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Nuevos retos a raíz de la reciente Carta Magna

Hoy Cuba deja otra huella en su historia. Por primera vez en el siglo XXI contará con un presidente y vicepresidente de la República, y también realizará nuevas renovaciones en las estructuras de dirección de su Asamblea Nacional del Poder Popular y Consejo de Estado para cumplir con lo establecido en el Artículo 109 de la Constitución de la República de Cuba proclamada el 10 de abril del año en curso.

Por la extraordinaria importancia que reviste este acontecimiento, constituye un tema abordado por cada cubano.

Por ello, aldia.cu se acercó a Gabriela Torres, profesora de la carrera de Derecho en la Universidad de Holguín, para conocer su visión sobre este proceso. En un primer momento resulta clave recordar el artículo primero de la Carta Magna:

Cuba es un Estado socialista de derecho y justicia social, democrático, independiente y soberano como república unitaria e indivisible, fundada en el trabajo, la dignidad, el humanismo, la equidad, la igualdad, la solidaridad, el bienestar y la prosperidad individual y colectiva.

“Los valores y gestos reflejados en el anterior artículo han trascendido como herencia constitucional de los teóricos de la ilustración a partir de la Revolución Francesa de 1789. Desde esa época se hace referencia a la figura del monarca como ente político a partir del constitucionalismo clásico que aparece en la figura de separación de los poderes mediante una vertiente horizontal dada a la luz por el teórico liberal Montesquieu en los poderes ejecutivos, legislativos y judiciales que tienen como finalidad la limitación de los poderes públicos”.

Según mi opinión, afirmó, la repercusión que trae consigo esta medida es la introducción del principio de decentralización que ampara el nuevo texto constituyente donde el poder legislativo lo ostenta la Asamblea Nacional del Poder Popular como único órgano constituyente y legislativo que aparece en el Artículo 102, y el poder ejecutivo queda bien representado por el Consejo de Ministros, sin embargo, esto no significa que no tenga algunas funciones ejecutivas. Por otro lado, el poder judicial manifiesta la facultad de impartir justicia en los Tribunales Supremos Populares que a su vez son designados por el Consejo de Estado.

“Estás medidas de nuevo orden político en nuestro país intenta no vincular poderes estableciendo de esta forma garantías constitucionales al pueblo con el elemento de las rendiciones de cuenta que deben atender las figuras de máximo orden en dependencia del nivel jerárquico. Véase aquí los artículos 126 donde se plantea que el presidente le debe rendir cuenta de su gestión a la Asamblea Nacional del Poder Popular, y así mismo el 142 del texto constituyente. A lo largo de todos los articulados constitucionales reflejan esta garantía para lograr un principio de transparencia evidenciado en el 10”.

Como resultado del proceso electoral que se desarrolla el presente 10 de octubre quedarán designados los cargos de presidente, vicepresidente y secretario de la Asamblea Nacional del Poder Popular, y más adelante se elegirán el presidente y vicepresidente de la República.

“La nueva organización estructural del Estado contribuirá a la perfección de esta forma el sistema socialista de tipo único que tiene nuestro país que encuentra su fundamento, sus bases ideológicas, en el socialismo real y lo vemos adaptado a nuestras particularidades porque contamos con una idiosincrasia propia. Por esta razón se hace necesario una construcción jurídica equilibrada y organizada de nuestro sistema de poder, para así continuar labrando las sendas del socialismo con todos y para el bien de todos”.

Las transformaciones en el orden constitucional siempre responden a un momento histórico determinado. En el caso de Cuba, encuentra dentro de sus propósitos lograr la prosperidad individual y colectiva como referencia el artículo primero de la Constitución de la República de Cuba.

También se busca un mayor protagonismo del pueblo, por ese motivo la constitución está pensada para él y refleja su papel clave en el Artículo 3:
En la República de Cuba la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, del cual dimana todo el poder del Estado. El pueblo la ejerce directamente o por medio de las Asambleas del Poder Popular y demás órganos del Estado que de ellas se derivan.

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