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Historia

  • Escrito por Bernardo Cabrera
  • Categoría: Historia
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La masacre del Corinthia y la victoria en El Uvero

Quiso el destino que coincidieran en el tiempo dos hechos históricos de diferente connotación. Uno con estampa de victoria, el otro con un halo de muerte.

Ambos acontecieron a solo unas horas de diferencia, pues cuando las tropas del Ejército Rebelde celebraban la victoria en el combate de El Uvero el 28 de mayo de 1957, en otro lado 16 jóvenes eran vilmente ametrallados por las tropas del coronel Fermín Cowley Gallegos.

Los jóvenes habían arribado a Cuba cinco días antes en el yate Corinthia para constituir un nuevo Frente guerrillero. Y lo hubieran logrado de no ser por la traición de dos desertores.

Desde su llegada a las costas de la localidad holguinera de Nicaro el grupo fue perseguido. Tras capturar a 16 de ellos los sicarios batistianos los condujeron a un naranjal donde, atados con alambres de púa, fueron asesinados a sangre fría en otro pérfido crimen que conmovió a toda Cuba.

Paradójicamente en el sur de la entonces provincia Oriental, casi a la misma hora, el Ejército Rebelde les respetaba la vida a 16 soldados del ejército batistiano que se habían rendido a la tropa liderada por Fidel Castro.

El combate de El Uvero había sido organizado como un gesto solidario para entretener a las fuerzas de la dictadura y disminuir la persecución de los expedicionarios del Corinthia. Y lo que se pensó como un apoyo terminó erigiéndose en la batalla que, como dijera el Che, marcó la mayoría de edad del naciente Ejército Rebelde.

Pasaban así a la posteridad dos hechos que harían del 28 de mayo una fecha inolvidable y que marcarían el contraste de toda la guerra. En la cual la tiranía batistiana masacraba a los prisioneros, mientras que las tropas rebeldes les respetaban la vida.

Era la diferencia entre los que odian y los que fundan. Era la diferencia entre la masacre del Corinthia y la victoria en El Uvero.