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Historia

  • Escrito por Roberto Ortiz del Toro
  • Categoría: Historia
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Almeida en mis recuerdos

El tiempo pasa, pero los recuerdos no. Permanecen frescos en mi memoria y quiero compartirlos, como un modesto homenaje al Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, al cumplirse este 11 de septiembre nueve años de su partida física, ocurrida en esa fecha de 2009.

A Almeida lo califiquen una crónica que escribí en ocasión de su deceso como un paradigma de lealtad, firmeza de principios, sencillez y modestia, apreciaciones a las que llegué con conocimiento de causa, por haber trabajado cerca de él en mi condición de periodista.

Tuve el privilegio de conocerlo personalmente pues al graduarme en 1974 me ubicaron como reportero de la Agencia de Información Nacional (AIN), actual Agencia Cubana de Noticias (ACN) en la antigua provincia de Oriente, con sede en Santiago de Cuba, cuando a la sazón Almeida era Delegado del Buró Político para ese territorio.

En funciones de trabajo participé en numerosas coberturas de prensa a visitas de primer nivel, que con frecuencia arribaban a Santiago de Cuba acompañadas por Fidel, recorridos, reuniones y otras actividades que me permitieron aquilatar sus dotes de dirigente político, su sensibilidad humana y otros rasgos de su personalidad.

En cierta ocasión, en su despacho y en conversación con un reducido número de personas, se refirió a la sorpresa de Alegría de Pío y dijo que la frase “aquí no se rinde nadie C……” la había pronunciado él en el fragor del combate, pero que para la historia quedaría como dicha por Camilo, pues así lo había afirmado el Che.

 Tiempo después el General de Ejército Raúl Castro Ruz, hizo pública la rectificación y solo así el pueblo cubano conocería el patrimonio de esa expresión de viril convicción en la lucha recién iniciada en la Sierra Maestra.

Me contaron también la anécdota de que en los primeros días del naciente Ejército Rebelde, en la Sierra Maestra, Almeida se ataba un dedo  con un hilo que extendía hasta la hamaca de Fidel, para sentir si éste se movía mientras él dormía.

Recuerdo su trato amable siempre que me tocó llevarle para su revisión y aprobación algún trabajo periodístico; e incluso cierta vez detuvo su vehículo para recoger a otro periodista y a mí que íbamos hacia nuestro trabajo, con sede en una oficina del propio edificio del Partido en Santiago de Cuba donde estaba su despacho.

Lo vi exteriorizar en muchas ocasiones su amor por los niños, su caballerosidad para con las mujeres, su rigor y exigencia con sus subordinados, como también pude apreciar su sensibilidad artística, que lo llevó a componer más de 300 canciones y  escribir varios libros que enriquecen el conocimiento de nuestra historia patria.

Por esos motivos quiero rendir este modesto homenaje  al Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, a quien recordaré  siempre como paradigma de firmeza revolucionaria, sólidas convicciones, valentía, patriotismo y compromiso con el pueblo.