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  • Escrito por Ileana Silvariño Pérez
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Aprender a convivir con la COVID-19

Comenzar la nueva etapa de normalización no significa que el individuo se encuentra exento de contraer la COVID-19, sino que es momento de aprender a vivir con ella potenciando las medidas de protección.

Debido a la naturaleza del virus, la pandemia estará presente en la sociedad hasta que se encuentre la cura o la humanidad alcance cierto grado de inmunidad, por lo tanto, resulta imprescindible la adopción de determinadas medidas con el propósito de prevenir su contagio y propagación.

Varios aspectos de la cotidianidad se modifican en este nuevo contexto, como la forma de socializar, trabajar, transportarse y consumir los diferentes servicios, donde las mascarillas o nasobucos, así como el gel antibacterial, formarán parte de los accesorios diarios, usados para salir de casa.
Algunas acciones se convertirán en hábitos de la vida cotidiana, como las precauciones con la ropa y los zapatos al llegar a la casa, el lavado frecuente de las manos y la desinfectación de cualquier producto nuevo o expuesto en zonas públicas.

En el ámbito educacional y laboral también se deben extremar las medidas establecidas con respecto a la higiene y el distanciamiento en cada una de sus áreas, las cuales también se deben tener en cuenta las diversas instalaciones de recreación que abren en esta etapa.

La manera de viajar no volverá a ser igual, medidas y normas sanitarias dentro de las terminales de todo tipo de transporte serán adaptadas acorde a las necesidades de prevención y detección del coronavirus.

Muchas de las medidas que ya se están tomando pasarán a ser parte de los protocolos típicos de viaje, como la toma de la temperatura, el chequeo constante de síntomas de COVID-19, la trazabilidad de contacto durante todo el viaje, los puntos de sanitización constantes, el rediseño de sistemas de ventilación y los protocolos de acceso (tapabocas, guantes y tapetes desinfectantes).

En el caso de la transportación diaria, por lo general, la empleada para llegar hasta las escuelas o centros laborales, se recomienda caminar o la movilidad en bicicleta según las posibilidades del individuo, con el propósito de evitar el transporte público y la aglomeración de personas.

Fotos: Juan Pablo Carreras Vidal

  • Escrito por Claudia Mara Cruz Escalona
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Solo con responsabilidad ganaremos

Pensamos que habíamos ganado la batalla. Dimos por hecho que ya no era indispensable el uso del nasobuco, que podríamos salir de casa despreocupados, fiestar y compartir con amigos como en tiempos normales. Pues esa confianza ahora nos pasa la factura.

La realidad demuestra que aún es una realidad lejana hasta tanto no se desarrolle y aplique la efectiva vacuna que neutralice el coronavirus. Un nuevo rebrote, hasta ahora con dos casos positivos en la provincia, pero pudieran ser doscientos, o dos mil, si nos descuidamos.

Ni un mes ha transcurrido del tan anhelado reinicio del curso escolar, y ya se cierne la indeseada posibilidad del cierre de las escuelas, como ha ocurrido en otros territorios del país donde se han violado las medidas sanitarias y sus pobladores vuelven a experimentar la limitación de movimiento, cuarentenas, aislamiento social.

La irresponsabilidad ciudadana hace de las suyas y tal parece que aprendimos poco o nada durante los meses anteriores. La Covid-19 ha dejado un saldo importante de enfermos y fallecidos a nivel mundial, pero a quienes no ha tocado de cerca parecen aún estar convencidos de que son inmunes. De esa manera no ganaremos jamás.

No cuidarse es ser desagradecidos con el personal de salud que tanto sacrificio ha aportado para preservar la salud de los cubanos. Es no valorar el esfuerzo de miles de trabajadores que pusieron en riesgo a sus familias y sus propias vidas para que no faltara el alimento, el fluido eléctrico y otros servicios elementales.

Los irresponsables cantaron victoria antes de tiempo. No ha sido falta de orientación, de intención de las autoridades sanitarias, de la aplicación estricta de medidas o contravenciones contra quienes las violan. Ha sido la pérdida de la percepción del riesgo y la poca conciencia del comportamiento adecuado a adoptar ante estas situaciones los factores principales causante de los rebrotes diseminados por todo el país.

Ya lo han dicho nuestro presidente Miguel Díaz Canel-Bermudez, y el director de Epidemiología del Minsap el Dr. Francisco Durán:

El coronavirus llegó para quedarse y hay que aprender a convivir con él; pero ello no significa que sea tomado a la ligera. Ello representa que necesitamos de una vez aprender a enfrentarlo responsablemente, asumir actitudes consecuentes y exigir a los demás por el cumplimiento de las normas higiénicas. Solo así volveremos a besarnos y abrazarnos, a respirar sin miedo al aire libre.

  • Escrito por Beatriz Galbán Álvarez
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Por la vida hagamos más

Cuando el 11 de marzo de 2020 Cuba detectaba los primeros casos con el virus Sars Cov2 la mayoría no imaginábamos su repercusión en una Cuba con experiencia en huracanes y enfermedades transmitidas por el mosquito aedes, siempre con salidas airosas.

A cinco meses del inicio de la Pandemia en Cuba otra es la mirada. El pensamiento individual y colectivo ha cambiado. El aislamiento, la cultura sanitaria, los protocolos de seguridad nunca antes empleados y sobre todo, la responsabilidad marcan el día a día de la sociedad.

Para contener la Covid-19 tanto el Sistema de Salud como las autoridades políticas asumen estrategias para evitar mayor propagación y controlar el rebrote. Cuba predijo fases, actuó con cautela, apeló a la conciencia, demostró fortalezas en el Sistema de Salud, en medicamentos y en la investigación hasta dar a conocer. su  candidato vacunal.

Los científicos estimaron el rebrote y en consecuencia alertaron. Muchos confiados, otros irresponsables sin medir consecuencias, la mayoría atenta a los partes del Ministerio de Salud y con respeto cuidan de la vida. Por otro lado, La Habana impuso nuevas medidas ante el rebrote y Ciego de Ávila en el centro de la isla retoma los protocolos de seguridad, mientras que toda. Cuba mantiene vigilancia epidemiologica y suspende los viajes interprovinciales hasta el 30 de septiembre. En Holguín dos casos positivos encienden el panorama actual. La búsqueda de contagiados, manzanas supervisadas, pesquisaje activo y la percepción de riesgo otra vez son prioridades en este lado del oriente cubano.

La Covid 19 atemoriza al mundo por su alta letalidad. Primero en Europa y luego en Las Américas las cifras por muertes y contagios estremecen. Y en medio del rebrote Cuba anuncia más de siete mil pruebas realizadas en sus laboratorios a nivel de nación y no escatima esfuerzos en la obtención de medicamentos como lo prueba la Biomodulina T. La realidad de este tiempo vaticina la contención de la Covid 19 en la mayor isla del Caribe. Eso sí. Todo vale en materia de disciplina y buenas prácticas sanitarias. Cada ciudadano constituye un ente activo para definir conductas junto a un gobierno con decisiones concretas para poner fin a la Covid-19 en Cuba.