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Por un ambiente sin humo

Del humo de cigarro se dicen muchas cosas y ninguna de ellas es buena. Está compuesto por unos siete mil químicos, de los cuales cientos son tóxicos y cancerígenos. La bocanada liberada al ambiente es más perjudicial para la salud que la inhalada por el mismo fumador, porque la cantidad de sustancias desprendidas al aire  puede provocar daños al organismo hasta riesgo de muerte.

Entonces, por un momento, imaginemos a más de 98 mil 270 fumadores expeliendo humo de cigarrillo o tabaco. Seguro que pensará en un ambiente enrarecido, nocivo a la salud y al bienestar, además en el olor desagradable que se impregnará en la ropa, cabello hasta en el lugar menos pensado.

Precisamente, esa cantidad de personas es la que, según  reporte estadístico del cierre de 2017,  llena de humo  a la geografía holguinera, donde la  segunda causa de muerte son los tumores malignos; sin embargo, un porcentaje importante  es posible de prevenir mediante la modificación de los factores de riesgos, fundamentalmente el tabaquismo.

Según estudios científicos esa intoxicación es responsable del 85 por ciento de los tipos de cáncer de pulmón, uno de los más predominantes en la provincia en ambos sexos; además es causa de otras enfermedades, como las del corazón, infartos, aneurismas de la aorta, entre otras.

A parte de esos serios problemas, esta adicción fumar trae consigo serias implicaciones a la familia del fumador, derivadas del gasto económico por la compra de cigarros, pues al destinarse una cantidad dinero nada despreciable para mantener el vicio se prescinde de satisfacer necesidades básicas del hogar, como la compra de alimentos y otros.

Se dice que una persona que consume, al menos, una caja de cigarros diaria emplea el 44,5 por ciento de su salario promedio en moneda nacional, pero si son más de uno de los que echan humo en la casa los gastos, por este concepto, aumentarán, sin contar que los niños, adolescentes y jóvenes tendrán como patrón a esa madre, padre u otro familiar emanando humazo por doquier en el hogar.

Por estas y otras muchas dificultades que acarrea este problema la Organización Mundial de la Salud promueve la celebración el 31 de mayo del Día Mundial sin fumar,  para llamar a la conciencia de los adictos sobre los daños que representa el consumo de  tabaco y contribuir con la participación de todos a luchar por respirar y vivir sin tabaco.

Sirva esta fecha para de buen pretexto para que los fumadores opten por la  cesación tabáquica y comiencen a transitar por caminos donde estén presentes estilos de vida saludables, por su bien y el de los demás, porque sin humo se es más independiente, feliz, saludable.

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