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Historia

  • Escrito por Roberto Ortiz del Toro
  • Categoría: Historia
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Mariana Grajales, madre de los Maceo y de la Patria

Mariana Grajales Cuello, la madre de lo Maceo y de la Patria, nació el 12 de julio de 1815 en Santiago de Cuba, y dejó de existir físicamente el 27 de noviembre de 1893 en Kingston, Jamaica. Esta mujer de epopeya y misterio hizo tantos aportes a la lucha por la libertad de Cuba, que la engrandecen y resaltan como mambisa de pura cepa.

Hubiera bastado ser la madre de los Maceo para ocupar, por derecho propio, un sitial de honor entre las mujeres de acendrado patriotismo que arengó a su prole a batallar por liberar a la patria o morir por ella.

Con apenas 16 años de edad, contrajo nupcias con Fructuoso Regüeiferos y de esa unión nacieron sus hijos Felipe, Manuel y Fermín. Esa unión finaliza al fallecer su esposo el cinco de julio de 1839.

El historiador Pedro Antonio García señala en un artículo titulado Forjadora de una estirpe heroica, que Mariana tuvo un hijo nombrado Justo Germán Grajales, al cual se le consigna como "hijo natural de Mariana Grajales", en certificación de nacimiento registrada al libro cinco, folio 96 de la iglesia de San Nicolás de Morón.

De su unión con Marcos Evangelista Maceo,  nació la prole que integraron Antonio, José, Rafael, Miguel, Julio, Dominga, Tomás, Marquitos y María Dolores, y se afirma que como madre era tierna y bondadosa, a la vez que exigente e inflexible en cuanto a orden y disciplina, cualidades que impregnó en sus hijos.

Apenas transcurridos pocos días del alzamiento de La Demajagua, encabezado por Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868, la familia se incorporó de lleno a la lucha por la libertad de la patria y todos sus hijos lucharon por la independencia de Cuba. Varios de ellos, incluido su esposo Marcos, abonaron con su sangre el suelo patrio.

Ella misma, a pesar de ser una mujer sexagenaria, se fue a la manigua durante la gesta de 1868, y sobresalió por su agilidad para subir lomas y en la atención a enfermos y heridos, tanto de la parte mambisa como de los propios españoles.

De ella dijo Martí que "era una de las mujeres que más me han movido el corazón", y al enterarse de su muerte la llamó mujer de "epopeya y misterio".

Hermosas palabras pronunciadas por Martí destacan los valores y principios que defendió y mostró siempre, cuando el Apóstol expresó: " estuvo ella de pie, en la guerra entera, rodeada de sus hijos" mientras "animaba a sus compañeros a pelear, y luego, cubanos o españoles, curaba a los heridos".

José Martí, el Héroe Nacional Cubano, dejó para la posteridad escritas en el periódicoPatria una semblanza sobre Mariana a modo de homenaje después de su desaparición física.

"¿Qué había en esta mujer, qué epopeya y misterio había en esa humilde mujer, qué santidad y unción hubo en su seno de madre, qué decoro y grandeza hubo en su sencilla vida, que cuando se escribe de ella como de la raíz del alma con serenidad de hijo, y como de entrañable efecto? Así queda en la historia, sonriendo al acabar su vida, rodeada de los varones que pelearon por su país, criando a sus nietos para que peleen."