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Licencia por paternidad, un derecho laboral común

Las transformaciones sociales impulsadas en Cuba desde hace más de cuatro décadas para lograr un mayor empoderamiento de las mujeres y su participación en los espacios públicos, han influido directamente en las relaciones familiares. Hoy, los signos de cambio más perceptibles al interior de la familia, se observan en el ejercicio de la paternidad.

En este sentido, desde el año 2003, según el Decreto Ley No. 234 de la maternidad de las trabajadoras, ya no solo la madre cubana puede solicitar la licencia para cuidar a sus hijos tras el nacimiento, también lo puede hacer el padre una vez concluida la etapa de los tres primeros meses de lactancia materna.

Esta norma jurídica posibilita que la madre y el padre pueden decidir de mutuo acuerdo cuál de ellos cuidará a su descendencia hasta el primer año de vida.

Los beneficios que brinda esta posibilidad se evidencian también en el plano económico, pues además, otorga el derecho a los varones de disfrutar de las mismas ventajas que las madres trabajadoras.



Sin embargo, muy pocos hombres se han acogido hasta ahora a este modelo de "licencia de paternidad". Estadísticas evidencian que en Holguín, desde el año 2003 solo se han otorgado dos licencias en el municipio cabecera.

Limitados por el entorno social

Estereotipos, patrones socioculturales machistas y roles de género preestablecidos son algunos de los factores que impiden que muchas familias se beneficien de este cuerpo legal.

El mito de que la figura masculina no puede asumir un rol que es por naturaleza de la mujer hace mella incluso en personas que están preparadas y poseen la intención para cuidar a sus descendientes.

El desconocimiento de esta posibilidad y las condiciones bajo las cuales los padres pueden disfrutar de sus beneficios es otra de las causas que limitan a los hombres de asumir una posición más activa en la crianza y formación de sus hijos.

Tabúes, herencias machistas y desinformación marcan pautas a no pocos padres cubanos a la hora de decidir si se acogen a una licencia laboral para cuidar de sus bebés, en lugar de la madre.

Reconocer la igualdad entre mujeres y hombres en la educación de sus hijos es una tarea a la que se ha dado la sociedad cubana, y aunque prime la ignorancia sobre la presencia de las normas y aún prevalezcan estereotipos sociales que limiten el actuar cotidiano de padres y madres a los roles tradicionales, compartir las responsabilidades en el cuidado de los vástagos más que un deber es un derecho de todos.

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