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  • Categoría: Historia
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La lucha contra bandidos en Cuba, hazaña de jóvenes

Valiosos jóvenes enfrentaron, y varios pagaron con sus vidas, las agresiones de grupos terroristas y enemigos de la Revolución cubana, que desde sus primeros años ejecutaron múltiples acciones con el fin de revertirla, no solo en las ciudades sino también en las montañas, donde bandas terroristas combatieron los poderes del Estado.

En El Escambray -macizo montañoso del centro del país escenario principal de esas operaciones- en los primeros meses de 1962 cayó Virgilio Aguirre Durán, de sólo 22 años de edad, quien había nacido en Yaguaneque, actual municipio de Moa, provincia de Holguín, en 1940.  

El joven residía en Cañete cuando se integró al Batallón de las Milicias Nacionales Revolucionarias en ese territorio del oriente cubano y fue uno de los milicianos que perdieron la vida en la lucha contra bandidos.

Pérdida similar ocurrió en septiembre de 1962, al ser asesinado a puñaladas, por un grupo contrarrevolucionario en la zona montañosa de La Melba de ese municipio, el moense Inocencio Villalba, miembro de las Milicias Nacionales Revolucionarias. Otra vez se tronchaba una vida en plena juventud pues no había cumplido aún los 20 años de edad. Había nacido en Moa, el 28 de diciembre de 1943.

En el texto “Apuntes para la Historia de Moa” de Pablo Velazco Mir, quien fuera Historiador de la Ciudad en esa comunidad minera, se evidencian hechos que demuestran cómo el norte oriental de Cuba fue también víctima de esas agresiones, y de qué manera la Revolución creó sus mecanismos de defensa para enfrentarlas.

Después de que el 5 agosto de 1960 en Navas, lugar entre Moa y Baracoa, desembarcara un grupo de contrarrevolucionarios, entre ellos soldados de la dictadura y dos aventureros norteamericanos, fuerzas del Ejército Rebelde y las Milicias que se comenzaban a organizar a principios de ese año, partieron de Moa al mando del sargento Augusto “Manengue” Caballero, en persecución de los infiltrados, y fueron capturados en menos 48 horas luego de tener algunas bajas.

En ese propio mes, según el historiador, el Comandante Raúl Castro Ruz visitó ese territorio conocido por sus riquezas de níquel y orientó la creación de una Escuela de Milicias. Allí, a las pocas semanas, comenzó un curso militar para preparar a los milicianos de la región.

En noviembre de 1960 llegaron a Moa instructores militares e inició un curso intensivo para oficiales de Milicias, siendo esta la segunda escuela de su tipo en el país; y el 31 de marzo de 1961 se realizó la primera y única graduación de un grupo de combatientes en esa localidad, acto que fue presidido por el propio Raúl.

Esa Escuela de Milicias, de la cual fue fruto la preparación de jóvenes milicianos, resultó estratégica para enfrentar otras acciones enemigas, por ejemplo, cuando en las montañas de Moa en la región oriental se infiltraron bandas contrarrevolucionarias, que fueron perseguidas por el Ejército y las Milicias de ese territorio.

Así, en 1962 estas fuerzas conjuntas apresaron a la banda que operaba en zonas cercanas a La Melba –la cual había sido organizada desde la base naval de Guantánamo- pudiéndose juzgar y sancionar ejemplarmente a sus integrantes, quienes habían asesinado semanas antes a Inocencio Villalba.
La batalla contra los grupos contrarrevolucionarios armados, autores de hechos terroristas, prosiguió en Cuba después de los hechos derrota de Playa Girón. En julio de 1962, el comandante Juan Almeida Boque hizo oficial la creación de la Sección de Lucha Contra Bandidos, como continuidad de las actividades iniciadas con la “Limpia del Escambray”. Las milicias cubanas, formadas por el pueblo, desempeñaron un papel fundamental en esa lucha, que se extendió hasta 1965 y culminó con la victoria.

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