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Historia

  • Escrito por Roberto Ortiz del Toro
  • Categoría: Historia
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Hiroshima y Nagasaki, una pesadilla que no debe repetirse jamás

El seis de agosto de 1945, sobre la ciudad japonesa de Hiroshima, fue lanzada la bomba atómica Little Boy, como una demostración de fuerza y poderío de los Estados Unidos, acción que provocó la muerte de unas 140 mil personas.

Han transcurrido 73 años desde que el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica lanzara sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki las bombas atómicas durante la Segunda Guerra Mundial,  para someter a Japón y, a la vez, dar por terminado definitivamente ese conflicto bélico.

Tres días después, el nueve de agosto, fue arrojada sobre Nagasaki otra bomba nuclear de mayor poder, denominada Fat Man, aunque debido a la topografía del terreno causó una cifra menor de víctimas, alrededor de 80 mil  entre muertos y heridos.

Así fueron los saldos iniciales  de la masacre, pero las generaciones posteriores sufrieron también las consecuencias de esos  bombardeos, debido a los efectos de la radiactividad,  y la aparición de enfermedades derivadas de esas explosiones nucleares.

Estados Unidos logró de esa manera  su objetivo de someter a Japón al lograr su rendición, y con ello dar por concluida la Segunda Guerra Mundial.A partir de entonces la carrera armamentista ha tenido un desarrollo arrollador, siempre con los Estados Unidos de Norteamérica como gendarme internacional en busca de materializar sus afanes expansionistas y hegemónicos.

Se impone hacer un llamado de atención, pues si aquellos bombardeos causaron una gran destrucción, las armas nucleares existentes actualmente son capaces de arrasar con el planeta tierra y con ello eliminar la especie humana.

Por eso al recordar a las víctimas de Hiroshima y Nagasaki de aquel crimen de lesa humanidad acontecido hace 73 años, lo hacemos con un llamado a la cordura y a detener la carrera armamentista, promover la paz entre todos los países del mundo, y luchar porque lo sucedido en agosto de 1945, sea solo una pesadilla que no debe repetirse jamás.