurídico por las propias metrópolis que buscaban mantener sus privilegios, mientras que otros Estados fueron obligados a aceptar enmiendas e incluso títulos completos luego de ser invadidos, algo que conocemos bien los cubanos por la onerosa Enmienda Platt de la constitución de 1901.

En esta ocasión el proyecto que se sometió a consulta popular del 13 de agosto al 15 de noviembre fue modificado en alrededor de un 60 por ciento de sus características como resultado de los aportes de la ciudadanía. Los legisladores cubanos, en la más reciente sesión del Parlamento, reconocieron incluso que muchas de las opiniones y propuestas serán tenidas en cuenta para las leyes de desarrollo que se deriven de la nueva Carta Magna.

En la Ley de leyes que se somete a referendo están vertidas las definiciones y aspiraciones de otros dos documentos esenciales para la actualización del modelo económico y social cubano: los Lineamientos del Partido y el Gobierno y la Conceptualización del modelo, ambos igualmente sometidos a consulta popular y posteriormente analizados y aprobados por la Asamblea Nacional, máximo órgano representativo del Estado.

De tal forma la Constitución por la que votaremos el domingo venidero se parece más al país que tenemos y aspiramos, pero también es el resultado de la confluencia de los proyectos de vidas de las generaciones de cubanos que han tenido la oportunidad de participar en su concepción.

Por eso aquí se refrenda que Cuba es un Estado socialista de Derecho, que significa dar un espaldarazo a la institucionalidad de la Revolución. Además, se recogen novedades que hasta entonces eran experimentos o se encontraban en un marasmo legal, como el trabajo por cuenta propia (se reconoce la propiedad privada).

Esta constituye una constitución que da mayor autonomía a las empresas y los gobiernos locales y que no solo incorpora al articulado el reconocimiento a más de 80 derechos humanos de cuyos convenios internacionales Cuba es signataria, sino que, además, establece su carácter progresivo, lo cual garantiza la inclusión de otros y el incremento cualitativo de los que ya se poseen.

Se advierten también avances en el debido proceso, la protección del medio ambiente, la concepción de la familia y una estructura del Estado que se pronuncia con más fuerza por separar las funciones empresariales de las administrativas y estas de las estatales.

Que en el texto constitucional todavía quedan puntos en los que no se ha logrado un consenso absoluto resulta cierto, como también lo es que será necesario implementar una intensa actividad legislativa para la implementación de todas las nociones generales que en él se explicitan. No obstante, aquí aparecen los fundamentos más importantes para el perfeccionamiento del modelo de socialismo cubano.

Ni a escondidas en oficinas cerradas ni llena de tecnicismos y trampas gramaticales, la Constitución que se somete al escrutinio de los cubanos el 24 de febrero se ha construido lo mismo en asambleas obreras durante los cambios de turno de un central azucarero que en el Aula Magna de una encumbrada universidad. En ella se defienden todos nuestros derechos, toca entonces a todos hacerla cumplir.  

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