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¿Cómo te verías con diez años menos? La realidad de los realitys

¿Has pensado cómo te verías con 10 años menos? Seguro divina. Esta es la premisa del reality de Discovery Home and Health, Diez años menos, que se comercializa por estos días en el llamado “paquete” semanal y que miles de cubanos consumen por motivos tan diversos como razones tenemos para intentar analizar su verdadero objetivo.

El show comienza con una promesa para mujeres colombianas que han descuidado su apariencia física conforme a los estándares prestablecidos de lo que se puede considerar el prototipo de una mujer hermosa. Dichos estándares, son determinadosprecisamente por estas mismas cadenas detelevisión que generan esta clase de programas.

Durante 45 minutos, el espectador apreciala metamorfosis de “señoras de las cuatro décadas” deprimidas por su aparienciafísica y también por los comentarios negativos que reciben de las personas que transitan por el show y las catalogan como aburridas, descuidadas e invisibles.

Reality show es una expresión de la lengua inglesa que tiene un uso frecuente en nuestro idioma. El concepto, que puede traducirse como “espectáculo de la realidad” o “demostración de la realidad”, se refiere a un formato televisivo que pretende mostrar sucesos reales que le ocurren a la gente común en un determinado marco.

Para lograr el “Happy end”, las mujeres son sometidas a diferentes tratamientos donde son blanqueados sus dientes, descaman la piel de sus rostros para eliminar manchas de sol, inyectan botox para disimular las arrugas, renuevan su armario por uno más cercano a las tendencias actuales y por último les tiñen el pelo y maquillan.
Al final, familiares y amigos se reúnen para verificar la autenticidad de los tratamientos. Entre señales de asombro, bocas abiertas, suspiros y lágrimas culmina el show, cuando la presentadora revela un promedio de edad inferior al que aparentaban antes de comenzar su transformación.

En la vida real, el espectador podría preguntarse si ya terminada la edición estas señoras serán capaces de mantener esa apariencia con su propio presupuesto. Y también debería percatarse de cuán factible o no puede ser elegir un programa en el que se le enseña a las mujeres a “amarse” y elevar su autoestima solo por un cambio físico radical.

Cabría entonces cuestionar el verdadero motor mercantil que esconde el reality, al publicitar a más de una marca de productos que prometen belleza y rejuvenecimiento y también más de un especialista colombiano que mucho tuvo que pagar para aparecer como especialista y promotor de una verdadera conversión de oruga a mariposa, o de fea a hermosa, o de mujer simple a valorada por la sociedad.

Mucho queda por analizar, pero algo no se puede dejar de notar, el trasfondo manipulador y mercantilista de una serie de televisión que produce angustia a mujeres maduras, al incentivarlas a esconder su edad tras un poco de maquillaje y tratamientos que solo pueden conseguir prestando sus vidas para promocionar estereotipos y siendo víctimas de la industria del entretenimiento.

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