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  • Escrito por Beatríz Galbán Álvarez
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Cultura sanitaria en el punto de mira

Para Cuba, isla caribeña con un sistema de salud universal y gratuito enfrentar el nuevo coronavirus impuso estrategias en el territorio nacional. Una vez decretada como pandemia por la Organización Mundial de la Salud la vida de los ciudadanos de este lado del mundo inició una etapa de aislamiento social nunca antes pensada.

A más de 90 días de confirmarse los primeros casos con Covid 19 el país transita por la nueva normalidad, la que proclama fase uno para la Habana, capital cubana y la dos para el resto de las provincias.

El sistema de salud activado, la información diaria de casos positivos, sospechosos  y de alta, el pesquisaje, el nivel de percepción de riesgo, la incorporación paulatina a diferentes tareas económicas y sociales con el debido desescalamiento inciden en los resultados de Cuba a nivel global. La vida tiene su expresión más diáfana en la comprensión de los procesos que conllevan a mantener el equilibrio de todos los indicadores para este momento.

Cuba con su arsenal científico y especialistas en todas las ramas del saber no ha perdido tiempo en el estudio del coronavirus y lo hace con rigor y sensatez. De ahí que evalúe la desertificacion, la erosión, las presipitaciones, la de forestación y desaparición de especies con una mirada a corto plazo, dada la concatenación universal de los fenómenos naturales.

Nada le ha sido ajeno a Cuba en este tiempo porque siempre el ser humano y su resguardo han estado en la prioridad de la isla. Al hablar de cultura sanitaria en el punto de mira de Cuba lo hago convencida de que ser un país próspero es ser saludable, crecer culturalmente, compartir el bienestar y satisfacer las necesidades materiales y espirituales  a tono con nuestras realidades y aspiraciones.

La visión integral de cuánto hace Cuba para desterrar la Covid 19 del territorio nacional es el resultado de un proceso gradual, de unidad de las fuerzas científicas, económicas y sociales, preservando en cada fase la disciplina, la responsabilidad, la autoridad de su sistema de salud y la voluntad política del Estado.

Queda por un largo tiempo la prudencia ante cada acción, la mascarilla en los diversos escenarios, el humanismo de la Medicina Cubana y la meditación post Covid en un siglo que puede enfrentar pandemia similares.

  • Escrito por Beatríz Galbán Álvarez
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Símbolo de cubanía

A Bonifacio Byrne todo lo inspiraba: una frase en un periódico, la cita de un libro y hasta el título de un filme de estreno. Cuenta su biógrafo que el 4 de enero de 1899 el poeta amaneció en la sobrecubierta del vapor Moscotte y no retornaba a la Cuba de sus sueños, independiente y soberana, sino a la ocupada por un ejército extranjero. Desde el barco divisó la silueta del Morro habanero.

En los mástiles, junto a la bandera cubana, ondeaba la foránea. El poema 'Mi bandera', nació de amor por Cuba. Apuntes de la época dan cuenta que pluma en ristre, en una casa habanera de Guanabacoa escribiría. "Al volver de distante ribera, con el alma enlutada y sombría, afanoso busqué mi bandera, y! otra he visto además de la mía! Desde entonces su nombre se hizo más frecuente en las publicaciones de la época.

Una nota nueva, extraña y original callaba en la poesía cubana. El alzamiento simultáneo del 24 de febrero de 1895 conmocionó a Byrne como a toda Cuba. Al exilio partió el matancero aconsejado por amigos luego de publicar un soneto en honor al patriota Mujica, el insurrecto fusilado. Antes había formado parte del cuerpo de redacción del periódico El pueblo, de corte independentista.

En 1920 el Parlamento Cubano acordó promulgar la ley que le confería el título de Poeta Nacional. Su personalidad se revelaría otra vez cuando asesinan a Rafael Trejo en 1930 y escribe un soneto dedicado al líder estudiantil. La delicada salud no le permitía salir de casa pero no le impedía, cada vez que un estudiante se aproximaba a su hogar, entregarle algún poema de corte patriótico.

El 5 de julio de 1936 muere el poeta devenido símbolo de cubanía. No sabemos, como suele decir su biógrafo, Urbano Martínez Carmen ate, si se cumplió una segunda profecía suya reflejada en uno de sus poemas:'Cuando venga a llevarme la intrusa y aproxime su mano a mi frente, murmurando un adiós a mi musa, moriré con un verso en la frente. "

Desde entonces los versos de Byrne se vuelven sentimientos patrios. Al hacerla flotar la bandera es símbolo de unidad y orgullo.

  • Escrito por Claudia Mara Cruz Escalona
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Juntos hacia la “nueva normalidad”

Nunca fue tan añorado el beso o el abrazo, tan esperado el festejo o el rencuentro con los amigos, tan deseado ver la luz al final del túnel como en estos tres meses, etapa durante la cual el coronavirus ha puesto en pausa la vida y los planes de 11 millones de cubanos.

La buena noticia es que ya comienza la primera fase de una etapa de recuperación de la enfermedad que traerá consigo el retorno paulatino a una “nueva normalidad”, que para nada significa bajar la guardia en el mantenimiento de las indicaciones higiénicas y el distanciamiento social implementados hasta el momento.

Nos encaminamos hacia un periodo que también requiere de disciplina y responsabilidad. No confiarse y asumir con celo absoluto las medidas recuperativas son las premisas donde las autoridades gubernamentales y sanitarias ponen el énfasis en las condiciones actuales.

Por supuesto, hay sectores más sensibles, donde las previsiones para evitar un nuevo contagio deben extremarse. Este es el caso de la actividad comercial, los servicios gastronómicos, el transporte público, los trámites u otros escenarios donde la aglomeración de personas debe impedirse a toda costa.

En este sentido es vital suspender, al menos temporalmente actividades recreativas, culturales y deportivas a las cuales habitualmente concurre gran multitud de personas. Es cierto que se aproxima la temporada veraniega y las ganas de esparcirse luego de tantos meses en casa se encuentran más latentes que nunca.

Sin embargo, no podemos perder de vista que aún no es tiempo para los excesos si queremos lograr, entre otras cosas, que en el mes de septiembre reinicie un curso escolar truncado por la epidemia.

El conjunto de disposiciones gubernamentales para asumir esta fase de recuperación ha sido muy acertado. La prestación de servicios a un 30 por ciento de su capacidad permitirá mantener el éxito de lo logrado, éxito que depende también de la conciencia individual y colectiva del pueblo cubano.

Es una realidad que la interacción social no podrá ser la misma de antes, que los afectos no serán demostrados de la misma manera y una nueva forma de vida debe apoderarse de la rutina diaria. Un rebrote a gran escala es lo que debemos evitar.

Si bien aun no podemos cantar victoria ni tirar la toalla si es cierto que este largo camino de esfuerzo y sacrificio, de cuarentenas, aislamientos y nasobucos ha valido la pena. Un pueblo más consciente se prepara para el futuro. El coronavirus nos ha dejado la certeza de lo incierto, nos ha enseñado a encontrar otros caminos y la importancia de las pequeñas cosas.