A+ A A-

  • Categoría: Historia
  • Visto: 565

El eterno joven Julio Antonio Mella

El 10 de enero de 1929 resultó vilmente asesinado en México Julio Antonio Mella, aquel joven revolucionario cubano que tuvo una breve pero intensa vida al servicio de su amada Patria, y de quien el Comandante en Jefe Fidel Casto Ruz, líder histórico de la Revolución cubana dijo que “nadie hizo tanto en tan poco tiempo”.

Había nacido en La Habana el 25 de marzo de 1903 y desde muy joven sobresalió por sus inquietudes y actividades revolucionarias, que lo convirtieron en líder estudiantil,  fundador de la Universidad Popular “José Martí”, y junto con Carlos Baliño del Primer Partido Marxista Leninista de Cuba.

Mella ingresó en la Universidad de La Habana como estudiante de Derecho y Filosofía y Letras, de donde fue expulsado  por sus actividades revolucionarias, además de resultar fichado y perseguido por la tiranía machadista, razón por la cual tuvo que emigrar a México, donde continuó destacándose como una figura de prestigio internacional y firme posición antiimperialista.

“Muero por la Revolución”. Esas fueron sus últimas palabras cuando se sintió herido por balas asesinas a sueldo del tirano Gerardo Machado, quien lo mandó a ultimar en México, arrebatando así la vida de este valeroso militante comunista y revolucionario ejemplar, devenido paradigma para la juventud cubana, que se nutre de sus enseñanzas y ejemplar trayectoria.

A partir de entonces adquirieron plena vigencia sus proféticas palabras: “hasta después de muertos somos útiles”, pues cuando sus asesinos pensaron que lo habían eliminado, Mella se transformó en símbolo y bandera de lucha para la causa de la libertad de Cuba.

Su imagen, junto a las de Camilo y el Che, aparecen en el emblema de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba (UJC), por lo que su presencia entre los jóvenes cubanos, permanece indeleble y eterna. Es un modo de rendir honor a quien honor merece, cuando arribamos al aniversario 91 de su asesinato en México.