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Historia

  • Escrito por Roberto Ortiz del Toro
  • Categoría: Historia
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Vilma, la grandeza de su sencillez y modestia

Vilma Espín Guillois, genuina representante de la mujer cubana, falleció en La Habana el  18 de junio de 2007, y aunque han transcurrido desde entonces 13 años, permanece en el recuerdo del pueblo de Cuba, en un sitial de honor que supo conquistar por la obra de su vida.

Se le recuerda como aquella destacada estudiante de ingeniería química en la Universidad de Oriente; como la luchadora clandestina; como la guerrillera del II Frente Oriental "Frank País"; y como la revolucionaria ejemplar que dedicó su vida a las reivindicaciones femeninas a partir del triunfo de la Revolución en enero de 1959, tanto en Cuba como en el plano internacional.

Su deceso constituyó una irreparable pérdida para el pueblo de Cuba, al cual dedicó su inteligencia e infatigable labor como presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), desde la fundación de la organización femenina el 23 de agosto de 1961.

Vilma, la eterna presidenta de la FMC, fue una madre amorosa, compañera, esposa, revolucionaria intachable, y así la recuerdan las personas que tuvieron el privilegio de conocerla y trabajar a su lado, quienes resaltan su exquisita sensibilidad humana, y la grandeza de su sencillez y modestia.

Ella impregnó  amor y energía  en todas las tareas que acometió a favor de las mujeres y la Revolución, lo que le valió el respeto, admiración y cariño conquistados, como sentimientos de gratitud a tanta entrega y consagración.

Por esas razones alcanzó por derecho propio el título de Heroína de la República de Cuba, reconocimiento que significó un justo homenaje a una vida enteramente dedicada a la obra a la que consagró su vida: La Revolución cubana.