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El Moncada en las venas

Repensar el suceso equivale traerlo al presente. Por todas las generaciones de cubanas y cubanos, ésas que harán su propia historia otro encuentro con aquel 26 de julio de 1953 marca el devenir patrio a 67 años del Asalto al Cuartel Moncada.

Fidel Castro en su avance a la toma revolucionaria del poder para sustituir el andamiaje sobre el que se sostenía el sistema vigente en 1953 y la implantación de un genuino Estado organizó la epopeya del Moncada.

En pleno siglo XXl evocar el célebre discurso de Fidel ante el Tribunal de Urgencia a juicio de politólogos se presenta como el alegato revolucionario más importante del siglo XX,no sólo cubano sino latinoamericano y mundial, y catalogado por Armando Hart como el acta de nacimiento del período histórico de los últimos 50 años, es decir, de la Revolución de 1959 y proclamada socialista en 1961.

La relación entre el programa del Moncada contenido en La Historia me Absolverá y las ideas socialistas de la Revolución son indispensables en el conocimiento de éste hecho.

Los principales gestores como Fidel Castro, Abel Santamaría y Raúl Castro poseían una alta sensibilidad y arraigadas convicciones martianas. Un repaso a la generación del Centenario afianza el consenso de las ideas antiimperialistas e incluso socialistas, que se nutrian de las enseñanzas de Mella, fundador del Partido Comunista y de sus continuadores. Y es cierto. Los jóvenes harán su propia obra. Pero, tienen claridad de dónde vienen, dónde están y por qué el futuro debe estar impregnado del conocimiento de la lucha revolucionaria de la nación? Las nuevas hornadas han de ser, cada vez más, protagonistas del presente y el futuro.

El estudio profundo del pensamiento de muchos jóvenes de la generación del centenario es un capítulo a fortalecer. Y la Cuba soñada por ellos palpita en las venas de los que hoy investigan y producen en la nueva normalidad y los que desafían con valentía la Covid- 19 en todas las latitudes. El ideal de independencia, la visión socialista y raigalmente cubana hasta alcanzar el bienestar colectivo se cristaliza en el axioma de la isla como evocación perenne a la gesta del Moncada.

Es imposible borrar la huella del bien, esa que sabe de amor y esperanza, de batallas y progresos y de andadas en escenarios diversos. Clama la patria otra vez por sus hijos y ellos responden orgullosos de ser cubanos. Es el Moncada en las venas de Jóvenes de este siglo. Es la prisión de Melba y Haydee en la memoria. Y es la sangre derramada por Abel Santamaría, llama de victoria por estos días.