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  • Escrito por Abdiel Bermúdez Bermúdez
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La ANEC: Metida en el potaje

A uno le gusta eso, que la gente se implique, que “se meta en el potaje”, que no se quede por las ramas. Y cuando se trata de economía, que es donde estamos con el agua al cuello, más aún. Y eso ha hecho la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC) en Holguín, o al menos eso es lo que nos queda tras escuchar las intervenciones de la Asamblea Provincial, que se celebró recientemente en el recinto ferial de ExpoHolguín.

Se paró la profesora universitaria Merlinda Clarke Bloomfield –de la que casi nadie pronunció bien el apellido, según ella, “porque no saben inglés”– y dijo que el encadenamiento productivo es una necesidad; que ya no hay tiempo para estudios, sino para acciones; y cada proyecto debe tener un enfoque de cadena, porque todo lo que se haga tiene que ser sostenible en el tiempo, y debe propiciar el desarrollo local.

Se dice que Holguín y Cienfuegos tienen el mayor número de proyectos aprobados en el país, pero ese dato, por sí solo, no confirma nada que sea positivo aún, porque como dijo en el plenario alguien “que sabe”, el desarrollo local es una carrera de resistencia, no de velocidad.

Ese alguien fue la Doctora en Ciencias y profesora de la Universidad de Holguín, Saimelyn Forteza, quien  le puso la tapa al pomo cuando dijo que los consejos populares deben saber en qué se emplea el dinero de la contribución para el desarrollo local, pues es una manera de transparentar la gestión del gobierno.

No se concibe que un delegado no sepa explicarles el gasto público a sus electores, como tampoco se concibe que un obrero no conozca cómo contribuye con su trabajo a los programas de Desarrollo local de su municipio y su provincia.

La propuesta fue aceptada de inmediato por Ernesto Santiesteban Velázquez, primer secretario del Partido en Holguín, quien señaló que la  transparencia gubernamental es uno de los llamados del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, en cada uno de sus recorridos por las provincias del país. Y Holguín tiene el deber de asumir esa indicación, porque la información al pueblo es imprescindible para movilizarlo.  

En la Asamblea también dijeron que hay un hombre que tiene unas cabras “tecnológicas” en Urbano Noris, que le dan una leche especial, y el productor hace hasta chocolate con leche de cabra.

En el plenario se hicieron sugerencias a los empresarios holguineros de hacer lo que hacen los cuentapropistas, que aprovechan el crédito bancario para lograr que sus negocios crezcan.

El crédito bancario lo asumen como una inversión; sin embargo, el empresariado holguinero lo usa más hoy para saldar cuentas viejas que para favorecer el desarrollo.

También hubo espacio para la autocrítica, porque una especialista del Centro de Metrología y Normalización criticó que algunos economistas y contadores nuestros no dominan las normas internacionales que regulan cómo deben expresarse las magnitudes y medidas. Y que kilómetro no debe anotarse en papeles con K mayúscula, y kilogramo tampoco. Parece una tontería pero no lo es. Cuando lo cambias y lo escribes mal, la tontería termina en disparate. Y después, cómo vamos a negociar con el mundo, que es a lo que estamos convocados hoy.

De exportaciones se habló también, y se dijo que hay que hay entidades que valoran mucho el rol de la economía, como la empresa de Motores Eléctricos, de Cacocum y la Fábrica de Tubos Holplast.   

De La Asamblea salí satisfecho. Sin economía ni contabilidad es imposible el despegue que demanda el país. Y eso se logra si todos nos metemos en el potaje, como lo ha hecho ANEC.  

  • Escrito por María Esther Pupo Hechavarría
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Moa, el municipio donde más llueve en Holguín

Cuando la sequía azota a buena parte del oriente cubano, sin embargo, el municipio minero metalúrgico de Moa –en el extremo Este de Holguín-, continúa siendo el de más precipitaciones en la provincia.

Históricamente, ha sido favorecido por su situación geográfica: al Este limita con Baracoa, territorio donde más llueve en Cuba, y al  Sur con  Yateras, ambos con privilegiados recursos hídricos.

Su microclima es una de las razones de esa “bendición” al estar influenciado por el macizo Sagua-Baracoa, cuyas montañas sirven de barreras a los vientos alisios que llegan húmedos del Nordeste y descargan sus lluvias en la región.

Según información de la Empresa de Aprovechamiento Hidráulico Holguín, el acumulado en el territorio moense –desde enero hasta mediados de marzo de este año-  es de 299 milímetros (mm), que aun representando el 81,5 por ciento del promedio histórico para el periodo, resulta el mayor de la provincia.

La red hidrográfica de ese territorio se distingue por su riqueza. Posee al río Moa que drena una superficie de 248 km² y tiene 42 km de longitud, y como sus afluentes, a “Los Lirios” y al “Cabaña”.  La nutren  también  los ríos Jiguaní, Jaguaní, Quesigua y Cayo Guam, y el arroyo María,  que nace en las elevaciones del cerro de Miraflores y  cruza la ciudad cabecera del municipio minero hasta desembocar, al norte, en el mar.

Todo indica que los estudios realizados por Fray Ramón Pané estuvieron acertados, y que  Moa significa en lengua Aruaca "Agua aquí" desde la época en que poblaban la región los aruacos o taínos. En la lengua que hablaban estos habitantes primitivos el sonido M se traduce como agua y “oa” como sufijo de localización.

La abundancia de su manto freático, permitió que en la zona baja del barrio periférico La Veguita, en las cercanías del río Moa, existan cinco pozos tubulares de manantiales naturales, de los cuales, dos están en explotación, contando con estaciones de bombeo para el abasto a varios repartos de esa comunidad minera, productora de níquel y cobalto.

Otro de sus notables recursos radica en su conjunto  hidráulico de excelencia, el cual –a unos 20 kilómetros al sur de la ciudad hacia las montañas- dispone de la presa que lleva el nombre del municipio, aunque popularmente se le llama “Nuevo Mundo” en alusión al Proyecto de construcción, con capacidad para 141 millones de metros cúbicos. A mediados de marzo de este 2019 su volumen era de 91, 7 millones, para el 65 por ciento.

También, cuenta con una derivadora, a siete kilómetros de la llamada capital cubana del níquel, la cual puede embalsar 2,8 millones de metros cúbicos y posee tres compuertas para las operaciones de vertimiento en épocas de intensas lluvias, que no son pocas, a fin de evitar  inundaciones en zonas pobladas aledañas.

Las aguas de este embalse son tratadas  en la planta potabilizadora de la Empresa del Níquel Comandante Ernesto Che Guevara. Reciben, en cada eslabón tecnológico, varios procesos de purificación como el tratamiento químico, monitoreados constantemente por sus laboratorios certificados.

El seguimiento dado por el Departamento Este de la Empresa de Aprovechamiento Hidráulico Holguín y Salud Pública con análisis físico-químicos, velan por la calidad del líquido vital de este embalse, antes de ser distribuido, según cada uno de sus fines. Abastece prácticamente a todos los clientes del sector estatal, a la zona industrial, las entidades del Grupo CubaNíquel y a los repartos de edificios multifamiliares construidos después de la Revolución en la ciudad.

Aunque en ese municipio no llueve tanto como hace 30 años atrás -según aseguran viejos pobladores- y se percibe la influencia del cambio climático,  las lluvias –que muchas veces sorprenden en las noches y madrugadas, son más frecuentes en dicha región, que atesora en regioines como el Parque Natural Alejandro de Humboldt, ricas cuencas hidrográficas y la vegetación más exuberante de las islas del mar Caribe.

  • Escrito por María Esther Pupo Hechavarría
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A falta de rigor, corregir la conducta

La falta de rigor en lo que hacemos convive a diario en la sociedad cubana. Se aprecia en actitudes y hechos concretos. Desde los años del duro Período Especial, se fomentó el deterioro de muchos valores morales como la honradez.  

Se agudizó el mal de trabajar sin calidad en la construcción, la elaboración del pan;  y se llegaron a ver como normales prácticas indebidas en lugares inapropiados: el relajamiento en  centros laborales,  las violaciones de precios que van en aumento en detrimento de los consumidores, la aceptación de sobornos por determinados funcionarios, entre otras.

Conductas, que antes se le achacaban a personas de barrios marginales, fueron multiplicándose y las apreciamos a diario: botar desechos en la vía, detrás de los edificios, romper aceras y calles, hacer necesidades fisiológicas en áreas de uso común, marcar y afear paredes de instalaciones públicas; sin que exista el rigor que necesitamos en la actuación de los inspectores y demás autoridades responsabilizadas.

Se ha afectado la percepción respecto al deber ciudadano ante lo mal hecho y se tolera como algo natural, reflexionaba Raúl Castro desde el año 2013; y mencionaba la cría de cerdos en las ciudades con el riesgo a la salud del pueblo, el maltrato y la destrucción de parques, monumentos, áreas verdes; los hechos  vandálicos que sufren  la telefonía pública, el tendido eléctrico –con el robo de sus componentes-, y  las señales del tránsito.

Todas estas lamentables realidades han ocurrido y conviven con nosotros, más aun en las grandes ciudades, sin  el enfrentamiento ciudadano.

También, en los diferentes niveles de enseñanza, subsisten graves indisciplinas de los alumnos: uniformes escolares transformados e incorrectos, maltrato a la propiedad social –dígase mobiliario y base material de estudio-, ausencias, profesores que  no las enfrentan con la severidad requerida, ni dan buen ejemplo a sus estudiantes, y  clases que carecen de  la calidad de años anteriores.

La pérdida de valores y buenas conductas está relacionada con la falta de rigor y disciplina –como cuentan los abuelos que existía antes en los hogares cubanos-, y evidencia fallas en la  familia y la escuela, donde  desde la infancia se debe inculcar el respeto a las reglas de la sociedad.

Los Lineamientos del Partido Comunista de Cuba llevan implícito corregir cualquier desviación, y reclaman   establecer  un clima permanente de orden, disciplina y exigencia, imprescindible para el avance de la actualización del modelo económico y social, sin retrocesos.

En estos tiempos en que la crisis económica golpea con más fuerza la sociedad  cubana, otra vez  la familia y los colectivos -a fin de no seguir cuesta abajo-  deberían incorporar a su actuar diario  una   máxima de Fidel: “la gran batalla que se impone es la necesidad de una lucha enérgica y sin tregua contra los malos hábitos y los errores que en las más diversas esferas cometen diariamente muchos ciudadano.