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  • Escrito por Bernardo Cabrera
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Un premio a la vida

Confieso que le temo a la vejez y que cada cana o dolor en una articulación me asusta en la medida que sumo años al calendario.

Pero, al mismo tiempo, disfruto conversar con los ancianos por su mezcla de experiencia y ganas de vivir; por ese don inigualable de siempre tener una anécdota para contar o un consejo para compartir.

Soy de los que se enorgullecen con la colega que no se deja envejecer; con la vecina que ve en su silla de ruedas un medio de transporte y no una barrera; con ese abuelo que mantiene limpias las calles para ganarse honradamente su sustento o con la anciana que a sus años todavía se enamora.

También soy de los que se molestan cuando ven a algunos hijos maltratar verbal y psicológicamente a sus mayores. Cuando ven en ellos un estorbo, los heredan en vida o no les dejan tomar parte en las decisiones del hogar.
Y cuando presencio esto, me viene a la mente la historia del abuelo que era mancillado por su hijo y su nuera, hasta que el nieto empezó a hacer una vasija de barro para darles de comer a ellos.

Reconozco que en un porciento de los casos dan más trabajo de lo que ayudan, pero ¿acaso no tuvieron paciencia con nosotros cuando nos enseñaron cientos de veces cosas tan simples como coger la cuchara, cepillarnos los dientes o dar nuestros primeros pasos?

Cuba está entre los países más envejecidos de Latinoamérica. Aproximadamente 2 millones cuarenta y un mil personas suman en el calendario 60 años o más, situación que se acrecentará para el 2030.

Ante ese desafío, la política social del país establece diferentes medidas para hacerles la vida más llevadera. El acondicionamiento y reparación de las Casas de abuelos y Hogares de ancianos. El Programa de Atención al Adulto Mayor, el establecimiento de estrategias por las autoridades de Salud y la realización de ejercicios gimnásticos en los barrios, son algunas de ellas.

Sin embargo, el reto que impone el contexto demográfico de envejecimiento poblacional no solo concierne a instituciones y directivos. Son la sociedad y la familia los pilares fundamentales para mejorar la calidad de vida de las personas de la tercera edad.

La atención a los más longevos más que una obligación, debe constituir un compromiso y una prioridad. Ellos precisan de nosotros para enfrentar la fragilidad de sus cuerpos y las adversidades de la vida. Necesitan interactuar y socializar con sus familiares, que les dediquen tiempo, los respeten, los escuchen y los hagan sentirse amados.
De esa forma no estaremos haciendo nada sobrehumano, solo les estaremos retribuyendo los años de su vida que entregaron y consagraron a nosotros.

¿Y es que acaso no seremos todos ancianos alguna vez?

Hágase esa pregunta y medite en cómo le gustaría que lo trataran a usted cuando arribe a la edad geriátrica. Luego deténgase un momento y repare en su sensibilidad. Verá que tiene en sus manos el hacerlos felices y que ser anciano no constituye un estorbo, sino un premio a la vida.

  • Escrito por Bernardo Cabrera
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Esperan mejorías consumidores holguineros

El 3 de junio entró en vigor la Resolución Número 54 del 2018 del Ministerio del Comercio Interior, que regula la protección al consumidor en el país y tiene como principal objetivo contrarrestar las ilegalidades y prácticas engañosas en el sector.

La medida ha generado expectativas de mejoría entre los pobladores de la nororiental provincia de Holguín, pero el desconocimiento de su contenido atenta contra su certera aplicación.

En entrevista con varios consumidores del mercado “Los Chinos” del municipio cabecera, comprobamos que la mayoría ha escuchado hablar de la Resolución en los noticieros radiales y televisivos del territorio y la nación. No obstante, no saben cuáles son sus estamentos. Tal es el caso de la jubilada Idalia Abreu y la bibliotecaria Yamila Solás, quienes aseguraron no conocer sus detalles, aun cuando se publicó en la Gaceta Oficial de la República de Cuba el 4 de mayo del 2018.
 
La norma rectora además de eliminar la dispersión legislativa en cuanto al tema, fomenta la cultura de la inconformidad y de denunciar lo mal hecho, prácticas que se han ido perdiendo entre los usuarios. Así lo demuestran las palabras de la ama de casa Isis Tarragó, para quien “a veces faltan algunos gramos en el pesaje, pero eso se ha vuelto algo común en los mercados”. En tanto, la enfermera Mayra Rodríguez afirmó que “por la premura con que voy a comprar casi nunca verifico el pesaje”.

La implementación de este instrumento jurídico contrarresta también las indisciplinas e ilegalidades que afectan a los ciudadanos en la prestación de los servicios. Quienes se encuentran tras el mostrador e incurran en ellas podrán ser sancionados con multas e incluso privación de libertad de seis meses a dos años, según consta en el delito de Engaño al Consumidor, del actual Código Penal.

Los trabajadores del mercado señalaron que conocen cuáles son las medidas que se les puede aplicar y que los que antes cometían estos actos delictivos lo van a pensar dos veces antes de hacerlo.

Ante la pregunta de si ahora las libras van a pesar las 16 onzas que deben ser, los vendedores afirmaron que no pueden ser de 15, que son de 16, y que están al tanto de que si se considera que la afectación al cliente es intencional, además de medidas administrativas, pueden pasar incluso a la Fiscalía.

La política se proyecta también por la salvaguarda de los requisitos de calidad, entre estos la inocuidad de los alimentos, la venta completa en composición y peso, y el cobro de mercancías en el precio real.

Igualmente, apuesta por fortalecer el sistema de garantías a los servicios y productos ofertados y reafirma la inviolabilidad de los derechos del consumidor, como la posibilidad de recibir compensación, indemnización y reparación por los daños y perjuicios  sufridos.

Con lo que regula la Resolución 54 del Ministerio del Comercio Interior se puede esperar una mejoría en la protección al consumidor en Cuba, pero esto no puede quedarse solo en el papel. Cumplir con lo establecido y ofrecer un servicio de excelencia son las palabras de orden en aras de satisfacer con calidad las necesidades de la población.

  • Escrito por Lourdes Pichs Rodríguez
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Por un ambiente sin humo

Del humo de cigarro se dicen muchas cosas y ninguna de ellas es buena. Está compuesto por unos siete mil químicos, de los cuales cientos son tóxicos y cancerígenos. La bocanada liberada al ambiente es más perjudicial para la salud que la inhalada por el mismo fumador, porque la cantidad de sustancias desprendidas al aire  puede provocar daños al organismo hasta riesgo de muerte.

Entonces, por un momento, imaginemos a más de 98 mil 270 fumadores expeliendo humo de cigarrillo o tabaco. Seguro que pensará en un ambiente enrarecido, nocivo a la salud y al bienestar, además en el olor desagradable que se impregnará en la ropa, cabello hasta en el lugar menos pensado.

Precisamente, esa cantidad de personas es la que, según  reporte estadístico del cierre de 2017,  llena de humo  a la geografía holguinera, donde la  segunda causa de muerte son los tumores malignos; sin embargo, un porcentaje importante  es posible de prevenir mediante la modificación de los factores de riesgos, fundamentalmente el tabaquismo.

Según estudios científicos esa intoxicación es responsable del 85 por ciento de los tipos de cáncer de pulmón, uno de los más predominantes en la provincia en ambos sexos; además es causa de otras enfermedades, como las del corazón, infartos, aneurismas de la aorta, entre otras.

A parte de esos serios problemas, esta adicción fumar trae consigo serias implicaciones a la familia del fumador, derivadas del gasto económico por la compra de cigarros, pues al destinarse una cantidad dinero nada despreciable para mantener el vicio se prescinde de satisfacer necesidades básicas del hogar, como la compra de alimentos y otros.

Se dice que una persona que consume, al menos, una caja de cigarros diaria emplea el 44,5 por ciento de su salario promedio en moneda nacional, pero si son más de uno de los que echan humo en la casa los gastos, por este concepto, aumentarán, sin contar que los niños, adolescentes y jóvenes tendrán como patrón a esa madre, padre u otro familiar emanando humazo por doquier en el hogar.

Por estas y otras muchas dificultades que acarrea este problema la Organización Mundial de la Salud promueve la celebración el 31 de mayo del Día Mundial sin fumar,  para llamar a la conciencia de los adictos sobre los daños que representa el consumo de  tabaco y contribuir con la participación de todos a luchar por respirar y vivir sin tabaco.

Sirva esta fecha para de buen pretexto para que los fumadores opten por la  cesación tabáquica y comiencen a transitar por caminos donde estén presentes estilos de vida saludables, por su bien y el de los demás, porque sin humo se es más independiente, feliz, saludable.