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Historia

  • Escrito por Roberto Ortiz del Toro
  • Categoría: Historia
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Alzamiento del 30 de noviembre en apoyo al desembarco del Granma

En la madrugada del 25 de noviembre de 1956 partió desde el puerto mexicano de Tuxpan el yate Granma, con su carga de 82  valientes, en medio de inclemencias del tiempo para la navegación, que hicieron difícil la travesía y motivaron un atraso en su llegada a las costas cubanas.

Comenzaban así a hacerse realidad las proféticas palabras del joven abogado Fidel Castro Ruz, cuando dijo que en 1956 “seremos libres o mártires”.

“Obra pedida agotada” era la contraseña que en forma de telegrama recibió Frank País en Santiago de Cuba, lo que indicaba la salida de la expedición que debía arribar a Cuba el 30 de noviembre, aunque realmente lo hizo dos días después, es decir, el dos de diciembre por playa Las Coloradas, cerca de Belic, en la antigua provincia de Oriente.

De inmediato Frank País organiza el levantamiento de Santiago de Cuba y otras acciones en ciudades orientales, para distraer la atención de las tropas de Batista, apoyando así el desembarco de los expedicionarios del Granma, y su internamiento en la Sierra Maestra para iniciar la lucha guerrillera.

El 30 de noviembre de 1956 la ciudad de Santiago de Cuba se vistió de verde olivo, en una audaz acción organizada y dirigida por Frank País, cuyas acciones consistían  en bloquear el cuartel Moncada, segunda fortaleza militar del país, y atacar simultáneamente las estaciones de Policía, en la Loma del Intendente, y la Marítima, ubicada en la amplia avenida de La Alameda.

En el desigual combate librado en la Loma del Intendente ofrendaron sus vidas José Tey Saint Blancard (Pepito), Otto Parellada Hechavarría y Antonio Alomá Serrano (Tony), y luego se desató una tenaz persecución, burlada por el apoyo popular  escondiendo a los combatientes revolucionarios en sus hogares.

Ese día se escribió una página gloriosa en la historia de la rebelde ayer, hospitalaria hoy y heroica siempre ciudad de Santiago de Cuba, que selló con la sangre vertida el compromiso de continuar la lucha por la libertad de la patria, propósito cumplido el primero de enero de 1959 con el triunfo de la Revolución Cubana.