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Un periodista entre demonios y antídotos
Autor :Liudmila Peña Herrera / Fotografías de: - Publicado: 06/03/2014 11:43:10 AM| 2 Opiniones

 Casi siempre anda con prisa, como si tuviera muchos asuntos y poco tiempo. Aunque quisiera, no logra pasar inadvertido.
Algunos se le quedan mirando, pero no se atreven a saludar. Otros le gritan: «¡Periodista, buenos reportes los de Haití!» y las señoras más desinhibidas le detienen y hasta le plantan un beso. Tiene carisma para tratar con el pueblo, quizá porque sus raíces nacen del este mayaricero, apegado más a la sencillez de los poblados tranquilos que a las vorágines citadinas.

Abdiel Bermúdez Bermúdez -como firma sus trabajos para honrar a ambos progenitores- está más acostumbrado a preguntar que a responder. Pero esta vez le ha tocado el banco del «cazador cazado» y conversa sobre sus experiencias en Haití y la sorpresa del último premio conquistado.

¿Cómo organizabas el trabajo en función de darle cobertura a una realidad que no conocías?

En un país extranjero la ayuda viene de todas partes. Que no conociera a la gente ni dominara el idioma, lo hizo todo más complicado en un inicio. Después me adapté, aprendí a comunicarme y descubrí otras fuentes de información: a los haitianos con los que conversaba en calles y hospitales, y a los cubanos que laboran allí.
«Colegiaba mis intereses informativos con los de la Embajada, los sectores de la colaboración cubana que también quieren verse reflejados, y el Sistema Informativo en La Habana. Me trazaba un plan de trabajo semanal y hacía la cobertura. Pero tenía una independencia que, lo confieso, ahora extraño».

¿Por qué crees que el pueblo cubano ve a Haití simplemente como un pueblo dolido, pobre?

No solo el cubano: para el mundo entero Haití es un infierno, y no es verdad, aunque la pobreza sea inmensa. Al haitiano no le gusta que lo filmen. Ellos dicen que los medios internacionales se han hecho ricos grabando sus desgracias.
«De hecho, hubo quien pensó que mi misión era una especie de «castigo» porque me habían mandado para Haití, pero nadie imaginaba que hubiera fiestas populares como el Carnaval de las Flores, o que los niños fueran a la escuela con sus uniformes escolares y los zapatos impecables. Asistí a cumbres que jamás se habían hecho allí. Hay gente que dice que mostré un país diferente, pero fue eso lo que me tocó vivir».

¿Cómo la población valora la presencia del cubano en Haití?

Los cubanos, étnicamente, nos parecemos mucho a los dominicanos. A veces, cuando íbamos por la calle, nos preguntaban: “¿Ou Dominikèn?". Y uno contestaba: "Non, mwen Kiben" (No, soy cubano). Entonces les cambiaba la cara, y nos decían: "Kiben an, bon bagay" (El cubano es buena persona). El haitiano sabe lo que hace el cubano en Haití, sobre todo por el impacto

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Existen 2 Opiniones de otros lectores sobre el mismo tema

Jose Antonio Suarez MarchecoComentario
- jose.suarez@estudiantes.uo.edu.cu
[18/12/2017 02:13:39 PM] Gracias por el articulo, personalmente si me intereso bastante, puede ver los reportajes del periodista y estan muy buenos, espero que la persona que haya comentado anteriormente lo haya hecho con buena intencion tambien.

NairovisEl comentario
- nairovis.zaldivar@etecsa.cu
[12/04/2014 10:06:47 PM] Que bonito es que la esposa de uno escriba sobre uno mismo ...

 

 

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