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  • Categoría: Entrevistas
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Rolando se prepara y triunfa ante la sequía

La ganadería es mi gran pasión”, es lo primero que me dice Rolando. Así, sin poses para la entrevista periodística se desarrolla el diálogo.

 “Nací en el campo. Yo soy hijo de campesinos.  De ahí que me gusta la agricultura y la ganadería vacuna en especial. Son animales fáciles de criar. Además, te dan carne y leche, necesarios para la alimentación y porque sustituyen importaciones al país”.

Rolando Ávila Álvarez, vive en La Luisa, en San Gerónimo del municipio de Bàguanos, en la Cooperativa de Créditos y Servicios Arnoldo Matos, cerca de Tacajò.

“Tengo mis preferencias, pero en general desarrollo la ganadería. Ahora mismo tengo 200 ovejos, chivos, gallinas, puercos, guanajos... te digo, soy campesino y disfruto lo que hago”.

Rolando tiene cinco caballeras (más de 65 hectáreas) de tierra recibidas en usufructo; antes trabajaba la finca de la familia. Claro, también tiene cultivos como plátanos, entre el preferido por los campesinos cubanos.

El pasado año vendió al Estado 120 quintales de plátano macho, 600 de tomates, 40 de frijoles  para semilla (unas 35 toneladas en esos tres renglores) al igual que 35 mil litros de leche, cifra que superará en cinco mil ahora, más dos toneladas de ovejo, y 23 toros cebados con un peso promedio de 300 kilogramos.

“Yo tengo un compromiso conmigo mismo de cada vez superarme en la producción.  La agricultura es muy importante. Es la alimentación del pueblo, y más aun, representa el desarrollo del país, sin nosotros el país no avanza. Podemos sustituir importaciones de carne, leche, granos y otros productos”.

Los embates del clima vencen a más de uno y lo hacen quebrar. Este no es el caso de Rolando.

“A mí no se me ha muerto ningún animal, ni está mal alimentado. No le ha faltado la comida. Es verdad que la sequía ha sido fuerte. Yo me preparé, pero ya hay una enseñanza. Hay que anticiparse, no ya para tres o cuatro meses, como antes, ahora hay que hacerlo sabiendo que puedes estar seis, siete y hasta ocho meses o más sin lluvias”.
 
Con sabiduría campesina agrega:

“El ojo del amo engorda el caballo, como se dice. El dueño del animal, aunque tenga 10 trabajadores, tiene que estar chequeándolo todo. Igual que con la siembra, por la mañana, por la tarde, a cualquier hora”.

Acreedor de la Distinción Antero Regalado Falcòn, delegado a los dos últimos congresos campesinos, Rolando Ávila Álvarez es de los optimistas.   

“Aquí estamos para seguir resolviendo los problemas”.

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