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Historia

  • Escrito por Roberto Ortiz del Toro
  • Categoría: Historia
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Fidel y las palomas

La tarde del ocho de enero de 1959, registró un acontecimiento inolvidable para el pueblo cubano, que representado por los habaneros, tributó un extraordinario recibimiento al líder de la Revolución triunfante el primero de enero, que provocó el derrocamiento de la tiranía batistiana por el glorioso Ejército Rebelde.

Desde entonces cada año se reedita en nuestro país el recorrido de la caravana de la Libertad y esta es su 60 edición, la cual recorre el verde caimán desde la indómita Santiago de Cuba hasta la capital de todos los cubanos.

A lo largo de más de mil kilómetros, niñas y niños, mujeres y hombres, ancianos, en fin, el pueblo todo en espontánea manifestación popular, vitoreó a los valientes barbudos que trajeron para Cuba su verdadera y definitiva libertad, independencia y soberanía.

Durante todo el trayecto, aquellos hombres barbudos y ataviados de verde olivo, recibieron como merecido reconocimiento el cariño, la admiración y el respeto, que conquistaron a puro sacrificio para hacer realidad el sueño de Martí cumplido por Fidel.

Para el líder de la triunfante Revolución aquella fue una jornada  de intensas emociones; una de las primeras fue su encuentro con su hijo Fidelito, llevado por el Comandante Juan Almeida Bosque hasta la entrada de El Cotorro.

En la continuación del recorrido Fidel subió subió al yate Granma, surto en el malecón, mítica embarcación que trajo a Cuba desde México a los expedicionarios para comenzar la guerra contra Batista; y luego se dirigió al campamento militar de Columbia, convertido por la Revolución en Ciudad Libertad, para dirigirle la palabra al pueblo allí congregado.

Ya en la tribuna y durante el acto, que se extendió hasta la madrugada del día nueve, tres blancas palomas comenzaron a revolotear hasta que una se posó sobre el hombro izquierdo de Fidel y las dos restantes caminaban por el borde del podio.

El lente sagaz del fotorreportero Paco Altuna, dejó plasmada para la historia la instantánea de Fidel, Camilo y las tres palomas.

En ese discurso, como muestra de confianza plena en uno de los combatientes más brillantes y queridos por el pueblo, Fidel formuló la histórica pregunta: ¿Voy bien, Camilo?