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El deber de conocer sus derechos

La Constitución es el documento político y jurídico fundamental de cualquier país, la ley de mayor jerarquía dentro del ordenamiento judicial. En ella se establece la organización del estado y los derechos y deberes de los ciudadanos.

En una sociedad es de vital importancia que los individuos posean una adecuada cultura jurídica, pues es la base sobre la cual se erigen los fundamentos de la democracia.

Pero ¿Conocen los cubanos las leyes que le permiten participar en su escenario social?, ¿Conoce el pueblo lo que establece su Constitución? A pesar de que el pueblo posee una  cultura general, no existe un claro dominio de la Ley de leyes y, un gran sector la desconoce totalmente.

Hoy el ciudadano común debe conocer que la actual Constitución de la República de Cuba fue proclamada el 24 de febrero de 1976; justo cuando los cubanos celebraban el aniversario 81 del inicio de la Guerra Necesaria.

El texto está formado por 137 artículos, distribuidos en 15 capítulos donde se tutelan los preceptos de soberanía popular, la supremacía de la Asamblea Nacional respecto a los demás órganos estatales; la legalidad y la democracia socialista.

De igual manera muchos desconocen que ella establece los principios de la igualdad social, la propiedad estatal y la participación popular en todos los procesos.

Este fenómeno sucede de igual manera en muchos países del mundo donde los ciudadanos no poseen el conocimiento adecuado de sus leyes por disímiles causas pero entre los factores que propician este desconocimiento en Cuba se encuentra el innegable desinterés personal, pues existe un paternalismo estatal que no prevé una confrontación individuo-estado, sino más bien la idea de que este último va a representar siempre los intereses del pueblo, y esto quizás hace que la población no sienta la necesidad de tener dominio de la constitución y muchísimo menos poseer un ejemplar en su casa.

A la evidente falta de cultura jurídica se suma la incompleta enseñanza sobre este particular desde edades tempranas en los centros educacionales. Tampoco los medios de comunicación se hacen eco de esta problemática ni asumen estrategias para aportar conocimientos acerca de la materia.

Pero una de las causas que más incide en este fenómeno es el poco acceso que tienen las personas a la Constitución, dado por su venta limitada en establecimientos estatales, y aunque en los últimos años han aumentado las publicaciones de temáticas jurídicas, no es frecuente encontrarse ejemplares en librerías, estanquillos o correos.

Según datos ofrecidos por el Centro Provincial del Libro desde hace más de dos años no se reciben en Holguín ejemplares de la Carta Magna destinados a la comercialización.

Ante esta situación las bibliotecas se presentan como lugares idóneos para su consulta, sin embargo el público no recurre a estos espacios de manera constante con ese objetivo.

Todas estas cuestiones propician cuando en un caso concreto se viola la normativa constitucional, el hecho pasa inadvertido por la simple cuestión de que la población no domina a plenitud el texto jurídico, por lo tanto el principio de supremacía constitucional es violado por omisión y desconocimiento.

Por ello, el conocimiento de la misma puede favorecer el más efectivo ejercicio de los derechos y deberes  y se podrán invocar los preceptos constitucionales cuando estos sean violados.

Así, para comprender la realidad política y jurídica de la Cuba de hoy es esencial el estudio de la Constitución, ello permitirá la ejecución consiente de nuestros deberes y el pleno disfrute de nuestros derechos a participar, opinar, decidir y construir en el seno de la sociedad cubana.

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