Inicio
Canal Multimedia
Libro de Visitas
Archivo
Usuarios
Mapa del sitio
 
versión español version ingles
Julio, un campesino feliz
Autor :Jorge Quevedo Ocampo / Fotografías de: Autor - Publicado: 31/07/2014 10:09:11 AM| 0 Opiniones

 La vida militar le enseñó mucha organización, disciplina y planificación, pero hace tiempo dejó de ser técnico de motor y fuselaje de aviación de combate para regresar a lo suyo.  Su pasión es la tierra y la vida en el campo.

Julio Guerra Mesa tiene su rancho en Vasconia, a unos ocho kilómetros de San Germán, pueblo cabecera del municipio de Urbano Noris en la provincia cubana de Holguín.

Cuando el Sol sale, hace rato que trabaja. De ahí que deja claro un concepto desde el comienzo de la conversación: “Yo soy ganadero, no lechero, no crío animales para hacer dinero, no por un tiempo nada más, sino para toda la vida”.

Su buen rebaño, así lo confirma. Son vacas robustas, no les falta comida ni agua, a pesar de los embates del clima en los últimas etapas, pues no llueve como es necesario.

“Ahora tengo 35 vacas, de ellas en ordeño 23. Me promedian a unos cinco litros.  Conmigo trabaja mi hijo, que se llama igual que yo, y además atiendo la finca de mi papá.  Damos leche fresca para la industria y también para el barrio como parte del abastecimiento que la Revolución, el Estado cubano, subsidia a los niños. El pasado año entregamos 32 mil litros”.

Julio tiene tres caballerías de tierras en usufructo. Cuando las pidió y luego se la dieron hubo quienes le comentaron: “cómo vas a coger esas tierras, eso ahí se inunda de agua y no hay quien trabaje”.

“Pues mire usted todo lo que he creado con mi trabajo, con mi sudor. Levanté el terreno, la casa, la vaquería…”. Yo no tengo tiempo malo.  El campesino tiene que prepararse. Sembrar pastos, forrajes, caña. No se trata sólo de tiempo de escaseces. La vaca no necesita comida solamente cuando pare, sino todo el tiempo, para que se geste vigorosa y tenga un ternero fuerte, saludable”.

No tiene vacas vacías, ninguna muerte en cinco años, cuida el rebaño para que no le roben. “Para que la agricultura avance, ¡hay que trabajar!, a conciencia, es la única manera para que la agricultura progrese y tengamos más”.

Si a sus tierras se le suman las del papá y la familia son algo màs de seis caballerías. Al mismo tiempo del ganado vacuno dispone de 21 caballos, siete yeguas, ovejos, cerdos y aves.   En cultivos varios posee yuca, plátanos de diferentes variedades, maíz, frijoles… en fin… casi de todo. Nada le falta.

“Nací y crecí en el campo. Toda la vida mi papá tuvo ganado. Luego yo también lo desarrollé y tengo ya la experiencia.  Siempre estaré aquí”.

Julio trabajó 10 años en la aviación, cumplió misión militar en Angola. El Primer teniente licenciado que estudió en la Escuela de Cadetes y en la Academia de la Defensa Antiaérea, DAAFAR, desde 1992 es hoy el presidente de la Cooperativa de Créditos y Servicios “Guillermo Espinosa”.

La casa, junto con la vaquería en Vasconia, se la dio al hijo mayor y ahora él vive en el lugar conocido por Felicia, cerca de allí.

Tiene 48 años de edad. Del fruto de su matrimonio nacieron sus dos hijos.  El mayor se graduó en tecnología de la salud, pero trabaja con él. El más chiquito, de 12 años, estudia el bachillerato.   

Ya de regreso y en la redacción de www.aldia.cu  a modo de despedida recuerdo las palabras de Julio:

“Trabajo. Tengo recompensas de mi sudor. Mi familia está conmigo. Cuido de mi papá. Comparto mis bienes con el que lo necesita.  Cumplo mis compromisos de producción y aporto al desarrollo del país. Vivo la vida del campesino cubano. Tranquilo.  Disfruto del campo y de todo que de él se deriva. Yo soy un hombre feliz”.

.
 

Déjenos su opinion sobre lo que acaba de leer. Le invitamos al debate con nuestra comunidad de lectores
Su nombre:
Email (opcional):
Titulo de su comentario :
 
Su Opinion:
Codigo de Verificación
 

 

Existen 0 Opiniones de otros lectores sobre el mismo tema

 

 

En esta misma seccion: ENTREVISTAS
 El dinero no lo es todo
 Me siento reina entre las abejas
 La Negra tiene contento a Juan Carlos
 Un proyecto cultural y recreativo que llegó para quedarse
 Mariana me salvó la vida
 Desde lejos Héctor produce música cubana
 Consultorio nuevo para doctora de estreno
 No he sido nunca un mentiroso
 Líder de corazón
 La vuelta al mundo… ¡en bicicleta!
 Se hizo al aire a los 18 años
 En Jagüeyes, David no desafía a Goliat
 Edgar, un halo de luz
 La alquimia siempre estuvo en sus manos
 Guardián de la memoria
 Entre las cuerdas y el azar
 El Almiquí: un fósil viviente cubano
 Ni deportista, ni electrónico, el Doctor Mayo
 El retorno de la Súper Abuela
 Cuando los “muñequitos” traen premios a casa
 Cambiar concepciones y prejuicios: la clave del éxito
 Batista Arafé lleva su dignidad como escudo
 Vilma Pérez y el aniversario 90 de la Radio Cubana
 Vianki González, bailando 20 x 20
 Causas y azares de un soñador
 Entre oídos, narices y gargantas con una china
 Las voces de Etcétera
 El ángel de las formas
 Solidaridad: palabra mayor para los cubanos
 Un mago y su magia en Holguín
 Humor en Clave de Dos
 Camino al derecho
 Rolando se prepara y triunfa ante la sequía
 Julio, un campesino feliz
 Enseñar: el aliciente mayor
 Un periodista entre demonios y antídotos
 Contar desde allá con la voz de Cuba
 Mujeres contra la violencia
 Olga Portuondo: Una mujer de historia
 Campesinos en pos de fortalecer escenario productivo
 Emerio y la ecuación del éxito
 Cuba y la juventud del futuro
 De artesana a reina en Canadá
 El escenario de Lidis Lamorú
 Inicio | HOLGUIN | CUBA | PRIMER PLANO | EDUCACION | DEPORTES | CIENCIA COTIDIANA | SALUD | CULTURA | CIENCIA-TECNICA | COMENTANDO | FOTORREPORTAJE | HISTORIA | TRADICIONES | ENTREVISTAS |  Canal RSSContactos

editor@telecristal.icrt.cu - telf: 423610. /  Tirso Mastrapa Ardite, editor jefe - tirso@telecristal.icrt.cu


Última Actualización: 22/01/2018 01:16:21 PM GMT-05:00
Diseño y Programación: VirtuArte