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Entrevistas

  • Escrito por María Esther Pupo Hechavarría
  • Categoría: Entrevistas
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Un poeta hecho en Moa

La Feria del Libro en su vigésima octava edición, que disfruta el público holguinero desde este 20 de marzo y hasta el próximo domingo, presenta entre los más de 700 nuevos títulos publicados por editoriales cubanas, “El estrecho Margen” -de Ediciones Holguín 2018-, poemario de Edurman Mariño Cuenca, galardonado con el Premio Adelaida del Mármol,del Centro Provincial del Libro y la Literatura.

Nacido en Moa en 1971, este trabajador de la Unidad Empresarial de Base Planta de Recepción y Suministro -específicamente de la planta potabilizadora de agua- de la industria niquelífera Comandante Ernesto Che Guevara, “fue haciéndose entre mineros” y  es autor de varios textos de poesía, reconocidos con diversos premios.

Luego de la terminación, en 1986 de las principales obras del plan de desarrollo industrial, como esa propia fábrica, emergió un sentido de pertenencia en relación con la principal labor deese municipio, la minería; y aparecieron obras en distintos géneros del arte y la literatura, inspiradas en la dura y necesaria labor- de esa comunidad y en sus protagonistas.

En ese contexto, el joven moense descubre la creación literaria.
“Mi inclinación por la Literatura inicia con mi vida profesional. Cuando en 1990 comienzo a trabajar en “la Che Guevara”, escribo mi primer relato, que gracias a Dios no existe, pues era algo muy ingenuo.
De niño, yo realmente no había leído poesía. Provengo de una familia campesina donde no había esa tradición; y un día, por casualidad, doy con un libro titulado El Zorro, que aunque carecía de ilustraciones, me empieza a gustar; me atrapó la historia que se contaba, cada capítulo con  aquellasagacidad del escritor, y me doy cuenta que existía algo muy interesante que era la Literatura, proporcionando otra realidad.
Luego, Martha Ricardo, alguien muy importante en mi evolución como escritor, me insiste en que escribiera poesía, pues parece que ella percibía mis posibilidades de hacerlo. Tanto me interesó aquello, que todavía no he podido desprenderme de la poesía, lo que más hago. Tengo ya siete libros. De relatos, he hecho bocetos, pero todavíano he logrado el libro que de ese género un día pretendo escribir”.

Desde joven Edurman traspasó las fronteras de su empresa en Moa y logró que Ediciones Holguín publicara su primer cuaderno de versos Última oración del descubierto.

“Fue un cuaderno de 38 cuartillas (porque para ser libro debe sobrepasar las 60). Recopilé unos cuantos poemas  en ese afán de publicar por primera vez, y el títuloevoca la última posibilidad que yo -como escritor descubierto-, tenía para que me escucharan”.
El tema social, propio de mi poesía,pero esa vez muy pesaroso, el individuo agonizando, circundado por la realidad, que no veía la posibilidad de triunfar en el amor, en la vida. Fue algo de la circunstancia, aunque la tristeza está presente en mis poemas actuales, ahora me divierto con ella, me río de la tristeza”.

El libro El arte de atrofiar fue finalista en el concurso nacional Nicolás Guillén-2013, el premio más importante que del género se otorga en nuestro país. En él hace referencia al amor filial y social del individuo, la vida pesarosa del obrero, la contaminación ambiental de Moa, los daños que puede provocar a la salud y otros elementos de ese entorno muy maltratado en el Período Especial, en poemas como La noche sobre los bancos, Avizorada tierra y Reflexión de un obrero. ¿Qué marcó en su obra?

“He tenido reacciones muy gratas con él; mis poemas más tristes, a veces, provocan risa. El escritor se divierte con su desgracia, y yo creo que el ser humano debería ser así, que aunque esté en el hoyo, en la parte más baja del pozo, debe pensar que es pasajero, para que veaque la tónica de la vida cambia”.
Empecé a escribir poemas para conformar ese libro, con organicidad. En 2014 se me solicitó por la Editorial Matanzas, quien lo publicó. Fui invitado a esa ciudad, y en suFeria del Libro tuve la oportunidad de interactuar con el público, escritores cubanos y extranjeros, firmar autógrafos y presenciar su buena acogida. Me dio mucho placer pues fue muy elogiado por la crítica.Ingresó al catálogo de títulos de literatura cubana, con  sede en la Biblioteca Nacional “José Martí”. También en 2014 obtuvo el Premio de Poesía de la revista La Gaceta de Cuba, así como Mención Especial del Premio David.

En octubre de 2017, por la obrapresente ahora en la Feria del libro de Holguín, El estrecho margen, recibió el Premio Adelaida del Mármol; y  en noviembre de ese año, el título De Cúbito Supino le otorgó el Premio José Jacinto Milanés, ambos fueron presentados en ciudades como Matanzas y La Habana en los últimos meses de 2018. ¿En qué nuevos textos ha trabajado posteriormente y cuáles son sus temáticas?

“En dos libros, Los inmucéfalosglosados, que está concursando por el  premio Casa de las Américas, y  La exposición a los rayos gamma, por el premio  Nicolás Guillén.
Como decía Alejo Carpentier, los temas de la literatura siempre van a ser los mismos: el amor, el odio, la vergüenza, la guerra… Y los temas de mi poesía rondan por ahí, el individuo como ente social; incluso, cuando me propongo escribir netamente de amor, siempre aparece el ser humano en su interacción social.También la muerte es un tema recurrente en mi poesía pues la vi frente a mí, en una experiencia traumática de mi vida, que fue haber perdido a mi padre apenas siendo un adolescente.
En cada uno de mis libros lo que cambia es el enfoque, el tratamiento, pero el contexto de esos poemas siempre va a ser diferente.Me propongo un trabajo literario serio.Permanentemente el escritor tiene que pensar que lo está haciendo así; y el consejo que doy a los principiantes es:créanse siempre que lo que hacen es importante”.

Parafraseando a Yanira Marimón, editora de uno de sus libros, este escritormoense –que comparte los secretos de otro poemario en la actual fiesta de la lectura holguinera-, parece conjurar el terrible destino de su condición de poeta y operario en una industria  niquelera, a mil kilómetros de la capital cubana. Sus textos traducen con autenticidad los signos vitales de su ciudad minera.