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  • Categoría: Entrevistas
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El hombre detrás del pincel

Su galería en Gibara está llena de gente, y de calor. No solo calor humano, pues ese sobra; es físico, ambiental, veraniego. Fue en plena inauguración de su muestra en la pasada 14 edición del Festival Internacional de Cine.

Personalidades del arte y la cultura, público de pueblo y periodistas abarrotan el lugar, que aunque de reducido espacio, es grande y rico en valor y arte... Y el pintor holguinero Cosme Proenza nos regala una entrevista. Unas pocas preguntas bastan para conocer al hombre detrás del pincel.

El estilo característico de su pintura…

El tema de la mujer a través de la historia del arte, desde la copia de cuadros icónicos y de la manera en que he llevado poco a poco ese ícono hacia diferentes maneras de verlo, creo que eso hace lo diferente en mi obra. Aunque lo mío no es tener un estilo personal, pues todo este proceso se ha ido enriqueciendo en cuanto a visualidad con el paso de los años y la madurez artística. Sin pretensiones de estilo tengo el placer de pintar, pero además discursar, pensar y decir lo que pasó en la tradición del arte occidental durante los siglos.

Lazos que atan…

Gibara para mí fue siempre, antes del festival, un sitio de descanso, un remanso. Cuando Humberto Solás me dijo que esta ciudad tenía una luz mágica, yo le dije: Humberto, ¿al mediodía? Y él me dijo: ¡También! Y es que Gibara tiene ese don. Me gusta como pueblo, como lugar tranquilo, como herencia de una cultura que incluso Holguín como ciudad no tiene. Me refiero a una cultura visual, a la cultura arquitectónica y la cultura de los seres que la habitan. Gibara tiene un sentido de propiedad muy intenso, pero tiene otra cosa también. Con el devenir del tiempo, investigando y preguntándole a mi familia descubrí que hubo un pintor de la zona, de nombre Hernández Cáceres familia de mi abuela Eloina Cáceres de Potrerillo. Por fin un pariente que pintaba, y que pintaba en Gibara.
Otro de los fuertes lazos que me atan a este pueblo maravilloso es la ayuda brindada con tanto amor a tener una galería en esta casona del siglo 19, parte de un patrimonio cultural muy vasto. En ella conservo obras de mi colección y otras que quedarán en el Museo de Artes Decorativas de la ciudad en calidad de préstamo durante el tiempo necesario. Aunque es exiguo el espacio siempre lo hemos aprovechado a tope, hemos traído incluso muestras de los museos nacionales sin ningún tipo de discriminación por ser en este lugar. Hay muchas cosas que me unen a este pueblo, porque forma parte también de Holguín, sitio escogido para hacer mi obra, en el cual estoy y espero estar por mucho tiempo.

Nuevos proyectos a la vista…

Últimamente estoy trabajando en asuntos que a mi edad son mucho más interesantes que pintar, más apasionantes. A estas alturas de mi vida necesito apasionarme, y eso lo logran los proyectos, como el “Parque de los Tiempos”, por ejemplo.
Precisamente ahora formo parte de uno que desde joven me inquietaba: La catedral de Holguín. Siempre me molestó que esta ciudad tuviera una catedral tan descuidada, por eso con ayuda de la propia Iglesia y de mucha gente buena estamos tratando de hacer lo indecible para devolverle la dignidad a esta construcción representativa e icónica de nuestra urbe.  Además estoy restaurando la imagen de la Virgen de la Caridad, una obra de más de 200 años, y poseo el honor de tenerla en mi casa. Para ella falta un trabajo muy largo, pero he hecho el compromiso de dejarla lista lo más pronto posible.
Sin más, los proyectos me apasionan. No me importa el tiempo que duren, lo que cuesten, porque es más importante la satisfacción ante una obra que puedes repartir a los demás. Mis creaciones son, al mismo tiempo, el aporte que puedo dar a la cultura de mi provincia y mi agradecimiento a Dios por las manos que me otorgaron para pintar.

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