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  • Categoría: Historia
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La Constitución cubana: reflejo de nuestro tiempo

El 10 de abril de 2019 se recordará en la historia de Cuba como una fecha trascendental. Cuando se cumplían 150 años de la primera Constitución mambisa, los cubanos proclamábamos ante el mundo un digno proceso democrático que devino una nueva Constitución, hecho que se convirtió, tras el referendo del 24 de febrero, en uno de los de mayor significación política de la última década.

Como heredera de las que la precedieron y tomando lo mejor y más justo de estas, la actual Carta Magna de la República de Cuba es el resultado de un amplio proceso de consulta popular, en el que intervinieron millones de cubanos incluyendo residentes en el exterior. Todo ello, permitió que se realizaran cerca de 760 cambios al texto constitucional.

La historia de nuestras luchas estuvo marcada por varios textos constitucionales que comenzaron en Guáimaro, fruto de la naciente República en Armas, sucedidos por Baraguá, Jimaguayú y La Yaya, que evidenciaron el afán de los cubanos por establecer una tradición constitucionalista y establecer sus propias leyes alejadas del colonialismo español.

Triste página para la historia resultaría en 1901, en medio de la ocupación militar norteamericana la aprobación de una constitución, a la cual se le impuso como apéndice la Enmienda Platt, que echaba por tierra el esfuerzo de miles de cubanos y la labor desempeñada por próceres como José Martí. Quedábamos nuevamente a merced de un dueño extranjero.

Con posterioridad, la Constitución de 1940 consigue reflejar parte de los anhelos y los ideales de quienes en aquella época luchaban contra la dictadura. Un texto marcado por la situación internacional, mostraba ideales progresistas y de avanzada para su tiempo pues establecía nuevos derechos sociales y económicos, que con el tiempo quedaron en el olvido pues no lograron su implementación en medio de una sociedad burguesa y corrupta.

Posterior al triunfo revolucionario del 1ro de enero, Fidel Castro expresa ante el pueblo cubano la necesidad indiscutible de una nueva carta magna que se pareciese y estuviera en correspondencia con las características de la nueva sociedad. Fue entonces que el 24 de febrero de 1976 tras una amplia consulta popular y un referendo, nacía una nueva Constitución que reafirmó el carácter socialista de la Revolución.

Paulatinamente y en consonancia con cada momento histórico, marcado por las fuertes agresiones del gobierno de los Estados Unidos, se realizaron reformas parciales al texto que pusieron de manifiesto la necesidad de introducir modificaciones en el orden constitucional.

La actual ley de leyes refleja las circunstancias históricas de la construcción de nuestra sociedad, tutela jurídicamente los cambios ocurridos con visión de futuro, institucionaliza y fortalece el Estado revolucionario y sobre todo se distingue por el respeto a la dignidad plena de cada cubano y su derecho a la igualdad.

Como expresara Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del PCC, en su discurso frente a la Asamblea Nacional del Poder Popular “la Constitución que hoy proclamamos garantiza la continuidad de la Revolución y la irrevocabilidad de nuestro socialismo. Sintetiza las aspiraciones de todos los que a lo largo de más de 150 años han luchado por una Cuba libre, independiente, soberana y de justicia social”.

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