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Historia

  • Escrito por Roberto Ortiz del Toro
  • Categoría: Historia
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Una verdadera prisión fecunda

Hay fechas que no deben pasar inadvertidas, pues sería olvidar el significado que tuvieron para la conquista de un objetivo. Una de ellas es el 15 de mayo pues ese día de 1955, se abrieron las rejas de los calabozos del Presidio Modelo de la entonces Isla de Pinos (actual Isla de la Juventud), para dejar en libertad a los moncadistas.

Habían transcurrido alrededor de una veintena de meses de duro encierro para Fidel Castro y los integrantes de la Generación del Centenario, confinados por los sucesos del 26 de julio de 1953, cuando ese grupo de valientes pretendió tomar el cielo por asalto con los ataques a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en Santiago de Cuba y Bayamo, respectivamente.

 La presión popular para lograr la excarcelación  de aquel puñado de valientes logró ese desenlace, pues la tiranía batistiana se vio obligada a decretar una amnistía en favor de todos los presos políticos que se encontraban allí recluidos.

Para Fidel y sus compañeros de ideales, aquella etapa resultó una verdadera prisión fecunda. En primer lugar, sirvió para preparar y organizar la continuidad del combate interrumpido aquel 26 de julio y que cobró la vida de aquel puñado de valientes que no quiso dejar morir a Martí en el año de su centenario.

Fue fecunda también porque posibilitó a Fidel reconstruir su alegato La Historia me Absolverá, sacarlo del presidio, imprimirlo y distribuirlo, todo clandestinamente, y convertirlo en una poderosa arma para proseguir la lucha, con ese documento devenido programa de la revolución que se gestaba.

Los jóvenes revolucionarios crearon durante el cautiverio la Academia Ideológica “Abel Santamaría” y la biblioteca “Raúl Gómez García”, una suerte de homenaje a esos dos compañeros de lucha asesinados durante los sucesos del Moncada, a la vez que ejecutaron acciones combinadas con la lucha que se libraba afuera para lograr la libertad de los presos.

Pasadas las 11 de la mañana del 15 de mayo de 1955,  se materializaba la anhelada liberación de Fidel y sus compañeros, entre los que se encontraban Raúl Castro, Juan Almeida, Armando Mestre,  Agustín Díaz Cartaya y muchos más.

Ese mismo día y aún sin abandonar la Isla de Pinos, actual Isla de la Juventud, en conferencia de prensa Fidel  declaró: “nuestra libertad no será de fiesta o de descanso, sino de lucha y de deber”. Así lo confirmaron los pasos sucesivos, que condujeron a la victoria de la Revolución cubana el primero de enero de 1959.