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El impulso necesario a los emprendedores cubanos

La motivación de los emprendedores cubanos para convertirse en una pieza que complemente la economía nacional se respalda en la visión y el impulso de las autoridades a una actividad que ha tomado auge desde su apertura masiva hace casi una década. Un eslabón más de la cadena que sustenta un proyecto de desarrollo vital para renovar los conceptos tanto económicos como laborales.   

Idea que se refleja hoy en la voluntad del estado para potenciar la inserción de cada vez más cubanos y cubanas a participar en el sector cuentapropista. Es así que los cambios en materia económica que se experimentan la incentivan como otra fórmula para el avance, también socio-político, a mediano plazo.

Los lineamientos aprobados en el Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba y ratificados con su seguimiento en la séptima cita, incluyeron el interés de perfeccionar el sistema  económico para dar cabida a las nuevas formas de gestión, intención que se remarca en las medidas tomadas por la dirección del país en los últimos meses.

Según nuestro Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, la nueva estrategia de impulso a la economía que se presentará en el mes de octubre a la Asamblea Nacional del Poder Popular, incluye, entre otros aspectos, el perfeccionamiento del sector no estatal, con prioridad inmediata en la ampliación del trabajo por cuenta propia y de quitarle trabas. Ello contribuirá a ampliar la cifra de más de 650 mil trabajadores que ejercen una de las 128 actividades aprobadas en el sector.  

La perspectiva actual se centra sobre todo en la producción de alimentos y la soberanía alimentaria y nutricional, aspecto que demanda importantes transformaciones donde se incluyen la manera de relacionarse adecuadamente empresas estatales con todas las formas de gestión y propiedad que aportan a la producción de alimentos.

Díaz-Canel hizo referencia también la posibilidad de que cualquiera de las formas productivas pueda importar insumos que necesita, a través de empresas estatales, y también la posibilidad de que cualquiera de las formas productivas pueda también exportar producciones para tener, también, financiamientos en divisas que ayuden a reproducir su actividad económica.

Desde ya se evidencian los pasos dados en este sentido, pues hace pocas jornadas se dieron a conocer las normas jurídicas para este tipo de actividad de realizar importaciones y exportaciones a través de empresas estatales cubanas.  El acceso de las formas no estatales de gestión a los servicios del comercio exterior se sustenta en las palabras de Rodrigo Malmierca Díaz, ministro del ramo: “necesitamos que las exportaciones crezcan y que las importaciones sean más racionales, así como que podamos hacer encadenamientos productivos entre todas las formas de gestión para un mejor resultado económico”, afirmó el titular haciendo énfasis en la necesaria participación de los emprendedores en el escenario económico cubano actual.

La posibilidad de extender dichas operaciones hacia este sector reconoce el imperativo del aporte que pueden brindar, mientras se beneficiarán además con el acceso a otras fuentes de materias primas a través de 36 empresas cubanas especializadas en la actividad y dispuestas para este fin.

Fomentar el trabajo por cuenta propia en esferas potenciales de la economía propicia una revalorización de esos bienes y servicios deprimidos por la carencia de insumos y fuerza de trabajo. Una actividad que puede tomar ejemplo de negocios prósperos de otras formas de producción en cuanto a gestionar sus proyectos, promocionar sus servicios y emplear las nuevas plataformas digitales y el comercio electrónico para posicionarse en un mercado que puede resultar cada vez más competitivo.

Aunque el tema no es nuevo, continúan coexistiendo algunas mismas limitaciones para el crecimiento y desarrollo óptimo de la actividad que siguen lacerando uno y otro lado de la moneda. A la vez, prestadores de servicios y clientes suman inquietudes a las clásicos inconvenientes.

Por un lado la regulación de precios, el control de las capacidades para entregar las licencias en aras de garantizar la calidad de los servicios prestados y por otro la disponibilidad y acceso al mercado mayorista, o la flexibilización del sistema tributario son algunos de los elementos pendientes relacionados con la organización del cuentapropismo en Cuba.

Sin embargo, las nuevas formas de gestión no estatal se alzan como una variante más, ya no como alternativa, para encauzar el rumbo económico de la nación de la mano con la voluntad gubernamental y el sistema empresarial estatal.