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  • Escrito por Beatríz Galbán Álvarez
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Símbolo de cubanía

A Bonifacio Byrne todo lo inspiraba: una frase en un periódico, la cita de un libro y hasta el título de un filme de estreno. Cuenta su biógrafo que el 4 de enero de 1899 el poeta amaneció en la sobrecubierta del vapor Moscotte y no retornaba a la Cuba de sus sueños, independiente y soberana, sino a la ocupada por un ejército extranjero. Desde el barco divisó la silueta del Morro habanero.

En los mástiles, junto a la bandera cubana, ondeaba la foránea. El poema 'Mi bandera', nació de amor por Cuba. Apuntes de la época dan cuenta que pluma en ristre, en una casa habanera de Guanabacoa escribiría. "Al volver de distante ribera, con el alma enlutada y sombría, afanoso busqué mi bandera, y! otra he visto además de la mía! Desde entonces su nombre se hizo más frecuente en las publicaciones de la época.

Una nota nueva, extraña y original callaba en la poesía cubana. El alzamiento simultáneo del 24 de febrero de 1895 conmocionó a Byrne como a toda Cuba. Al exilio partió el matancero aconsejado por amigos luego de publicar un soneto en honor al patriota Mujica, el insurrecto fusilado. Antes había formado parte del cuerpo de redacción del periódico El pueblo, de corte independentista.

En 1920 el Parlamento Cubano acordó promulgar la ley que le confería el título de Poeta Nacional. Su personalidad se revelaría otra vez cuando asesinan a Rafael Trejo en 1930 y escribe un soneto dedicado al líder estudiantil. La delicada salud no le permitía salir de casa pero no le impedía, cada vez que un estudiante se aproximaba a su hogar, entregarle algún poema de corte patriótico.

El 5 de julio de 1936 muere el poeta devenido símbolo de cubanía. No sabemos, como suele decir su biógrafo, Urbano Martínez Carmen ate, si se cumplió una segunda profecía suya reflejada en uno de sus poemas:'Cuando venga a llevarme la intrusa y aproxime su mano a mi frente, murmurando un adiós a mi musa, moriré con un verso en la frente. "

Desde entonces los versos de Byrne se vuelven sentimientos patrios. Al hacerla flotar la bandera es símbolo de unidad y orgullo.

  • Escrito por Claudia Mara Cruz Escalona
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Juntos hacia la “nueva normalidad”

Nunca fue tan añorado el beso o el abrazo, tan esperado el festejo o el rencuentro con los amigos, tan deseado ver la luz al final del túnel como en estos tres meses, etapa durante la cual el coronavirus ha puesto en pausa la vida y los planes de 11 millones de cubanos.

La buena noticia es que ya comienza la primera fase de una etapa de recuperación de la enfermedad que traerá consigo el retorno paulatino a una “nueva normalidad”, que para nada significa bajar la guardia en el mantenimiento de las indicaciones higiénicas y el distanciamiento social implementados hasta el momento.

Nos encaminamos hacia un periodo que también requiere de disciplina y responsabilidad. No confiarse y asumir con celo absoluto las medidas recuperativas son las premisas donde las autoridades gubernamentales y sanitarias ponen el énfasis en las condiciones actuales.

Por supuesto, hay sectores más sensibles, donde las previsiones para evitar un nuevo contagio deben extremarse. Este es el caso de la actividad comercial, los servicios gastronómicos, el transporte público, los trámites u otros escenarios donde la aglomeración de personas debe impedirse a toda costa.

En este sentido es vital suspender, al menos temporalmente actividades recreativas, culturales y deportivas a las cuales habitualmente concurre gran multitud de personas. Es cierto que se aproxima la temporada veraniega y las ganas de esparcirse luego de tantos meses en casa se encuentran más latentes que nunca.

Sin embargo, no podemos perder de vista que aún no es tiempo para los excesos si queremos lograr, entre otras cosas, que en el mes de septiembre reinicie un curso escolar truncado por la epidemia.

El conjunto de disposiciones gubernamentales para asumir esta fase de recuperación ha sido muy acertado. La prestación de servicios a un 30 por ciento de su capacidad permitirá mantener el éxito de lo logrado, éxito que depende también de la conciencia individual y colectiva del pueblo cubano.

Es una realidad que la interacción social no podrá ser la misma de antes, que los afectos no serán demostrados de la misma manera y una nueva forma de vida debe apoderarse de la rutina diaria. Un rebrote a gran escala es lo que debemos evitar.

Si bien aun no podemos cantar victoria ni tirar la toalla si es cierto que este largo camino de esfuerzo y sacrificio, de cuarentenas, aislamientos y nasobucos ha valido la pena. Un pueblo más consciente se prepara para el futuro. El coronavirus nos ha dejado la certeza de lo incierto, nos ha enseñado a encontrar otros caminos y la importancia de las pequeñas cosas.

  • Escrito por Beatríz Galbán Álvarez
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Normalidad post pandemia

La noticia de la vuelta a la normalidad en Cuba ante un escenario favorable de la Covid-19 ratifica al Sistema de la Salud de la isla como fortaleza indiscutible del Proyecto Social Cubano. Con gradualidad y asimetría la dirección del país organiza este momento en los territorios de la nación para dar paso a las fases  recuperativas con mayor conocimiento de la enfermedad.

A más de 90 días de enfrentar el nuevo coronavirus, la mayor isla de las Antillas inscribe los protocolos de actuación contra la Covid-19 en su extensa relación de méritos por salvaguardar la vida de las personas. Aún cuando los grandes medios u otros desinformados intentan desacreditar lo hecho de manera sutil o abierta, cada vez resulta más difícil ocultar la acción de los profesionales de la salud, científicos y el Estado.

El paso a la normalidad en los territorios responde al pesquisaje oportuno y al control de los contactos, la disminución de los decesos y el aumento de las altas médicas diarias, la unidad entre todas las empresas de la nación, el cierre de brotes, el quehacer de los voluntarios en los centros de aislamiento y la disciplina y responsabilidad de los ciudadanos evitarán rebrotes en los próximos meses.

En el oriente de Cuba la situación es más favorable que en la capital donde se percibe la cola de la epidemia. No hay muertes maternas ni infantiles y los salubristas son protegidos en las instalaciones hospitalarias con todo el rigor que entraña la vida del ser humano. Los protocolos de Bio seguridad garantes de la salud de los médicos y personal de enfermería confirman por qué hacer sostenible el programa de salud de un país es necesario en un siglo XXl golpeado por un virus que le ha cambiado la vida al planeta. Y queda claro que la vocación humanista y solidaria de Cuba no es un gesto ocasional.

Otra vez los galenos se ofrecieron a salvar vidas. Italia los acogió en Lombardia y Turín. Le siguieron 34 brigadas en todas las latitudes, impregnadas de conocimiento, amor al prójimo y orgullosos de ser la cara del Caribe y Latinoamerica. Cuba no descansa en tiempos en que la Covid-19 amenaza.

La seriedad y la voluntad política nos acompañan. Volver a la normalidad impone retos a todos por igual. Mantener activado el Sistema sanitario, continuar la producción de fármacos, avanzar en los proyectos de investigación y en el estudio genético a quienes padecieron la enfermedad devienen salud, bienestar y calidad de vida.