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  • Escrito por Bernardo Cabrera
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Dos décadas brindando salud al pueblo

Dos décadas han transcurrido desde que inició sus labores el hospital “Lucía Íñiguez Landín”, de Holguín, el 28 de noviembre de 1998, como respuesta a la urgencia de asistencia médica de una de las provincias más pobladas del país.

Más de 2 millones 70 mil pacientes han sido atendidos desde entonces en consulta externa y cuerpo de guardia, y la cifra de operaciones asciende a más de 194 mil, una gran parte de ellas de cirugía avanzada.

El hospital, que continúa creciendo, dispone actualmente de 20 salones y más de 490 camas para ingresos; así como 25 especialidades clínicas y quirúrgicas, que ofrecen cobertura a varias provincias del oriente cubano.

Tal es el caso del Centro Oftalmológico, de carácter territorial, cuyas ocho cátedras están acreditadas por el Instituto Nacional Ramón Pando Ferrer y posee un equipamiento moderno para el diagnóstico y seguimiento de las distintas patologías. Además, destaca en el país por la cirugía videoendoscópica de vías lagrimales, la refractiva por láser excimer y el trasplante de córnea.

El laboratorio clínico también prestigia a esa institución asistencial. Tras ser remodelado completamente, se incluye en todos los ensayos clínicos del hospital y sus nueves departamentos realizan como promedio mensual 80 mil investigaciones en más de 50 estudios hematológicos, químicos, inmunológicos, de coagulación sanguínea y de nefrología, entre otros.

La actividad de trasplante es otra área que distingue su quehacer. Además del de córnea que se practica en el Centro Oftalmológico y el de médula ósea, su colectivo cuenta con uno de los mejores Grupos de Trasplante renal del país, encabezado por los Doctores en Ciencia José Lorenzo Díaz y Neyla Santiesteban.

Durante el presente año han efectuado cerca de 30 a pacientes de las provincias de Granma, Las Tunas y Holguín, y se preparan para retomar el hepático antes de que finalice diciembre. Ellos son los únicos especialistas en Cuba que han realizado un tercer trasplante a un mismo paciente con resultados satisfactorios.

En tanto, las especialidades quirúrgicas abarcan áreas como urología, ortopedia, gastroenterología, artroscopía, angiología y neurocirugía.

Esta última ocupa un lugar de avanzada al emplear técnicas del primer mundo, como la cirugía de implante de sustancias radioactivas para el tratamiento de tumores, la de trastorno del movimiento y la funcional del Parkinson, que además de en Holguín se practica solamente en la capital cubana.

También se trabaja para incrementar las intervenciones por mínimo acceso e iniciar en los próximos meses la cirugía de la epilepsia.

La institución posee la mayor matrícula de estudiantes de pregrado y de residentes en el territorio, y promueve la superación y capacitación profesional de su personal.

En sus salas se han formado más del 50 por ciento de sus profesores e investigadores, así como especialistas de más de 15 países.

Asimismo, avanza en el propósito de convertirse en el primer hospital de la región oriental que se informatice completamente.

Un ejemplo de estos avances tecnológicos es la incorporación del servicio de radiografía digital, que ha permitido visualizar inmediatamente los estudios de rayos X en cualquier lugar del centro asistencial, al mismo tiempo que contribuye al ahorro de recursos económicos.

En los últimos dos años se han ejecutado 36 obras, las cuales han contribuido a que el centro exhiba hoy una imagen renovada.

No obstante, aún resta mucho por hacer en la parte constructiva, sobre todo en el sistema de red hidrosanitaria, y resulta indispensable cuidar y preservar lo logrado.

A 20 años de su puesta en marcha, el Lucía Íñiguez, multiplicado en locales, servicios y tecnologías, se erige como uno de los hospitales más integrales del sistema de Salud cubano por la cantidad de prestaciones que brinda, y como un Centro de referencia nacional por su trasplantología de excelencia y alta actividad intervencionista.

Aunque la población cada vez es más envejecida, el reto diario y la obra humana perfectible, no hay dudas de que la institución trabaja con la premisa de elevar la calidad en la asistencia médica y salud de los pacientes de la provincia, del oriente cubano y del mundo.

  • Escrito por Beatriz Galbán Álvarez
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Consulta por una nueva ley de leyes

Con la tradición de ser protagonistas de la historia nacional, los cubanos hacen suyo el privilegio enorme de aportar criterios a la futura Constitución de la República.

El 13 de agosto marca el punto de partida  de un proceso que concluirá el 15 de noviembre  de 2018  en todas las provincias  de la isla como otro ejercicio de democracia interiorizado por todas las generaciones que habitan el archipiélago. Manifiesto la certeza  de que nunca como hoy he sentido la transparencia al opinar o sugeriir en los diferentes artículos de la ley de leyes.

La mayoría de los cubanos porque razonan y comprenden el presente y el porvenir de Cuba,otros porque esperan un referendo y más aún porque vivimos una etapa necesitada de lograr una Carta Magna atemporada a los nuevos tiempos y que garantice la independencia,libertad, soberanía y un socialismo que destierre la pobreza y sea de mayor bienestar en la existencia de las venideras generaciones.

Asistimos a un examen participativo. No en vano desde sus primeras intervenciones públicas tras asumir la dirección del Partido y el Estado y plantear las bases para la enorme transformación en marcha, el Primer Secretario del Partido, General de Ejército Raúl Castro, se propusiera dignificar la discrepancia como fórmula de mejoramiento del proyecto social cubano.Por eso no es casual la variedad de criterios en torno al artículo 68, el que ha despertado interés al proponer modificar el concepto de matrimonio y conducirlo a la unión entre dos personas.

Innumerables criterios he escuchado acerca de este artículo, tal vez el más controversial. Pero, considero el respeto al amor verdadero lo más importante, que cada cual elija cómo llegar a la felicidad íntima o a su orientación sexual es cuestión personal. Por tanto, no me escandaliza legalizar el matrimonio igualitario.

A mi entender lo más imprescindible es que cada quien asuma su sexualidad antes de formar una familia.Como constituyente también he opinado y les digo consinceridad el debate del artículo es oportuno pero hay temas en el proyecto que definirán el curso de la sociedad en los próximos años y reclaman de análisis en el  texto constitucional.

Debemos enfocarnos además en crear una sociedad mejor, más feliz,tener en cuenta el éxodo de trabajadores estatales hacia el sector privado por baja remuneración, incluir que el trabajo debe constituir más que un deber una obligación,pues los que no aportan están a nuestra vista y hacen daño. La economía por tanto, debe estar en la mira de cada asamblea al igual que el artículo 1,el cual define a la Cuba que construímos.

El deber de cada hombre a decir lo que piensa, y a pensar y a hablar sin hipocresía valen como nunca para llegar al altar de la honradez y la decencia en tiempos necesitados de más corazón y calor humano entre las mujeres y los hombres de todo el planeta.

  • Escrito por Liudmila Peña Herrera
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La fortuna de envejecer en armonía

No supo de bailes ni de otros divertimentos más allá de la crianza de sus once hijos. De hecho, vino a conocer el mar después que el tiempo había despintado sus cabellos. Pero no se queja. Cuando vamos a visitarla, mi bisabuela nos recibe con la misma contentura para todos y no se cansa de inquirir por este o por aquel. A ella no se le escapa nadie.

Será que la vida le premia con una vejez tranquila y acompañada, alejada de ofensas y desmanes. En esta época de abandono y soledades, ella posee el privilegio del cariño, aun cuando parece que los afectos están contados.

Hay que ver cómo andan por ahí esos seres tristísimos, cargando soledades por las calles de nuestras ciudades, deambulando sin rumbo fijo, ahogándose en los hedores y el alcohol, sufriendo la humillación de la humanidad.

Otros, no menos desafortunados, van rodando de casa en casa porque ya no pueden sostenerse solos y alguien les hace «el favor» de quedarse con su vivienda y mandarlos a vagar por las de quienes aceptan tenerlos una semana, dos, un mes… ¡Hay tantas maneras de matar de soledad!

No solo agreden la salud de un anciano el maltrato físico y el moral; también lo hacen el irrespeto a sus capacidades, el olvido de sus necesidades higiénicas y de salud, la subvaloración de que, porque son muy viejos, no necesitan calzar y vestir según sus gustos o alimentar el espíritu realizando las labores que les brinden paz y alegría.

Dice una amiga doctora –profundamente sensible y cuidadosa de la más mínima necesidad de sus padres- que antes de juzgar a los hijos, también hay que asomarse al pasado de sus progenitores, porque las soledades que un día hiciste padecer se volverán contra ti cuando más indefenso estés. Y yo creo que es verdad, aunque haya cientos de ejemplos de gente con un sentimiento de amor mayor que el del rencor, y, al final de la vida, hayan sembrado rosas allí donde en su niñez solo encontraron espinas.

Tampoco hay que menospreciar, en esta suerte de cadena generacional, el impacto de los problemas cotidianos en la vida de cada cubano, sobre todo cuando los ancianos dejan de aportar a la economía familiar –incluso en los deberes hogareños, a causa de padecimientos u otras dificultades- y su cuidado y atención se convierten en un problema real que trastorna la organicidad de no pocas familias.

El envejecimiento demográfico, resultado de la combinación de la disminución de la fecundidad, la mortalidad y las migraciones, supone una mirada profunda desde la subjetividad de los individuos que integran nuestro país, pero también tomando en consideración los recursos materiales y los condicionamientos objetivos a los cuales nos enfrentamos diariamente.

Un tema tan determinante como este no puede dejarse solo a la sensibilidad humana: cada actor social debe tomar partido. Por eso, me complace que en esta  provincia desde donde escribo nuestros profesionales de la salud se hayan unido en torno al evento Geronto Holguín 2018, para reflexionar acerca del envejecimiento individual y colectivo, la atención familiar y comunitaria, los cuidados al final de la vida, el uso de medicamentos en el paciente mayor y el rol de los cuidadores.

Para quienes resulte lejana la posibilidad de la ancianidad, van dirigidas, sobre todo, estas reflexiones. No hay que olvidar que el presente es el reflejo del pasado y que mostrar respeto y amor a quienes debemos la vida, es la mejor manera de ganarnos el derecho a una vejez apacible y feliz.