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Moa, el municipio donde más llueve en Holguín

Cuando la sequía azota a buena parte del oriente cubano, sin embargo, el municipio minero metalúrgico de Moa –en el extremo Este de Holguín-, continúa siendo el de más precipitaciones en la provincia.

Históricamente, ha sido favorecido por su situación geográfica: al Este limita con Baracoa, territorio donde más llueve en Cuba, y al  Sur con  Yateras, ambos con privilegiados recursos hídricos.

Su microclima es una de las razones de esa “bendición” al estar influenciado por el macizo Sagua-Baracoa, cuyas montañas sirven de barreras a los vientos alisios que llegan húmedos del Nordeste y descargan sus lluvias en la región.

Según información de la Empresa de Aprovechamiento Hidráulico Holguín, el acumulado en el territorio moense –desde enero hasta mediados de marzo de este año-  es de 299 milímetros (mm), que aun representando el 81,5 por ciento del promedio histórico para el periodo, resulta el mayor de la provincia.

La red hidrográfica de ese territorio se distingue por su riqueza. Posee al río Moa que drena una superficie de 248 km² y tiene 42 km de longitud, y como sus afluentes, a “Los Lirios” y al “Cabaña”.  La nutren  también  los ríos Jiguaní, Jaguaní, Quesigua y Cayo Guam, y el arroyo María,  que nace en las elevaciones del cerro de Miraflores y  cruza la ciudad cabecera del municipio minero hasta desembocar, al norte, en el mar.

Todo indica que los estudios realizados por Fray Ramón Pané estuvieron acertados, y que  Moa significa en lengua Aruaca "Agua aquí" desde la época en que poblaban la región los aruacos o taínos. En la lengua que hablaban estos habitantes primitivos el sonido M se traduce como agua y “oa” como sufijo de localización.

La abundancia de su manto freático, permitió que en la zona baja del barrio periférico La Veguita, en las cercanías del río Moa, existan cinco pozos tubulares de manantiales naturales, de los cuales, dos están en explotación, contando con estaciones de bombeo para el abasto a varios repartos de esa comunidad minera, productora de níquel y cobalto.

Otro de sus notables recursos radica en su conjunto  hidráulico de excelencia, el cual –a unos 20 kilómetros al sur de la ciudad hacia las montañas- dispone de la presa que lleva el nombre del municipio, aunque popularmente se le llama “Nuevo Mundo” en alusión al Proyecto de construcción, con capacidad para 141 millones de metros cúbicos. A mediados de marzo de este 2019 su volumen era de 91, 7 millones, para el 65 por ciento.

También, cuenta con una derivadora, a siete kilómetros de la llamada capital cubana del níquel, la cual puede embalsar 2,8 millones de metros cúbicos y posee tres compuertas para las operaciones de vertimiento en épocas de intensas lluvias, que no son pocas, a fin de evitar  inundaciones en zonas pobladas aledañas.

Las aguas de este embalse son tratadas  en la planta potabilizadora de la Empresa del Níquel Comandante Ernesto Che Guevara. Reciben, en cada eslabón tecnológico, varios procesos de purificación como el tratamiento químico, monitoreados constantemente por sus laboratorios certificados.

El seguimiento dado por el Departamento Este de la Empresa de Aprovechamiento Hidráulico Holguín y Salud Pública con análisis físico-químicos, velan por la calidad del líquido vital de este embalse, antes de ser distribuido, según cada uno de sus fines. Abastece prácticamente a todos los clientes del sector estatal, a la zona industrial, las entidades del Grupo CubaNíquel y a los repartos de edificios multifamiliares construidos después de la Revolución en la ciudad.

Aunque en ese municipio no llueve tanto como hace 30 años atrás -según aseguran viejos pobladores- y se percibe la influencia del cambio climático,  las lluvias –que muchas veces sorprenden en las noches y madrugadas, son más frecuentes en dicha región, que atesora en regioines como el Parque Natural Alejandro de Humboldt, ricas cuencas hidrográficas y la vegetación más exuberante de las islas del mar Caribe.

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