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Entrevistas

  • Escrito por Bernardo Cabrera
  • Categoría: Entrevistas
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Pasión flamenca a más de siete mil kilómetros de Andalucía

No se sabe si el flamenco lo trajo a Holguín Cristóbal Colón en una de sus calaveras, si comenzó por mestizaje o apareció como remembranza, pero lo cierto es que pocos andaluces se atreverían a afirmar que a más de siete mil kilómetros y un océano de por medio, exista una agrupación danzaria que conozca de palos, zapateos, bulerías, braceos o escobillas.

Arranque

La bailarina y coreógrafa Mónica González Martínez es el alma y corazón del conjunto que surgió hace dos décadas cuando recibió un curso de tres meses de un profesor villaclareño. Desde entonces decidió consagrarse a enseñar el flamenco hasta convertir a la compañía Monik Dance Ballet Español de Holguín en una de las joyas del arte danzario de la nororiental provincia cubana.

Mientras prepara su próxima puesta en escena recuerda lo difícil que fue dirigir, con 16 años de edad, a mujeres mayores que ella y lo fuerte que tenía que ser para que la respetaran. Ese carácter lo han heredado sus alumnas, quienes hipnotizan sobre los tablaos con su interpretación técnica y carga emocional que traspasa la barrera artista-público.

Cuando el grupo empezó en febrero del año 1999 no se promovía este arte en la región oriental de Cuba y con ella eran 3 las bailarinas holguineras que compartían la convicción de defender las raíces identitarias del flamenco.

Había agrupaciones de baile folcórico, ballet clásico y contemporáneo, pero ninguno español, por eso decidimos fundarlo y hoy somos 9 profesionales y más de 80 estudiantes en la escuela-taller.

Amor flamenco

La academia Amor flamenco surgió en el 2003 para garantizar el relevo con niños de cuatro a quince años que no tienen que hacer pruebas de aptitud y reciben clases de ballet, flamenco y preparación física.

Los infantes hacen exámenes de todas las asignaturas a partir de los ocho años y los que obtienen más de 85 puntos pasan al ballet infantil o el juvenil, que son los de mayor nivel técnico, y luego a la compañía.

Los padres nos apoyan muchísimo en cada puesta. Desde los accesorios y el vestuario hasta el maquillaje son aportados y confeccionados principalmente por ellos, que se han convertido en una gran familia.

A compás y sin gaché

Con el tiempo han surgido nuevas compañías y academias que se dedican a cultivar el flamenco, pero la gran mayoría lo fusionan con bailes modernos. “Nosotros, en cambio, nos distinguimos por defender la versión tradicional, es decir, que vamos más por la cuerda de las raíces propias.

Los que se acercan para aprenderlo o para que se lo enseñemos a sus hijos o nietos lo hacen porque lo ven en la televisión o en Internet y les parece bonito, pero bailarlo no es tan fácil y requiere de mucha fuerza en el rostro y los brazos, además de disciplina, perseverancia y un excelente oído musical.

Taconazos y traspiés

Aun cuando se agradece la sensualidad, talento y belleza de las féminas, siempre es notable la ausencia de bailaores que se apoderen de los escenarios porque “los tabúes persistentes en la sociedad propician que casi todas sean mujeres y que los hombres no quieran danzar o no se atrevan a matricularse”.

Por otro lado, es complejo crear un grupo de música flamenca pues “lleva un conocimiento y práctica diferentes a otros géneros musicales más populares como la rumba. Para tocar bulerías o fandangos hay que estudiar bastante y, por tanto, tenemos que hacer los espectáculos con música grabada y regirnos por ella, lo cual limita un poco la creación”.

No obstante, su talento y profesionalidad han hecho que sean de obligada referencia en cada evento cultural de la provincia. Semanas de la cultura, Romerías de Mayo, Fiestas iberoamericanas, peñas, galas, espectáculos y  actividades de la Comunidad Gallega siempre llevan el chasquido de sus castañuelas.
Descarga por bulerías

Cuando se ama lo que se hace nunca se descansa y actualmente están montando una nueva puesta, asesorados por los primeros bailarines y directores de la compañía habanera Flamantes, Yohan Domínguez y Gabriela Pedraga, quienes imparten cursos a todos los que defienden este arte en Holguín.

Será un espectáculo con argumento en el que participarán las nueve bailarinas profesionales de la compañía y donde la historia se contará a través de los diferentes palos (géneros) flamencos como las farrucas, bulerías, alegrías, tangos y guajiras.

Duende

Por la limpieza y destreza en los contoneos y zapateos de las bailarinas de la compañía Monik Dance Ballet Español de Holguín, pareciera que el duende para bailar les viene de nacimiento, pero en realidad son el resultado de veinte años de consagración, estudio y entrega lejos de la capital, que es donde está la verdadera cuna en la Isla.

Mónica obtuvo una beca para el Ballet Español de Cuba, máxima aspiración de una bailaora en esta nación, pero la rechazó para preservar el conjunto y defender este arte, reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO desde 2010.

Te puedo asegurar que mientras yo esté viva no se va a perder. Si no es bailando, será como coreógrafa o directora solamente, pero habrá pasión flamenca para rato en la Ciudad cubana de los Parques, aun cuando estemos a siete mil kilómetros de Andalucía.