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Sueño con un día que los imperialistas dejen de fastidiar

Álvaro González García pertenece a la primera etapa de la Revolución cuando las combinadas se movían con tractores y cuando traía todavía aquel gusto amargo del capitalismo que hoy no quisiera recordar, pero lo hace para que los más jóvenes sepan por qué hay que cuidar a la Revolución cubana.

Los que conocimos aquella época no podemos olvidarnos de lo que pasaban nuestros padres y abuelos, de aquello que se vivía en este país, que era criminal, cuántas familias se acostaban sin comer, sin comer nada, se pasaba hambre y había mucha comida, pero no teníamos dinero. Hoy es verdad que tenemos limitaciones, pero que clase daño nos hace el bloqueo que nos impone Estados Unidos, y la gente no lo ve, pero se siente, porque ellos nos quieren asfixiar.
Hoy todo el mundo estudia, yo mismo empecé de tractorista y después empecé a trabajar de chofer, seguí estudiando y me hice técnico medio, y cogí la universidad y me hice ingeniero, trabajando y estudiando, eso no se logra donde quiera.
No solo es la educación sino la salud de este país, que tenemos que cuidar lo que se ha logrado, porque antes las mujeres daban a luz y se morían ellas o el niño porque no tenían cómo ir al médico, hoy todo el mundo tiene un médico.

Conversamos con un cincuentenario del azúcar, casi un político, fundador de la actividad de la mecanización cañera en Cuba ¿cómo se inició en esta actividad?

 Inicié en el central Urbano Noris de operador de tractor de arrastre de combinada cuando las combinadas se alaban con un tractor”. “De ahí trabajé hasta 1972 que pasé a cumplir el Servicio Militar Obligatorio en el Ejército Occidental, en La Habana y luego cuando me licencié en el año 1975 regresé a trabajar en el entonces Ministerio del Azúcar (MINAZ) de chofer del delegado del MINAZ de la región Holguín, cuando aquello, la provincia era Oriente.
Continué trabajando de chofer, y después pasé a mecánico donde fui hasta Jefe de Brigada, luego pasé a trabajar en la Empresa de Aseguramiento Técnico del Transporte (los antiguos talleres Ramón Castro) donde fui subdirector de producción durante seis años, y Director durante 19. Esa era una empresa muy valiosa que atendía la reparación, los motores de camión y la fabricación de cama de tiro de caña del MINAZ desde Pinar del Río hasta Guantánamo, y los motores de tractores de las cuatro provincias más orientales.
Después pasé a trabajar en el delegación otra vez como Jefe de la Mecanización y el Transporte Agrícola donde estuve hasta el 2008 que fui a cumplir misión a Venezuela y al regreso me incorporé a la Empresa de ZETY hasta enero del 2019, que estoy esperando la jubilación.

¿ Dicen que los azucareros nunca se jubilan ?

Cuando pedí mi jubilación le expresé al director que lo que necesitara de mi, cuando lo necesitaran me buscaran, que podían contar conmigo.

Usted se inició a los 15 años como operador de arrastre de combinada, ¿cómo eran aquellos momentos, llévenos a viajar al campo montados en aquel tractor que usted manejaba ?

Era un tractor normal como los que hay hoy pero un poco más antiguos y las combinadas eran las kct-1 y las kct-2, unas combinadas rusas que fueron las segundas que hubieron en este país, porque las primeras eran aquellas donde hay una foto por ahí del Che montada en ella, que era un tractor que cortaba la caña y la dejaba en el suelo, pero esta  no, ya esta ponía la caña arriba de la carreta y después se llevaban a la grúa para dejarla en los  carros de línea”. Por ejemplo, un pelotón tenía dos combinadas y tenía que cumplir una tarea tal, si una combinada se rompía con la otra sola había que cumplir esa tarea a la hora en que se terminaba, había días que se rompía una y terminábamos a la una de la madrugada y después teníamos que comenzar a las seis de la mañana otra vez para poder cumplir, porque cuando aquello el central Urbano Noris tenía tres Tándem”. Cuando aquello Urbano Noris llegó a producir 187 mil toneladas de azúcar, el solo y había que abastecerlo con aquellas combinadas y también con el corte manual.

¿ Y me dicen que usted estaba en el buche del central ?

Ahí mismo, en el basculador, y es que me crié allí desde niño. Hoy Cuba es un ejemplo por lo que ha hecho y por lo que le falta por hacer, y el sector azucarero es difícil pero tenemos que mantenerlo porque lleva las raíces buenas de este país, donde usted ve un pelotón trabajando ahí hay una fortaleza de la Revolución”. “Cuidar y mantener nuestra Revolución es seguir las ideas de José Martí, nuestro maestro, y de Fidel Castro que nos dejó una obra hecha y hoy solo tenemos que cuidarla”. “Yo no sé el día en que los americanos esos nos dejen de fastidiar, pero Fidel nos enseñó que mientras exista el imperialismo tendremos que estar preparados, por eso YoVotoSí por la Constitución este 24 de febrero, porque ella lleva el camino recto de la Revolución desde que empezó el 1ro de enero de 1959.

¿ No conoció al Che pero sí había una brigada en aquellos momentos que llevaba su nombre ?

Sí, el 15 de enero de 1867 participé en la brigada Seguidores del Che, los boina rojo que se llamaban ante, comenzamos en el Tauler, en Maceo, picando caña, por la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y después terminamos en la curva de Dos Ríos en Urbano Noris, el fin de zafra.
Como Director de la Empresa de Mecanización, lo que la gente conoce como los Talleres de Ramón Castro, en Holguín, tuvo algún vínculo con el cañero mayor de Cuba.

Personalmente lo conocí porque un día Mongo estaba trabajando en la construcción de una carreta para regar el abono, en esa época el primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), Jorge Luis Sierra Cruz, me llamó a la Fábrica de Combinada donde estaban ellos y ahí hicieron contacto conmigo para apoyarlo en la construcción de esa carreta, que la construímos en nuestra Empresa, él estuvo allí, le gustó mucho cuando vió aquello y, además, en el barrio todos los viejos jubilados, los vecinos fueron a verlo porque lo querían mucho. La última vez que lo ví fue en la escuela de La Habana, ahí si conversamos mucho, participé un rato con él en su casa, una gente maravillosa.

¿ Sobre los aportes de Ramón Castro al sector azucarero qué puedes decir ?

Apoyó mucho al sector en todo, tenía mucho interés en apoyar la industria azucarera, era de ese sentimiento del azúcar y de la caña, fundamentalmente, decía que había que darle las condiciones que requería la tierra y tener en cuenta la semilla para que hubiera resultados, la forma del cuidado de la agricultura cañera, era muy vigilante en eso.

¿ Por la cultura que traía de la caña, verdad ?

Desde niño, porque él trabajó en eso desde niño.

¿Qué aprendió de toda esa enseñanza que tuvo, tan cerca, de Mongo?

Bueno para mí él fue un profesor, como un padre, y era además muy abnegado a resolver los problemas de la industria azucarera y del país.

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