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Jorge Hidalgo: “Como un patakín, cabeza manda corazón”

La exposición Visiones y presagios: 60 años de vida artística de Jorge Hidalgo, quedó abierta al público este sábado en el Centro de Arte de Holguín. Escritor, poeta, investigador, activo integrante de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), sus obras han sido expuestas en influyentes galerías nacionales y a nivel internacional.Profundo conocedor de ese ajiaco de coordenadas culturales que conforman la cultura cubana, descubrir su arte pictórico es comprender mejor nuestra identidad.

Jorge, ¿cómo surgió la idea de esta exposición?

La idea de conformar esta exposición naciógracias a una propuesta que me hizo la directora del Centro de Arte de Holguín y de sus especialistas. Primero, para celebrar mis sesenta años de vida artística y, en segundo lugar, para montar una expo que fuera retrospectiva y, a la vez, antológica, desde los primeros trabajos del año 1958 hasta la actualidad. Es bastante grande porque tiene 200 obras.Fuimos muy rigurosos en la selección y no es más grande por un problema lógico de espacio. Aquí aparecen distintas técnicas como el dibujo, la pintura, el grabado, entre otras, que he trabajado durante todos estos años de manera sistemática y con mucho fervor y, hasta cierto punto, con mucha seguridad.

¿Por qué titulaste la exposición Visiones y presagios?

Visiones porque es, justamente, lo que yo veo constantemente, en la calle, de manera normal. Alguien me preguntó: Hidalgo, ¿de dónde sacas los personajes que luego pintas? Yo le respondí: Muy sencillo, siéntate en el parque un rato y mira las personas que pasan por tu lado. Míralas y trata de verlas y comprenderás que, de alguna manera, son las mismas que yo pinto.

¿Y presagios?

Bueno, presagios porque me refiero a eso que todos de una manera u otra nos ha sucedido. Es como un pálpito que nos dice, sensorialmente: esto ya lo he vivido, este ambiente ya lo he sentido en otros momentos y eso de manera visual, auditiva, táctil, etc. Esto forma parte de lo que puede verse en la exposición, hay visiones, presagios y, por supuesto, otras experiencias personales.

Jorge, acá hay piezas que reflejan tus predilecciones, gustos, temas prioritarios. Por ejemplo, las religiones afrocubanas y sus concepciones mítico-mágicas.


Sí, por supuesto. Ante todo, hay que decir que este conocimiento no se logra de hoy para mañana. Si lo haces con seriedad, si de verdad tratas de comprender, descubres que lo maravilloso de estos sistemas mágico-religiosos de origen africano es su fuerte creencia en la naturaleza y el profundo respeto hacia ella.

Esos personajes muy tuyos que aparecen en estas obras, ¿pudieran tener un nombre?

Si, pienso que sí que, a veces, pudieran tener un nombre. Algunas veces estos personajes están vinculados a estos sistemas mágicos religiosos, aunque no siempre. He conocido personas que son muy populares en sus barrios, de ahí que tengo un retrato aquí que lo titulé: Toribio, vendedor de cigarros. Son gente de pueblo y al pintarlos, es como si pusiera a funcionar mi cámara fotográfica. También tengo una pieza que se titula Epifania, la curandera. Ahora bien, el nombre de Epifania, si le cambias la ortografía, se convierte en Epifanía, que es un sistema litúrgico del cristianismo. Así que tenemos aquí todo un mundo de relaciones, de significado.

¿Quién es el artista Jorge Hidalgo que ahora celebra sus 60 años de creación continua?

He tenido una vida muy activa. Los mismos curadores de esta exposición me han dicho: Hidalgo, hay un período desde 1961 hasta el 65 en el que apenas usted creó algo. Y les respondí: Bueno, es que en esa época yo andaba vestido de verde olivo, todos los días, con un fusil al hombre. Les hablé de la Crisis de Octubre, la Lucha contra Bandidos, las movilizaciones militares casi constantemente. También les dije: Espérenme aquí un momentico. Fui a mi cuarto, saqué mi uniforme de oficial, con mis medallas y los grados de Mayor, en ambas armas, y se los llevé y les dije: Esta es también mi vida. No puedo separarla de la del creador. Me pongo este uniforme, como también me pongo, con mucho orgullo, mi uniforme de Iyabó. Y puedo vestirme como todo el mundo, con mi gorrita cotidiana. Mira… yo soy un cubano… desde siempre y para siempre.

¿Qué le aconsejarías a cualquier joven que descubra lo maravilloso de las artes plásticas?

Que se entregue por entero, que sea honesto consigo mismo. Que el camino lo tiene él: lo pueden ayudar, le pueden indicar cuestiones importantes para su arte, pero él escoge el camino. Como un patakín, cabeza manda corazón.




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