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Pálidas, un montón de estrellas

El tiempo es el mejor testigo siempre, con su afán de perpetuar lo verdaderamente importante. Así sucedió con la música de Polo Montañez, quien en a penas tres años y con solo dos discos grabados, saltó a la fama y se convirtió en un ídolo popular para los cubanos.

Su sencillez, carisma y talento cautivaron de tal manera, que su música pronto fue tarareada en cada rincón de la Isla. Fue un verdadero descubrimiento musical; de esos que encierran tanto de especial, que suceden poco en la vida.

La música de Polo mostraba su esencia campesina, identidad que defendió dentro y fuera de Cuba; porque también allí, en las grandes ciudades lucía con orgullo las raíces que lo convirtieron en un guajiro natural.

El público amó aquel artista tan simple, con un timbre de voz único; que le componía canciones a los sentimientos y su música llegó, como una bocanada de aire fresco, a recordar las sonoridades de los ritmos más autóctonos.
 
A sus conciertos llegaban niños, jóvenes, adultos y ancianos; que abarrotaban los lugares donde se presentaba. Las cifras de espectadores rompieron todas las expectativas. Polo Montañez era un fenómeno musical.

Con una formación autodidacta, utilizaba los guateques de los poblados donde vivió para mostrar su música. Cuando caía el sol y se terminaban las labores en el campo, con su vieja guitarra al hombro, salía dispuesto a animar las fiestas o a cantarle al amor en alguna serenata.

Al fundarse el Complejo Las Terrazas, Polo y su grupo comenzaron a actuar las diferentes instalaciones turísticas del lugar, entre ellas el Hotel Moka, Rancho Curujey y el Cafetal Buenavista. En ese quehacer, lo conoció el propietario de una disquera y le propuso un contrato para grabar varios discos. De ahí nació el CD Guajiro Natural del cual se vendieron en Colombia más de 40.000 copias para obtener los Discos de Oro y Platino y ser reconocido como el artista internacional más escuchado. Gracias a su estilo y al gran apoyo popular nacional e internacional, tuvo una rápida inserción en el panorama musical cubano.

Polo llegó a ser el tercer cubano premiado con Disco de Platino, gracias a su primer CD Guajiro Natural, al cual siguió Guitarra Mía. Su obra musical mereció el reconocimiento de la crítica por universalizar los ritmos más auténticos de las campiñas de Cuba.

Visitó cinco veces Colombia y en dos oportunidades Francia; también estuvo en Portugal, Bélgica, Holanda, Italia, México, Ecuador, Costa Rica. Compartió con artistas como Rubén Blades, Andy Montañez, Margarita Rosa de Francisco, César Évora, Cándido Fabré, Francisco Repilado (Compay Segundo), Eliades Ochoa, Adalberto Álvarez, Danny Rivera y otros. Todo en solo tres años, ese fue el tiempo que le duró la vida después de compartir su música con el mundo.

El 20 de noviembre de 2002, mientras regresaba de ciudad de La Habana hacia San Cristóbal, impactó su auto contra un camión en la zona conocida por La Coronela, resultando gravemente herido. El 26 de noviembre falleció Polo Montañez, dejando un gran dolor entre sus seguidores y el testimonio de su existencia en forma de música. Más de 100 temas musicales que estremecen aún; cuando alguien recuerda que el autor de Flor pálida, de Un montón de estrellas y de Guitarra mía, también escribió su última canción.

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