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  • Escrito por María Esther Pupo Hechavarría
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A falta de rigor, corregir la conducta

La falta de rigor en lo que hacemos convive a diario en la sociedad cubana. Se aprecia en actitudes y hechos concretos. Desde los años del duro Período Especial, se fomentó el deterioro de muchos valores morales como la honradez.  

Se agudizó el mal de trabajar sin calidad en la construcción, la elaboración del pan;  y se llegaron a ver como normales prácticas indebidas en lugares inapropiados: el relajamiento en  centros laborales,  las violaciones de precios que van en aumento en detrimento de los consumidores, la aceptación de sobornos por determinados funcionarios, entre otras.

Conductas, que antes se le achacaban a personas de barrios marginales, fueron multiplicándose y las apreciamos a diario: botar desechos en la vía, detrás de los edificios, romper aceras y calles, hacer necesidades fisiológicas en áreas de uso común, marcar y afear paredes de instalaciones públicas; sin que exista el rigor que necesitamos en la actuación de los inspectores y demás autoridades responsabilizadas.

Se ha afectado la percepción respecto al deber ciudadano ante lo mal hecho y se tolera como algo natural, reflexionaba Raúl Castro desde el año 2013; y mencionaba la cría de cerdos en las ciudades con el riesgo a la salud del pueblo, el maltrato y la destrucción de parques, monumentos, áreas verdes; los hechos  vandálicos que sufren  la telefonía pública, el tendido eléctrico –con el robo de sus componentes-, y  las señales del tránsito.

Todas estas lamentables realidades han ocurrido y conviven con nosotros, más aun en las grandes ciudades, sin  el enfrentamiento ciudadano.

También, en los diferentes niveles de enseñanza, subsisten graves indisciplinas de los alumnos: uniformes escolares transformados e incorrectos, maltrato a la propiedad social –dígase mobiliario y base material de estudio-, ausencias, profesores que  no las enfrentan con la severidad requerida, ni dan buen ejemplo a sus estudiantes, y  clases que carecen de  la calidad de años anteriores.

La pérdida de valores y buenas conductas está relacionada con la falta de rigor y disciplina –como cuentan los abuelos que existía antes en los hogares cubanos-, y evidencia fallas en la  familia y la escuela, donde  desde la infancia se debe inculcar el respeto a las reglas de la sociedad.

Los Lineamientos del Partido Comunista de Cuba llevan implícito corregir cualquier desviación, y reclaman   establecer  un clima permanente de orden, disciplina y exigencia, imprescindible para el avance de la actualización del modelo económico y social, sin retrocesos.

En estos tiempos en que la crisis económica golpea con más fuerza la sociedad  cubana, otra vez  la familia y los colectivos -a fin de no seguir cuesta abajo-  deberían incorporar a su actuar diario  una   máxima de Fidel: “la gran batalla que se impone es la necesidad de una lucha enérgica y sin tregua contra los malos hábitos y los errores que en las más diversas esferas cometen diariamente muchos ciudadano.

  • Escrito por Beatríz Galbán Álvarez
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Constitución de la República

La vida de la nación transita por días de polémica y optimismo en el futuro.

No es casual escuchar criterios encontrados en medio de un mundo donde Cuba se levanta con voluntad a cada segundo.

Tal vez porque las cubanas y los cubanos seamos únicos en este hemisferio, únicos para decidir y continuar por una sola ruta.

Las críticas, los  montajes en las redes sociales, las opiniones de quienes no entienden las posiciones gubernamentales y lo más reciente en el ámbito político: primero la consulta popular del proyecto de la Constitución de la República de Cuba y ahora su referendo el 24 de febrero.

Y como existe la garantía constitucional de que la isla es un estado socialista de derecho y justicia social, democrático, independiente y soberano, con todos y para el bien de todos, y como esa soberanía reside en el pueblo vale el voto positivo por la Carta Magna. Cuba estudia su articulado con modificaciones escuchadas en la consulta popular organizada del 13 de agosto al 15 de noviembre. Nada le fue ajeno a la comisión, que con juicio crítico e inteligencia valoró las preocupaciones de todas las generaciones.

Si alguien dudó de la capacidad de intencionar el texto constitucional a los nuevos tiempos al leerse hoy los 229 artículos comprende de inmediato que es una Ley de leyes funcional, de avanzada, moderna y revolucionaria. En ella los acápites referidos a que todas las personas son iguales ante la ley, reciben la misma protección y trato de las autoridades y gozan de los mismos derechos, libertades y oportunidades, sin discriminación por razones de orientación sexual, identidad de género, edad, color de la piel salen a la luz como nunca antes.

 Esta es la octava Constitución promulgada en Cuba, varias durante la gesta mambisa, las de 1901, 1940 y 1976,  a la cual se le hicieron transformaciones en 1978, 1994 y 2002. Y como la vida de la nación va hacia el Referendo Constitucional del 24 de febrero yo doy mi voto SI por el país al que amo y deseo verlo próspero. Hoy una decisión por Cuba es una decisión por Latinoamérica.

  • Escrito por Liudmila Peña Herrera
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De la gestión tradicional al trámite electrónico

En los tiempos actuales, Internet se nos presenta como el escenario más actualizado para afrontar las múltiples y complejas gestiones cotidianas. 

Y aunque muchos duden cuando se les habla de solucionar, desde cualquier sitio de Cuba y a través de Internet, asuntos comunes y corrientes, trámites, compra de boletos; o incluso de expresar quejas y denuncias ante ineficaces procederes institucionales o sociales…, lo cierto es que hoy nos encontramos unos pasos más cerca de aquello que parecía una utopía para esta Isla, donde el desarrollo tecnológico no nos llega a la misma velocidad que al mundo desarrollado.

Esta semana, mientras revisaba el Portal del Ciudadano de Holguín (http://holguin.gob.cu/es/), justo un mes después de su presentación oficial a los delegados a la Asamblea Provincial del Poder Popular –ya estaba online desde hacía varios días–, tuve la certeza de que, así como la comunicación se transforma debido al uso de las tecnologías informáticas, las vías de gestión de las preocupaciones y necesidades ciudadanas en Cuba van tomando un camino más moderno, imposible de imaginar para nuestros abuelos.

Ya lo saben –porque son testigos del cambio in situ- quienes viven cerca de Adrián Fernández, quien escribió en el Portal el pasado 3 de enero: «Los vecinos de la calle Arias, entre Carbó y Dositeo, seguimos sin recibir respuesta sobre el hueco, de casi 1 metro de diámetro, que alarma a todos por su peligrosidad».

Nueve horas después, Eudelio Ricardo Mondeja, delegado de la Dirección Provincial de Recursos Hidráulicos, le respondía que la preocupación había sido trasladada a la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Holguín para su atención. Hubiera podido parecer que la «bola picaba y se extendía», porque como contó a esta periodista el propio Adrián Fernández, «desde hace más de 10 años, los vecinos escribieron al diario Granma, al periódico ¡ahora!, a Telecristal, en fin... ya habían perdido la esperanza de solucionarlo». Sin embargo, cinco días después, el problema dejaba de existir sin necesidad de papeleo, burocracia, salas de espera, viajes infructuosos… El canal de comunicación había resultado efectivo.

No quiero decir que las vías anteriormente utilizadas no sean eficaces en innumerables casos, sino que la queja, al quedar respondida, se convertía en ejemplo de la efectividad de la comunicación entre la ciudadanía y el gobierno a través de Internet, siempre que todos los actores que conforman ese dueto se encuentren en la misma sintonía.  

Con solo un mes de lanzado al «mar de las conexiones», el Portal del Ciudadano de Holguín había recibido, hasta el 16 de enero, 116 comentarios; 80 de ellos relacionados con sectores claves para la sociedad como Acueducto, Comercio, Planificación Física, la Vivienda, entre otros. Para esa fecha, el 47,8% de ellos todavía no recibía respuesta, mas el hecho de que los holguineros escriban, es una muestra de confianza y de participación.

¿Que no es suficiente? Es verdad. ¿Que los representantes de los organismos deberían responder a cada una de las preocupaciones, y que las tecnologías y el acceso a Internet no están al alcance de todos? Más que cierto.

Esta vía de comunicación no tiene mayor prioridad que la tradicional, pero sí representa otra forma de acceso a la información y supone una ruta adicional para reconfigurar el diálogo entre instituciones públicas, dirigentes, gobernantes y la población.

Lo que sí quisiera subrayar es que, a todos, de un lado u otro de las pantallas de los ordenadores o los dispositivos portátiles, nos hace falta aprovechar al máximo las potencialidades de los Portales del Ciudadano que hoy existen en el país. La información y la respuesta oportunas de los organismos de la administración del Estado, así como las dudas, criterios y aportes que cada persona pueda tributar, favorecerán el logro de lo que preconizaba el internauta Armando Bruzón en el Portal holguinero: «Si esto no se queda en la superficie ni cae en la inercia y se convierte en un verdadero instrumento de gobierno, donde las masas vean que realmente participan con sus ideas en el desarrollo y mejora continua de la sociedad, será un arma verdaderamente revolucionaria en el siglo XXI para el control de la calidad de todos los procesos, y para la lucha contra el burocratismo, el delito, la malversación y la corrupción, porque será un sitio ideal para denunciar todo tipo de desvío en la construcción del socialismo».

En la época de la comunicación instantánea y el intercambio ilimitado de información en el mundo, el uso de Internet en Cuba no debería convertirse exclusivamente en un hobby o en una manera de entretenerse o «pasar el rato». Si cada byte cuenta –en lo económico, quiero decir–, y las opciones para usarlo en función de administrar mejor el tiempo y gestionar asuntos con mayor facilidad comienzan a dar frutos, los ciudadanos «conectados» podríamos repensar nuestras prácticas frente a un navegador de Internet. El ejercicio de gobierno no ha de ser una tarea individual, si la ciudadanía tiene acceso a un Portal que es suyo, y en Holguín esta oportunidad ha comenzado con el pie derecho.