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  • Categoría: Historia
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Vilma, una vida consagrada a la Revolución

El 18 de junio de 2007 dejó de existir físicamente Vilma Espín Guillois, una mujer que a su paso por la vida, se ganó la admiración, el cariño y el respeto de su pueblo, al que consagró lo más puro de sus ideas revolucionarias.

Y aunque han transcurrido siete años desde entonces, se habla de Vilma con un sentimiento de gratitud por la obra que dejó para la posteridad, en especial dentro de las masas femeninas, de las cuales fue, es y será por siempre guía indiscutible la eterna presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).

El siete de abril de 1930 nació en Santiago de Cuba esta genuina representante de la mujer cubana, dotada de una serie de virtudes que marcaron su existencia y le granjearon el cariño, el respeto y la admiración que despiertan al tan solo mencionar su nombre.

A Vilma se le recuerda como la destacada estudiante de Ingeniería Química en la Universiad de Oriente; la luchadora clandestina en estrecha colaboración con Frank País; la guerrillera del Segundo Frente Oriental; y tras el triunfo de la Revolución cubana como la mujer que consagró su vida a luchar por las reivindicaciones femeninas, tanto en Cuba como en el plano internacional.


Desde el 23 de agosto de 1960, fecha fundacional, asumió la dirección de la Federación de Mujeres Cubanas y en sus filas batalló sin cesar y aportó como nadie para que las mujeres constituyeran una Revolución dentro de la Revolución, como expresó en cierta ocasión el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. 

Quienes tuvieron la suerte de conocerla y compartir con ella tareas y responsabilidades la recuerdan como una mujer de exquisita sensibilidad humana, profundo sentido del deber y la responsabilidad, solidaria en grado superlativo y apasionada por la cultura, todo combinado con la sencillez y modestia que la caracterizaron.

Como justo reconocimiento a sus incuestionables méritos personales, llegó a alcanzar la honrosa condición de Heroína de la República de Cuba, síntesis y expresión de una vida sencillamente ejemplar en la que sobresalió como madre, esposa, hija, compañera y revolucionaria, que supo impregnar de amor todo lo que hizo.

Desde el mausoleo del Segundo Frente Oriental “Frank País”, donde reposan sus restos, Vilma sigue irradiando el ejemplo que legó como eterna presidenta de la FMC, y en ese sitio recibe el homenaje de su pueblo que la recuerda eternamente agradecido.

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