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La ciencia cotidiana que nos rodea
Autor :Dr. Luis Pérez Tamayo / Fotografías de: - Publicado: 05/11/2012 10:20:09 AM| 0 Opiniones

Quizá usted sea de los que piensan que la ciencia es sólo cosa de superdotados alejados del mundo real.
Sin embargo, tal estereotipo ha ido perdiendo vigencia con el tiempo.
El divorcio ciencia-vida cotidiana, efectivamente, se mantuvo durante siglos.
La ciencia, según los estudiosos, surgió en la Grecia Antigua, región de Jonia, en el lejano siglo VI antes de nuestra era. Aquellos primeros pensadores intentaron explicar el mundo y su inmensa variedad a partir de la transformación continua de un principio material único (agua, aire, fuego, tierra...) contraponiéndose a la preeminencia de dioses o divinidades mitológico-religiosas mperante entonces.
Los grandes sabios que surgieron posteriormente, como Aristóteles, Demócrito, Euclides y otros muchos, efectivamente pertenecían a una élite privilegiada desdeñosa de la actividad material productiva, cuyos rudimentos de técnica empírica eran considerados por ellos como inferiores a la actividad contemplativa, netamente especulativa a la que se dedicaban.
Así se generó un abismo entre la actividad instrumental práctica, incluidos el arte, la artesanía o la arquitectura y el discurso de las concepciones lógicas abstractas.
Con el advenimiento de la edad media (siglos VI al XIV) se mantuvo la tendencia de enclaustrar  la ciencia, esta vez en monasterios o instituciones religiosas, donde monjes, sacerdotes y uno que otro aristócrata adinerado  se reservaban el derecho de estudiar y, sobre todo, interpretar al mundo, siempre desde una posición teórico-especulativa, sin contacto con la experiencia práctica.
Con la grandiosa etapa del Renacimiento (siglos XV y XVI)  se produjo un verdadero viraje conceptual en cuanto al carácter de la ciencia: se introduce la observación y el experimento. Galileo, Descartes, Newton y otros grandes pensadores afirmaban que las regularidades objetivas y su VERIFICACIÓN EXPERIMENTAL  constituían el verdadero fundamento del método científico.
Se abrió paso la teoría heliocéntrica de Copérnico. La alquimia, la astrología y la magia natural se transformaron en nuevas ciencias, como la química y la astronomía.
Posteriormente, ya en el siglo XIX, se generalizó la creación de técnicas fundamentadas en el conocimiento científico, en lo que muchos consideran el inicio de lo que hoy se conoce como TECNOLOGÍA.
Así la ciencia se acercó mucho más a la vida y comenzó a ser considerada como una fuerza productiva y potencial fuente de bienestar.
La actividad científica se extendió introduciéndose en las universidades y sociedades científicas, creció el número de investigadores que practicaban esta nueva profesión, pero los conocimientos científicos continuaban alejados de las grandes masas populares.
Hoy todos conocemos lo que ha significado la moderna tecnología para la humanidad en el siglo XX, aún a pesar del temor o recelo que despiertan en la sociedad sus momentos de uso irracional, icluido el militar.
Pero insistimos en que los contactos de nuestra experiencia cotidiana con la ciencia, aún en un pasado no muy lejano, que aún recuerdan las personas mayores, eran realmente mínimos, En nuestro país, Cuba, por ejemplo, aún a mediados del siglo pasado, se cocinaba y se planchaba mediante el quemado de carbón. La electricidad y el agua corriente sólo llegaban a duras penas al grueso de los hogares.
Las letrinas predominaban sobre las instalaciones sanitarias y el agua corriente. Ni qué decir de los televisores y refrigeradores, privilegio de muy pocos. Las visitas al médico eran mínimas y hasta una radiografía constituían un raro privilegio.
Pero…!Cuánto ha cambiado todo!
Hoy la cocción de los alimentos y el planchado se hacen con electricidad.
Las ollas de presión han invadido nuestros hogares. Ello, unido a la presencia bien generalizada de los refrigeradores, hacen de la cocina cubana un verdadero laboratorio de termodinámica.
El electromagnetismo. La electrónica y hasta la óptica se hacen indispensables para un mejor manejo de los televisores, y medios de grabación de imágenes o videos.
Las instalaciones sanitarias constituyen verdaderos sistemas hidráulicos complejos.
Los chequeos o tratamientos médicos en nuestros hospitales constituyen un verdadero despliegue de tecnología avanzada: la resonancia magnética nuclear, tomografía axial computarizada, hemodiálisis, radioterapia, ecocardiogramas, marcapasos, exigen hoy de un mínimo de conocimientos para comprender el verdadero estado de muchas de las dolencias que nos aquejan.
Ni qué decir de la tecnología presente en muchos de nuestros puestos de trabajo.
Pudiera decirse que vivimos en un verdadero océano de lo que llamaremos CIENCIA COTIDIANA, acerca de la cual comentaremos en próximos trabajos.


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