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Emerio y la ecuación del éxito

Desde Mayarí, así como las primeras luces del alba que se acercan por el este, nos llega Emerio Medina, hombre de ciencias que alguna caprichosa suerte convirtió en literato. Recientemente galardonado con el Premio de Cuento Alejo Carpentier 2016 por el texto “La línea en la mitad del vaso”, este importante autor holguinero nos comenta sobre recibir tan importante lauro.  
De ingeniero a escritor
En cuanto a la formación académica y profesional de Emerio debe mencionarse su título de ingeniero mecánico, recibido en la extinta Unión Soviética, específicamente en Uzbekistán, de donde adquirió una cultura nueva, rica en matices y lecturas.



Luego de regresar a Cuba y realizar varios intentos por insertarse en el mundo de las letras, no es hasta principios del presente siglo cuando encuentra en Juan Rulfo un punto definitorio en sus proyecciones. Es así que surgen una serie de relatos cortos.

Aritmética para una obra

Como escritor, Emerio incursiona en la narrativa, fundamentalmente en el género cuento, a través de temas de la realidad contemporánea nacional. "Escribo fantasía y absurdo. Me resulta más cómodo armar un texto de corte fantástico o absurdo que realista, sin embargo en su sustrato está la realidad, es una mezcla de ambas. Me gusta dinamitar la realidad y para ello empleo esas dos herramientas”.

Texto más Emerio, es igual a premio

Cuando se escribe con placer y talento sobrado, la obra que surge está predeterminada (como en una suma aritmética) a impactar positivamente a los lectores y la crítica. Emerio no es la excepción, por tal motivo cuenta con una obra casi equidistante a la cantidad de galardones recibidos. En 2006 obtuvo su primer Premio de la Ciudad, con el volumen Rendez-vous nocturno para espacios abiertos.
De nuevo en el 2009 Ediciones Holguín le publicó Sarubí, el preferido de la luna, con el que recibió nuevamente el Premio de la Ciudad. En ese propio año es presentado su texto Los días del juego y otros relatos, por la Editorial Letras Cubanas, al que le fue conferido el Premio Iberoamericano de cuento Julio Cortázar, con ellos gana además Premio Luis Felipe Rodríguez de la Uneac con el volumen de relatos Café bajo sombrillas junto al Sena.

Otro de sus galardones significativos es sin temor a dudas el Premio Casa de las Américas de cuento en 2011 por la obra La bota sobre el toro muerto, lauro que ratifica el calibre de este escritor. El Premio Alejo Carpentier, es hasta el momento el último reconocimiento que ha merecido la obra de Emerio y le provoca especial satisfacción: “fue un premio que yo esperaba, que buscaba, desde hace algunos años he mandado libros a ese concurso y quería ganarlo, es un premio prestigioso que te ofrece cierta visibilidad. Significa también un reto, algo así como una etapa vencida, uno quiere vencer etapas para cerrar círculos, y este premio viene a cerrarme un círculo importante dentro del cuento cubano, creo que ya hice el recorrido completo”.

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